El parlamento ha censurado a Vizcarra, por Federico Prieto Celi

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El voto de censura al gabinete Cateriano es en realidad un voto de censura a Vizcarra. A Cateriano le han votado a favor los fujimoristas, que él tanto ha criticado; en cambio, los que han hecho posible la censura han sido los de izquierda, con los que venía coqueteando el presidente Vizcarra (al parecer, no lo suficiente).

Más allá del agotamiento social por el COVID-19 se viene un agotamiento político por la inestabilidad de los poderes del Estado, que estamos viendo. En el pasado esto terminaba con un golpe militar, que yo siempre he criticado. La democracia tiene sus propias herramientas de emergencia, como puede ser la renuncia del presidente de la República, tal como hizo PPK, y que ocupe la casa de Pizarro el presidente del Congreso, Manuel Merino de Lama, que tiene experiencia laboral en la agricultura y ganadería, y es parlamentario en tres periodos. Tiene asimismo trayectoria partidaria en Acción Popular. Pero esa posibilidad ha sido eliminada por ahora en el discurso del presidente a mediodía del martes 4 de agosto.

La alternativa es un gabinete fuerte, de personalidades experimentadas, lo que muy difícilmente podrá convocar Martín Vizcarra. Hay natural inquietud en las Fuerzas Armadas, por lo que el presidente tendrá que hablar con los mandos castrenses antes de anunciar en público su nueva propuesta de gabinete ministerial, si lo consigue. Como vimos en la pugna entre el parlamento anterior y el presidente Vizcarra, a la postre fueron las fuerzas Armadas las que dijeron la última palabra. Ellos tienen la fuerza.

Viendo así las cosas, Vizcarra puede invitar a un miembro en retiro de las Fuerzas Armadas, como el almirante Jorge Montoya, a formar gobierno; o puede pedirle al ministro actual con más popularidad, Pilar Mazzetti Soler, a pesar de la enorme carga de trabajo que tiene, que encabece el gabinete sin dejar la cartera de Salud; o puede intentar repetir con Salvador del Solar, que ya está quemado como candidato a la presidencia (el mismo ha dicho que no postulará) y que le sirvió fielmente en su medio golpe de Estado, quemándose como bonzo, para mandar a su casa inconstitucionalmente al Congreso anterior.

Mirando el futuro, en mi opinión, los resultados parlamentarios últimos dejaron una lección clara: para el 2021 los partidos deben agruparse para formar gobierno tanto en el ejecutivo como en el legislativo. Es posible que los grupos de izquierda lo intenten: Podemos Perú, Frepap, Unión Por el Perú y Frente Amplio. En el centro derecha, Acción Popular, Alianza para el Progreso, Partido Morado, Fuerza Popular y Somos Perú. A esos partidos, que están representados en el parlamento, hay que sumar los ausentes: APRA, Popular Cristiano y Solidaridad Nacional.

Tanto a un lado como al otro, puede decirse que se trata de preparar un pan con mango, que no puede digerir fácilmente el electorado, y que las sumas a veces restan, pero la alternativa es que cada uno vaya por su lado y que en la segunda vuelta pueda ganar cualquier émulo de Toledo o Humala, mientras que si se ponen de lado ambiciones personales es probable que pierda la izquierda y que gane un candidato bien seleccionado del centro derecha.

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