El perfil ideal del próximo alcalde de Lima, por Federico Prieto

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La honradez es el primer requisito para ser alcalde metropolitano de Lima, porque la capital del país es un espejo en el que se miran las capitales de todas las regiones, y la renovación política tiene como piedra de toque no robar.

Capacidad de gestión es el segundo requisito. El alcalde es gerente, es político, es comunicador, es vecino. Para satisfacer la demanda de actos y obras que solucionen los grandes problemas de la ciudad se necesita una persona capaz de enfrentarlas con éxito.

Habilidad para cumplir con las leyes y ordenanzas sin detener en ello los plazos previstos para alcanzar las metas es una condición difícil de cumplir, porque requiere de prudencia y de audacia, de rectitud y de flexibilidad, pero el momento político requiere en Lima una persona que tenga esta característica. ¿Una persona entre 35 y 55 años podría ser oportuna? Caben excepciones.

Saber elegir a sus colaboradores y formar equipo con ellos, para no cargar solo con el trabajo a realizar. También sus colaboradores deben tener las notas que se requiere para ser alcalde, más la profesionalidad específica de la misión que se le encargue. Solidaridad y subsidiariedad en equilibrio.

El próximo alcalde deberá priorizar las tareas a realizar en el periodo de su mandato, sin tratar de hacerlo todo de un lado y sin dejar que la agenda mediática o el día a día le impida cumplir con el programa que se ha trazado. Y para ello es necesario saber coordinar acciones con los alcaldes distritales, superando litigios de competencias y aunando fuerzas para que el resultado sea para beneficio de todos los vecinos de la gran Lima.

Todavía no he elegido por quién votar, porque hay candidatos conocidos, poco conocidos y casi desconocidos. Habrá que estudiarlos uno a uno.

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