El pueblo ha hablado, por Nathalie Paz Alcázar

«Yo quiero que Castillo haga un buen gobierno, pero sé que no lo hará. El discurso “por el pueblo” es sumamente peligroso. Creer que democracia significa hacer todo lo que las mayorías quieren abre camino para atropellar derechos fundamentales».

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Parece que la única manera de terminar este quinquenio de locura era con elecciones del mismo calibre. A una semana de las votaciones, hemos marcado un hito histórico, pues aún no sabemos con absoluta certeza quién será nuestro próximo presidente. Pese a ello, algunos mandatarios de izquierda en la región no han vacilado en felicitar a Pedro Castillo por haber ganado e incluso han llamado a que se respete “la voluntad del pueblo”.

Vale preguntarse nuevamente, ¿quién es el pueblo? ¿Los de las zonas rurales? ¿Los de la costa, sierra o selva? ¿Los del norte o los del sur?  ¿Los que votaron por Castillo? Es un término que ha sido desvirtuado y romantizado, hasta el punto en que ya no significa nada. Aun así, Perú Libre cree comprender a esta quimera llamada pueblo.

Más de la mitad del país se pregunta ¿y ahora qué? La izquierda ‘democrática’ (que se arrodilló frente a la izquierda más radical que tanto decían repudiar), ahora se burla de las personas que están aterrorizadas frente al – a mi parecer – inminente gobierno de Castillo. Sin embargo, la realidad es que causas para estar asustados sobran. Personas que se dedican a la construcción, desde ingenieros hasta obreros; quienes trabajan en empresas que él considera monopolios, desde abogados hasta cajeros; emprendedores que buscaban invertir para incrementar sus negocios; habitantes con deudas en dólares; agricultores de productos de exportación… cientos de miles de peruanos y muchos más deberían estar alertas ante lo que se viene. Y es que, hasta el día de hoy, Castillo no se ha alejado del ideario del partido que lo ha llevado al poder. Ese ideario socialista que usa de ejemplos a Kirchner, Morales, Correa, Fidel y Lenin, que llegaron al poder solo para robar y empobrecer a sus países.

Yo quiero que Castillo haga un buen gobierno, pero sé que no lo hará. El discurso “por el pueblo” es sumamente peligroso. Creer que democracia significa hacer todo lo que las mayorías quieren abre camino para atropellar derechos fundamentales en nombre de que “el pueblo lo pide”.  Ahora, Castillo cree que representa al pueblo y se tiene que hacer todo lo que este quiera, consecuentemente se debe realizar lo que él decida. De este tipo de pensamiento no saldrá una Constitución buena.

El pueblo ha hablado y nunca sabremos lo que dijo. Con el actuar de Perú Libre indicando a sus personeros impugnar mesas donde sabían que ganaría Keiko, y Fuerza Popular optando por hacer lo mismo como respuesta; no conoceremos realmente por quien quisieron votar algunos compatriotas limeños y de la sierra. Lo único que sabemos es que la mitad del país está dispuesto a lanzarse a la boca del lobo por escapar del apellido Fujimori.

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