El Perú y sus demonios, por Juan Luis Denegri

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Desde que volvimos a la democracia, luego de 10 años de corrupción, abuso y degradación social, el Perú ha vivido los procesos electorales con sentimientos encontrados. Cada 5 años, sin excepción, los peruanos nos enfrentamos a nuestros demonios. Si bien cambian los nombres, las alternativas siguen siendo las mismas y nos vemos obligados a elegir al “mal menor” o entre el “cancer y el sida”. Nunca falta el salto al vacío, la amenaza chavista o el regreso del autoritarismo con corrupción. Sin contar con el “roba pero hace obra” que siempre se cuela en alguna figura electoral.

Mañana no sera la excepción. Nos vemos nuevamente confrontados con los miedos y prejuicios, resabios naturales de un pasado doloroso, sufrido, que aun nos acecha. Así de fuertes son las huellas de nuestra historia, así son los gritos de nuestros pasado que se hacen eco en nuestro sistema político. Y esto no es malo per sé. Lo que vivimos nos puede ayudar a madurar y reflexionar con mayor ponderación las cosas que hemos pasado y intentar poner la baraja en su real dimensión. Sin embargo, eso no ocurre. Hoy vemos a nuestros candidatos con los filtros del pasado. No están Keiko Fujimori, Veronika Mendoza o PPK en carrera, sino la tiranía corrupta, el chavismo terrorista, o la privatización corrupta. Estas son las caricaturas que vemos y en función de ellas nos polarizamos  y votamos.

A mi no me cabe la menor duda que Veronika Mendoza no es comunista, ni chavista. Estoy seguro, que si bien el modelo que plantea puede ser desastroso para el desarrollo del país, no es ni por asomo la dictadura implacable que se instaló en Venezuela hace mas de una década. Es cierto que se ha mostrado tibia con relación a los presos políticos y que andan por ahí fotos que la ponen al lado de Abimael Guzman. Sin embargo, ¿es justo pensar que Veronika podría simpatizar con Sendero Luminoso? Me parece que no. Es mas bien la caricatura formada por nuestros miedos. Esos miedos que tenemos que comprender y superar. Verónika no es terrorista, ni autoritaria, ni corrupta, ni chavista. Ella es simplemente una candidata con un plan de gobierno trasnochado, que dudo pueda implementarse sin poner en riesgo la estabilidad macroeconómica. Mas aún, no ha sabido responder como piensa financiar sus propuestas y nos ha llenado de vaguedades que a la larga nos van a cobrar la factura.

Por otro lado, tenemos a Keiko Fujimori. La hija del dictador. A ella se la pinta como el regreso de la dictadura y la corrupción. Dicen que si sale como presidente seria una vergüenza historica que tendremos que cargar hacia el futuro. Añaden que se estarían validando los abusos de su padre, el robo y la miseria educativa en la que nos dejo. Vuelven los noventa, exclaman con miedo. ¿Es también eso razonable? Me parece que no. Como bien sabemos lo errores no se heredan. En ese sentido, Keiko no es su padre. Y mas allá de las consideraciones que podríamos tener sobre su rol precoz como Primera Dama, en este y el anterior proceso nos ha dado muestras claras de deslinde y compromiso con el futuro, ¿Tenemos razones para no creerle? Creo que no. No obstante, nuestro pasado, nuestros demonios, nos hacen desconfiar. Su padre nos mintió y robo. Por lo tanto, ella puede hacer lo mismo, pensamos. Tenemos que superar la imagen trastocada que nos pintamos en la cabeza de la candidata y empezar a ver que nos plantea con sinceridad. Luego, podemos concluir que su propuesta no es muy convincente. Hay muchos aspectos antitécnicos como el uso del Fondo de Estabilización Fiscal para reactivar la economía o un sustento muy pobre de su plan educativo, entre otros. Nada relacionado a su padre o los noventa.

Finalmente, creo que esta es una oportunidad para disipar las sombras de nuestro pasado y votar a consciencia por quien creemos puede hacerle un bien al país. Sin pensar en las caricaturas, las campañas de miedo y las marchas atolondradas. Simplemente, aprovechemos el sábado de reflexion para aunque sea ojear lo que proponen los candidatos y votar mañana en libertad y con alegría, porque no se trata de poner en una balanza nuestro pasado cada 5 anos, sino por el contrario, tenemos que apostar sobre nuestro futuro. Eso es lo que esta en juego. Espero por fin podamos vencer a nuestros demonios.

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