El presidente Vizcarra en su laberinto, por Federico Prieto Celi

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La vicepresidenta Mercedes Araoz sigue en su puesto de vicepresidenta del Perú, como ha declarado la ministra de Justicia Ana Teresa Revilla. Habiendo jurado el cargo ante el pleno del Congreso, su renuncia debe ser aceptada de la misma manera. El constitucionalista Natale Amprimo inddica que es el próximo Congreso en pleno quien debe acoger la renuncia de la vicepresidenta, si en ese momento, abril de 2020, Araoz no ha retirado su renuncia, cosa que bien puede hacer mientras tanto.

La ministra de Justicia ha declarado también que el presidente Martín Vizcarra no viajará hasta que haya un nuevo parlamento. Si Vizcarra no sale del país hasta abril próximo, Aráoz no cubrirá al presidente en Palacio durante este tiempo o, dicho de otro modo, no ejercerá su vicepresidencia. Pero si el presidente Martín Vizcarra renuncia antes de abril, ella sería la presidenta del Perú, a mi juicio con más representatividad constitucional. No descartemos que quien renuncie ante el próximo Congreso sea Martín Vizcarra y Mercedes Araoz asuma la presidencia de la República.

El diez de diciembre jura el cargo de presidente Alberto Fernández de Argentina. Jair Bolsonaro ha declarado que no irá a esa toma del cargo. No olvidemos que el presidente de Brasil ha llamado bandido de izquierda al futuro presidente Fernández. ¿Qué argumento usará Vizcarra para dejar de ir? ¿Dirá: no quiero dejar a Meche Aráoz en Palacio de gobierno, no vaya a ser que me saque?

La voluntad de quedarse en territorio nacional de Martín Vizcarra refleja inseguridad, puesto que en su ausencia puede pasar cualquier cosa, incluyendo la toma de Palacio por Mercedes Aráoz, argumentando la pérdida de legitimidad de ejercicio de Martín Vizcarra, con el apoyo de la Comisión Permanente del Congreso. Cosa que es muy difícil que pase, aunque no estaría fuera del laberinto en el que se ha metido por su cuenta y riesgo el presidente de la República.

Es importante tener presente esta realidad, cuando los partidos definen sus listas parlamentarias, y Keiko Fujimori anuncia que no será candidata a congresista en las elecciones del 26 de enero próximo. Su prioridad está en otros asuntos, como su candidatura presidencial para el año 2021.

Debemos tener cuidado para que durante las próximas campañas parlamentarias no perdamos el control de las calles, como está ocurriendo en muchas capitales del mundo, por distintos motivos. La exposición callejera en Santiago de Chile, en la que 161 centros comerciales fueron atacados el mismo día a la misma hora, como ha declarado Huyo Neira, testigo presencial del suceso, es un caso próximo a nosotros. El argumento del pueblo manipulado es que hay mucha distancia económica entre ricos y pobres. ¿No ocurre lo mismo en muchas naciones, entre ellas Estados Unidos y Rusia, y nada menos que el Perú?

Entonces, ¿por qué en Chile? Porque a Cuba y a Venezuela, a Nicaragua y a Bolivia, etcétera, no les conviene el ejemplo de un país con economía de mercado que ha progresado mucho, a pesar de que no se pueda reducir tanto como quisiéramos la distancia entre los más ricos y los más pobres. Entonces, es fácil adivinar quiénes podrían haber organizado los atentados a los centros comerciales chilenos. Y por tanto, el servicio de inteligencia del Perú debiera tomar nota de ello y proceder en consecuencia. No olvidemos que buena parte de los peruanos no consideran constitucional el gobierno actual de Vizcarra, a partir del cierre del Congreso; que desde 1992 el Perú crece ininterrumpidamente con economía libre; ni que el clima de inseguridad y de misterio que vivimos no es plausible en la frágil democracia peruana.

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