El Presidente y el Estado S.A., por Alfredo Gildemeister

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Pasada la investidura y juramento del nuevo presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski (PPK), y luego de oído su primer mensaje a la nación, nos queda claro cuál va a ser el perfil de nuestro nuevo presidente: el de un excelente empresario. En este caso, PPK actuaría como el presidente del directorio de una empresa de nombre “Estado S.A.” en donde el gerente general sería su flamante premier, Fernando Zavala y cuyos gerentes de primera línea estarían constituidos por su gabinete de ministros, cada uno con un área y función determinada. Así por ejemplo, el gerente legal de esta empresa sería el ministro de justicia; el gerente de recursos humanos, el ministro de trabajo; el gerente de finanzas y ventas, el ministro de economía, etc. Los viceministros actuarían como los subgerentes de esta empresa Estado S.A. y así sucesivamente.

En su mensaje a la nación, el presidente ha actuado como el presidente de un directorio, esto es, el presidente de esta empresa, en donde ha señalado las metas u objetivos generales de la compañía y de su gestión como director y presidente. Así mismo, le ha indicado prácticamente a cada uno de sus gerentes o ministros, las metas u objetivos que deben perseguir, haciéndolos inclusive ponerse de pie en pleno mensaje para que queden más claras sus funciones. Algunos de estos objetivos bastante altos y ambiciosos por cierto. El presidente ha hablado – al mejor estilo de Martin Luther King- de un “sueño” lo cual está muy bien, pues todo empresario que se precie, debe tener un sueño, una visión y una misión, que debe obviamente “aterrizar”. Ese “aterrizaje” es el que ha encargado a su gerente general, para que éste, cuando vaya en los próximos días al Congreso para la obtención del “voto de confianza” de su gabinete, exponga allí los detalles de la forma como se llegará a las metas u objetivos trazados por el presidente.

En este caso, el Congreso de la República actuaría como la Junta General de Accionistas de esta empresa. Zavala, como premier y gerente general de Estado S.A., expondrá los detalles, formas y los diversos aspectos técnicos para la aplicación y logros trazados por el presidente en su mensaje a la nación, esto es, ante el Congreso o Junta General de Estado S.A. Sin embargo, en este caso el presidente tiene un problema. La mayoría de la Junta General de Accionistas de Estado S.A. no le tiene mucha simpatía que digamos, por lo que tendrá que hilar muy fino para que sus objetivos y el equipo gerencial –esto es, el gerente general (premier) y sus gerentes de primera línea (ministros)- sean aprobados o ratificados por la Junta General con su voto de confianza y, más adelante, solicitar que se le otorguen facultades delegadas.

Lamentablemente, el presidente de esta empresa es un buen gestor y un excelente empresario, pero no es político. Como buen gestor, es un hombre práctico, un empresario que dice las cosas directamente, de manera clara y a veces sin pensarlo o sopesarlo con la antelación debida. De allí que, en muchos casos, sorprendan sus declaraciones -a veces expresadas de manera cruda y criticando a la propia Junta General- lo cual como es obvio suponer, no es para nada del agrado de la Junta, lo cual puede ser tomado como una seria discrepancia con el parecer de la referida Junta, pues pareciera que al presidente no le interesara lo que la Junta opina o crea con relación al manejo de la empresa, olvidando que la Junta es el órgano más importante de la empresa -pues represente a los socios o accionistas, más aún si la mayoría de la Junta no le tiene simpatía- y que en mucho depende de esa Junta que su gestión sea exitosa.

En el presente caso, el Congreso de la República es la Junta General por lo que el presidente debe cuidar lo que dice o declara, pues debe actuar con mucha sutileza y mano fina para ganarse el beneplácito de la Junta y lograr le otorgue las facultades necesarias para poder efectuar una buena gestión, esto es, un estupendo gobierno. De lo contrario, su gestión se entrampará tontamente o se volverá muy dificultosa, lo cual no sería lo mejor para la buena marcha de la empresa Estado S.A., esto es, para el país. De allí que todos los acercamientos, es decir, las gestiones, reuniones, conversaciones, etc., que su gerente general efectúe con los diversos grupos de accionistas –especialmente con los accionistas mayoritarios que conforman la Junta General-, que el presidente no los eche a perder con declaraciones o afirmaciones desatinadas que pueden complicar la buena marcha de esta gran empresa que se llama Estado S.A., esto es, nuestro amado Perú. Todos queremos el mejor de los éxitos para nuestro presidente puesto que una exitosa gestión conducirá necesariamente a que el Perú sea un mejor país, más desarrollado y con un mejor nivel de vida para todos los peruanos.

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