El maestro de la victimización, por Daniella Paredes

«En el caso de Pedro Castillo, no hablamos de una víctima; hablamos de una persona que responsabiliza a otros por su actuar para perpetuarse como inocente y no rendirle cuentas a nadie».

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Las declaraciones de Karelim López han confirmado lo que muchos sospechábamos: Pedro Castillo si estaría implicado en actos de corrupción y habría faltado a su “palabra de maestro”. A pesar de estas serias acusaciones, el presidente no ha sido capaz de dar explicaciones coherentes a los ciudadanos y ha decidido recurrir a la estrategia que más conoce, y probablemente la única: la victimización. 

Hay que aclarar primero que la victimización no es lo mismo que ser víctima: la primera es la instrumentalización de una condición con un fin, generalmente, personal e incluso narcisista. Ser víctima, por el contrario, es una persona que ha sufrido un daño o un perjuicio. En el caso de Pedro Castillo, no hablamos de una víctima; hablamos de una persona que responsabiliza a otros por su actuar para perpetuarse como inocente y no rendirle cuentas a nadie. 

Este martes, durante la ceremonia de inauguración de electrificación integral de las provincias de Chota, Cutervo, Hualgayoc y Santa Cruz (Cajamarca), hizo referencia a las declaraciones de la empresaria y, mas que una defensa, dio una cátedra de victimización y evasivas a los hechos realmente importantes. 

Cuando el presidente hizo referencia a las visitas en la casa de Breña, se refirió a esta como “una casa familiar que lo cobijó”. No es novedad que el discurso de Pedro Castillo se aferre a su imagen de líder oprimido, a su origen humilde que garantiza su inocencia y lo libera de rendir cuentas, no como a los “otros”: “Me acusaron que iba a Sarratea, pero callan cuando van a un hotel para un plan golpista (Congreso)”. 

Con estas declaraciones, el presidente no busca defenderse, sino más bien poner el foco de atención en los supuestos “victimarios” y así desacreditar las acusaciones en su contra. A esta lista de adversarios se le suman los medios de comunicación “coludidos por la corrupción”. Quien se victimiza necesita reforzar que no ha hecho nada, pero a él le han hecho todo; por eso Castillo es tan incisivo en atacar a la prensa y poner al “pueblo” en su contra. 

Pedro Castillo, como presidente de la República, tiene los días contados, y no por un complot en su contra que no quiera que un maestro y rondero esté a cargo del país, sino porque él mismo está demostrando que su continuidad en el cargo es insostenible. Él está demostrando que, detrás de su victimización, están sus intereses personales y los de su entorno como única prioridad.

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