El pequeño lunar verde de nuestro sector energético

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El fin de semana pasado, tras aterrizar en la ciudad de Talara quedé impresionado con el enorme despliegue del parque eólico que se puede observar desde la carretera. Había leído algo al respecto, y no podía creer que los estaba viendo con mis propios ojos, tanto es así, que tomé como 200 fotos. Casi entro en depresión al descubrir que la energía eólica no mereció mención en los indicadores generales por origen del MINEM 2013, dado lo insignificante de su aporte al sector energético (menos de  1%). Resulta que el Perú, pese a sus excelentes condiciones geográficas, quedó 4to de la región como país ideal para invertir en energías limpias. Pero ¿Por qué no salimos primeros?

En nuestro país todo iba viento en popa en el sector energético, hasta su estatización por el gobierno militar del General Velasco en la década de los 70. Hubo una primera etapa de pseudo estabilidad hasta la debacle a comienzos de los 80s hundidos en deuda externa. En 1994 luego de años de pobreza, terrorismo y destrucción de torres de alta tención, el balance del sector energético era deprimente. Las empresas estatales eran ineficientes, sus equipos anticuados y en casos obsoletos, teniendo solo el 45% de la población acceso a electricidad. Es en dicho año en que finalmente, con el proceso de privatización (que tomo hasta el 2002) vino la inversión privada. La cobertura subió a 69.8% para el 2001, y luego a 87.2% para el 2012. Ampliamos cobertura, pero ¿cambió realmente nuestra matriz energética?

Para el año 2006, nuestra capacidad instalada era de 52% termoeléctricas en base a GLP y Diesel importados, fuentes no renovables y de alto costo. La diferencia de 48% correspondía a hidroeléctricas que, aun cuando se trata de una fuente renovable, en muchos casos son cuestionadas por su alto impacto ambiental al construir represas. En el 2007 arranca la primera termoeléctrica a quema de gas natural que al reemplazar el GLP y Diesel, trae tres ventajas: energía barata, balanza comercial de hidrocarburos más equilibrada y menos emisiones. Lamentablemente, aun se trata de un hidrocarburo no renovable que genera emisiones de CO2. No es si no hasta el 2013 que aparece un lunarcito verde en nuestro mapa energético llamado: energía solar.

Así es estimado lector. Para el año pasado, el 32% de nuestra capacidad instalada era hidráulica (hidroeléctricas), mientras que termoeléctrica (principalmente gas natural) subió a 67%, apareció en  1% la energía solar y la eólica ni figura. El Perú tiene las mejores condiciones geográficas de América Latina para desarrollar energía limpia (solar y eólica), sin embargo, por alguna razón estamos en 4to lugar de país ideal para invertir en energías limpias. Pues el primer criterio de selección del ranking es tener un “marco propicio para la inversión”.

El sector energético tuvo que crecer mucho dependiendo de termoeléctricas para cubrir rápido y con poca inversión al público históricamente desatendido y la creciente demanda, pero hoy el mundo necesita fuentes renovables y mas económicas (en el largo plazo), y nuestro país es el ideal para desarrollarlas. Tenemos casos ejemplares como los campos fotovoltaicos de Arequipa Moquegua y Tacna que cubren cientos de hectáreas. Aun así, la inestabilidad política ahuyenta la inversión privada en energía renovable. La construcción de fotovoltaicas y eólicas es cara, y hace falta estabilidad para que los privados tengan la seguridad de recuperar su inversión.  Como dijo Hillary Clinton, el manejo energético “definirá el siglo XXI”. Quemar gas es rápido y fácil, pero no sostenible.