El peligro de las ideologías colectivistas, por Erik Suárez

«El pensamiento político basado en el individualismo, es enemigo directo de las teorías colectivistas: Fascismo, Comunismo, Socialismo, etc.; las cuales,  en mi opinión, son destructivas tanto a nivel social como a la propia naturaleza del ser humano».

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Han transcurrido algunos meses desde que empecé a escribir en diarios de Latinoamérica y USA. Debido al carácter estrictamente político de mis escritos, he recibido grandes felicitaciones y arduas críticas, sin embargo, muchas veces estas últimas vienen de aduladores de posiciones políticas que duramente cuestiono. Mi pensamiento político basado en el individualismo, es enemigo directo de las teorías colectivistas: Fascismo, Comunismo, Socialismo, etc.; las cuales,  en mi opinión, son destructivas tanto a nivel social como a la propia naturaleza del ser humano. En este artículo explicaré las razones por las cuales asumo esta posición.

Primero, debemos definir lo que es el colectivismo: toda filosofía política que pone el objetivo social por encima del individual. Los objetivos y pensamientos del colectivo son completamente homogéneos pues, para que haya una meta común, debe haber una mentalidad única. Además, la teoría colectivista se concentra en la división de la sociedad en diferentes grupos separados completamente el uno del otro. Para los colectivistas estos están en constante competencia y choque. Debido a esto, los miembros de cada uno deben trabajar juntos para obtener la victoria sobre los otros.

Este pensamiento me parece inmoral, ya que busca minimizar la parte individual del ser humano; la cual es muy importante para nuestro desarrollo. Incluso, como lo explica el psiquiatra y pensador Jordan Peterson —a quien admiro bastante—, “el pensamiento colectivo busca aniquilar la individualidad y peculiaridades que nos hacen humanos”. Esto se debe a la naturaleza de este pensamiento de ser homogéneo y buscar la igualdad de pensamiento y resultados que pueden ser sociales o económicos.

Revisando la historia podemos ver muchos casos donde se ve cómo el pensamiento colectivista —en sus diferentes variantes—, ha sacado lo peor del ser humano y puesto en evidencia las atrocidades que podemos cometer dirigidos por estas filosofías. El Nazismo fue el colectivismo étnico-racial enfocado en la unión del supremacismo blanco en Alemania. El Comunismo y el Socialismo es el colectivismo económico-social enfocado en la unión de sectores en desventaja y la búsqueda de la igualdad de resultados bajo la idea del “Nuevo Hombre”. El Fascismo es el colectivismo de estado enfocado en la superioridad nacional sobre otras naciones y la búsqueda de dominación. Es así como muchas variaciones filosóficas han demostrado ser catastróficas y sangrientas.

Mientras más nos adentramos en el estudio de estas ideologías, más similitudes estructurales encontramos en ellas. El control social está presente en cada una. Los campos de adoctrinamiento y concentración eran comunes en todos los regímenes colectivistas mencionados. “Juventud Nazi” y “Juventud Comunista” son gran parte de la estructura de ambos gobiernos. Y, para terminar, el uso de propaganda masiva con el objetivo de unir a las masas bajo una misma ideología es parte de todo gobierno colectivista, añadiendo un autoritario control de la libertad de expresión y prensa.

Estos son solo algunos ejemplos de cómo los pensamientos colectivistas, en busca de la igualdad ideológica, han cometido atroces actos en contra de los derechos humanos. Incluso hoy, muchos siguen apostando por estos pensamientos —en especial el comunismo, el socialismo y sus versiones “light” (progresismo)—, lo cual me llena de terror. Por mi parte, decido abogar y defender las filosofías que defienden el pensamiento individual crítico, evitar cámaras de eco que repiten lo mismo, y que se respeten las identidades de cada persona. Espero que usted lector, después de leer esto, considere lo mismo.

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