El lugar del tenis en las Olimpiadas, por Juan Diego Llosa

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Cuando pienso en el tenis como deporte olímpico, viene a mi cabeza uno de los primeros partidos que he visto. La dupla chilena compuesta por Fernándo Gonzáles y Nicolás Massú perdían 2-1 en sets y 4-0 en el ‘tie break’ del cuarto set frente a Nicolas Kiefer y Rainer Schuettler. Finalmente, los mapochos lograron revertir el resultado y conseguir la medalla de oro. Esa medalla obtenida en Atenas 2004 fue el logro más importante para la historia del tenis chileno.

Después, recuerdo los llantos de Juan Martín del Potro tras perder por 19-17 en el set decisivo frente a Roger Federer en la semifinal de Londres 2012. Ese año la medalla de oro fue para Murray que confiesa que, para motivarse, se apoya más en ese triunfo que en su primer Wimbledon.

Se viven emociones muy fuertes cada vez que se disputan las olimpiadas. Por eso, me despierta un gran curiosidad saber cuál es el motivo de la ausencia de tantos jugadores.
Solo doce tenistas del top 20 asistirán a Brasil en busca de la medalla de oro, si bien es verdad que algunos se ausentan por lesión, hay una tendencia clara que muestra poco interés por jugar en Río. Se dice que el virus Zika animó a los tenistas a dar un paso al costado, pero yo creo que el tema no pasa por ahí. Hace unos meses la ITF, que es la federación que se encarga de organizar los Juegos Olímpicos y la Copa Davis, decidió no otorgar puntos ATP en estas dos competiciones.

Se maneja la versión que la ATP y la ITF no se pusieron de acuerdo para financiar a los torneos que se verían perjudicados durante la semana de las olimpiadas. Algunos tenistas también influenciaron en la decisión de la ITF al pedir que el torneo se dispute sin premios económicos y sin puntos ATP.

Es una decisión entendible, sobre todo porque estos torneos tienen una estructura distinta y los jugadores no solo dependen de ellos mismos, sino también de su equipo.

Aunque no se trate de un capricho de la ITF, creo que es una decisión incorrecta porque desanima a los tenistas a representar a sus respectivos países.

Los jugadores profesionales viven de su ranking. Los mejores tenistas necesitan mantener sus ubiciones para tener mejores cuadros y los que están más abajo luchan para poder disputar mejores torneos.

No es un tema de falta de amor al país, ni de jugar solo por interés económico. El calendario tenístico es muy demandante y la competencia es constante. Todos sueñan con cantar su himno en el podio olímpico, pero es un riesgo muy grande tomarse un avión a Brasil y jugar solo por pasión. En las olimpiadas se genera un desgaste físico enorme y esto puede afectar el desenlace del año de los jugadores.

La exigencia del calendario tenístico ha sido muchas veces criticada por los mayores representantes del circuito. Es muy apretado, no cuida la salud de los jugadores y les quita la posibilidad de jugar este tipo de eventos.

Sería ideal que se tomen decisiones acertadas para volver a despertar en los tenistas esa ilusión de jugar en unos Juegos Olímpicos. La historia del tenis también se escribe en las olimpiadas.