El mundo iliberal que se avecina, por Piero Gayozzo

«Al día de hoy es posible identificar que el mundo post-americano, como lo denomina Zakaria, tiene una característica adicional y esta es que parte de los nuevos actores políticos mundiales poseen una fuerte motivación iliberal».

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En uno de los últimos episodios de su programa de podcast GPS Fareed Zakaria afirmó que la actual guerra entre Rusia y Ucrania podría marcar el inicio de una nueva etapa de la historia: la aparición de un mundo post-americano. ¿Qué significa esto?

En el año 2008, Fareed Zakaria publicó un libro titulado “Mundo Post-Americano” en el que analizaba el surgimiento de otros actores políticos en el plano internacional. Estos actores eran países que abandonaban o desafiaban la esfera de influencia de Estados Unidos, a la vez que destacaban en diferentes áreas; sin embargo, para aquel entonces, Zakaria afirmó que algunos adoptarían el liberalismo en alguna variante.

El liberalismo es un sistema de pensamiento que centra su atención en el individuo y su capacidad para obrar de acuerdo a sus preferencias. Surgió como contraposición al absolutismo y al conservadurismo alrededor del siglo XVII y pueden distinguirse al menos tres manifestaciones de este: el liberalismo civil, el liberalismo político y el liberalismo económico. El primero es el proyecto social que promueve la libertad de pensamiento y acción, a la vez que busca la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. El segundo, es el paradigma político que promueve la separación de poderes del Estado y la democracia. El tercero está vinculado al derecho a la propiedad privada y promueve la libre asociación de individuos para la producción de bienes y la generación de riqueza.

Su influencia histórica es decisiva pues renovó el orden absolutista y posicionó al sistema republicano como un modelo más viable, motivó la Revolución Francesa y la Independencia Norteamericana, impulsó la globalización, el libre mercado internacional, el intercambio cultural y la democratización y surgimiento económico de muchas naciones. Desde su desarrollo teórico le han seguido múltiples interpretaciones y contribuciones, a la vez que críticas.

Al día de hoy es posible identificar que el mundo post-americano, como lo denomina Zakaria, tiene una característica adicional y esta es que parte de los nuevos actores políticos mundiales poseen una fuerte motivación iliberal. La etiqueta de gobierno o democracia iliberal se emplea para designar países que tienen regímenes autocráticos en los que existen elecciones, pero que no reflejan la voluntad popular, sino que responden a intereses de los círculos de poder. En dichos países la libertad de expresión o de oposición están restringidos y los derechos de las minorías son simplemente ignorados.

En Europa la derecha alternativa, durante mucho tiempo marginalizada, tiene por proyectos inspiradores a los gobiernos de Hungría y Polonia. El primero autodenominado euroescéptico e iliberal, el segundo, conservador, ultracatólico y anti-LGBT. Ambos amenazan el progreso alcanzado en su sociedad con una retórica súper conservadora. Para complicar la situación en Europa y verificar que en el seno de lo que fue el bloque liberal surge su antítesis sumémosle la visión que Putin tiene de Rusia, su proyecto político (russky-mir) y sus pretensiones de ser el bastión de la europeidad.

En Asia, tanto la India como China, Irán, Turquía y buena parte de los gobiernos musulmanes no incluyen el proyecto liberal dentro de sus políticas de gobierno ni guías ideológicas. China posee un modelo tecnológico totalitario que genera suspicacia en occidente, Irán ha fortalecido una suerte de teocracia militarizada, la India ha adoptado un nacionalismo postmoderno que hace pensar a la crítica especializada en si ha creado una suerte de fascismo hindú y Turquía retorna al conservadurismo islámico del que alguna vez se deshizo.

En África, las autocracias parecen seguir de moda. Ruanda cuenta con Paul Kagame, que lidera un gobierno acusado de violar derechos humanos y frenar la libertad de expresión durante años, Su país vecino, Kenia, también tiene su aspirante a Kagame, Uhuru Kenyatta, y algo similar ocurre en Zimbabue. Por otra parte, Burkina Faso, Guinea y Mali están bajo control de sus respectivos ejércitos. En América, los ejemplos más icónicos son las dictaduras de Venezuela y Cuba, las cuales al día de hoy subsisten, pero no son los únicos. Otros gobiernos como los de El Salvador y el de Nicaragua han virado hacia prototipos de autocracias, mientras que Brasil dio un salto hacia el conservadurismo populista en los últimos años. Por su parte, la izquierda postmoderna e irreflexiva ha hundido a Argentina en una de las más lamentables crisis de su historia y ha hecho crecer en ella la semilla de un conservadurismo religioso igual de irracional que se ha adueñado de la oposición en Latinoamérica, ha abandonado los principios ilustrados del liberalismo para priorizar lo sobrenatural y se ha autoproclamado representante de la derecha bajo el rótulo de “nueva derecha”.

¿Qué le aguarda al mundo post-americano?

Quizás sea muy avezado indicar que Estados Unidos representa la libertad en su forma más ideal, pues en su seno posee movimientos y políticos conservadores, fundamentalistas religiosos y reaccionarios radicales como los denominados miembros de la cultura woke (izquierda postmoderna). Pero, a pesar de ello, me atrevo a decir que es un hecho el que Estados Unidos ha representado los intereses de la libertad en cierto grado, aunque quizás a la sombra de sus intereses económicos y, junto a Europa, ha hecho del mundo occidental el único bloque liberal en el mundo.

Ahora otros países tienen una voz más fuerte en la política internacional, pero, lamentablemente, sus ideas parecen no estar a la altura de la responsabilidad que ello demanda. Hoy parece desafiarse la hegemonía del bloque occidental a la vez que se asoma la sombra de lo iliberal: nacionalismo, conservadurismo, fundamentalismo religioso, autocracias, postfascismo y postmodernismo. ¿Es este el mundo que se aproxima? Esperemos que no.