El niño y la niña electoral, por José Tello Alfaro

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A algo más de 8 días del 05 de junio de 2016, nos preguntamos, ¿Por qué perdió la favorita Keiko Fujimori y ganó Pedro Pablo kuczynski

No cabe duda, que Keiko venía claramente mentalizada en lograr la Presidencia de la República, mientras PPK estaba diluyéndose en medio de una candidatura anti fujimorista donde su imagen personal, su marca candidato pasaba a un segundo plano en medio de un rechazo acérrimo a Keiko y principalmente al apellido Fujimori.

Se nos vino el niño

Existieron tres factores justo en la última etapa de la campaña electoral que cambiaron el escenario político drásticamente, generando así verdaderas tormentas, huaicos y demás desastres propios de un Fenómeno del Niño no de naturaleza climatológica sino política.

El primer factor fue el escándalo de Joaquín Ramírez y sus denuncias por lavado de activos, respecto a la cual Keiko no supo marcar distancia rápidamente. Sin duda eso fue un terrible error de cálculo político porque ella espero a que él renuncie tres días después de que el tema se manoseara de una manera tal, que sus adversarios supieron sacar ventaja para atacarla y así afectar directamente su credibilidad frente al elector a sólo días de la elección.

Se dio pues un ajuste de tiempos que dio poca maniobrabilidad a la candidata Fujimori para poder revertir este ataque político de manera contundente. Su única reacción fue optar por evitar el dar declaraciones en programas periodísticos que le fueran incomodos y además intentar atacar la imagen de Martín Vizcarra, quien era pues el candidato a la Vicepresidencia de la República con mayor credibilidad ante la opinión pública.

Como corolario al pastel del caso Ramírez, la candidata Fujimori siguió utilizando hasta el final las camionetas e inmueble facilitados por este personaje, con lo cual restaba verosimilitud a cualquier intento de deslinde con su persona.

El segundo factor fue la desafortunada intervención de José Chlimper. Recordemos que justo cuando el tema Ramírez había bajado de intensidad, surgió esta evidencia de la manipulación de un audio que desacreditaba a un testigo en la investigación por lavado de activos que se le sigue al ex Secretario General de Fuerza Popular. Eso generó un recordaris colectivo respecto de aquellas viejas prácticas fuji montesinistas de destrucción de imagen, a las cuales, mejor dejar en el cajón de los olvidos.

Finalmente, el tercero factor fue sin duda esa convulsión social gestada por los grupos anti fujimoristas en las redes sociales y las calles, tanto en Lima como en provincias e incluso en el extranjero. Dicha situación traduce, sin duda alguna, este ambiente de polarización que hasta ahora vivimos, incluso habiendo reconocido ya PPK como el nuevo Presidente de la República.

Estos grupos anti fujimoristas son colectivos, organizaciones sociales, gremiales y políticas de diversa índole, que han demostrado un buen nivel de organización y articulación social. Desde mi punto de vista, tales grupos han demostrado ser en esta ocasión más eficientes en su accionar que la poderosa maquinaria de campaña fujimorista.

La confluencia de la Niña

En este contexto desde el sur del Perú viene la Niña, Verónika Mendoza con su abierto rechazo en español y quechua a Keiko Fujimori y su respaldo por “descarte” a favor PPK. Tal situación, considero que consolida el respaldo del electorado que le fue afín a ella durante la primera vuelta, en favor de la candidatura de kuczynski.

No obstante, considero que su apoyo fue clave con los indecisos, quienes encontraron en ella un referente aplomado del anti fujimorismo institucionalizado, organizado y con la presencia de su partido, el Frente Amplio, en el futuro Parlamento.

Nadie puede negar lo dicho hace poco por Juan Sheput respecto a que Verónika fue clave con los indecisos, pero negarle mérito en la consolidación a favor del PPK del voto de ese electorado cautivo a su candidatura durante la primera vuelta tampoco sería justo.

Asimismo, nadie puede negar que algunos PPKausas hicieran sus méritos en algunas regiones difíciles en cuanto a preferencia electoral se refiriere a favor de su candidato. Por ejemplo, tenemos el caso de acercamiento de los grupos de izquierda radicales y anti mineros de Cajamarca y Puno gestado por Dimitri Senmache. O el esfuerzo de Martín Vizcarra en regiones tales como su natural Moquegua, Arequipa y Tacna.

Empero, el trabajo realizado por estos operadores, la capacidad de endose y consolidación de voto de Verónika en el Sur del Perú resulta notable si recordamos por ejemplo la localidad de Checca y su 87.28% de apoyo a favor de PPK.

Actualmente Verónika se ha sumado a la oposición del gobierno electo, al cual irónicamente apoyo, merece un tema aparte de atención el cómo satisfacer desde el Ejecutivo las demandas de los sectores sociales que ella representa.

Ganó PPK, perdió Keiko, el Niño y la Niña, análogamente en política, confluyeron y terminaron por escribir esta historia de las elecciones que paso de la Crónica de una muerta anunciada de la Candidatura de PPK a la quemadura del pan en la puerta del horno de Keiko Fujimori.

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