El taller de Maria Gracia Mujica [ENTREVISTA]

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Maria Gracia Mujica tiene 24 años y es chef de profesión. Estudió en el Institut Paul Bocuse dentro de la USIL por 3 años, luego cursos en Le Cordon Bleu y actualmente está a punto de empezar nuevos estudios fuera del país. Conversé con ella sobre cómo nació su vocación por la pastelería, el inicio de su marca y su faceta como influencer gastronómica.

BC: Bruno Carranza

MG: Maria Gracia Mujica

BC: Maria Gracia, cuéntame sobre el inicio de tu empresa, ¿cómo así te animas a emprender?

En realidad, es un poco más complejo. Salí del colegio y no sabía qué estudiar, así que postulé a Administración y no ingresé, luego entré a Arquitectura de Interiores porque mis opciones eran cocina o arquitectura y supuse que la segunda era mejor opción; obviamente no era para mí. Tenía mucho arte en las manos, pero no estaba dirigido a maquetas; entonces, luego de cambiarle a mi papá dos veces la carrera, le dije que quería estudiar Cocina. Se negó al inicio porque era una tercera carrera así que me dio la opción de que, si en verdad quería hacerlo, tenía primero que trabajar un año en algún restaurante para demostrarlo. En ese momento, casi me muero, no sabía dónde entrar, tenía 18 años y nadie me iba a aceptar en un restaurante. Mi papá me colocó en el restaurante de un amigo suyo y trabajé un año y medio ahí. La gente fue dura, en la parte de cocina (salada) me la hicieron muy difícil pero los de pastelería me acogieron muy bien. Ahí empezó a crecer este feeling con la pastelería, así que cuando terminé, mi papá me acepto la carrera en donde en ese entonces era la mejor opción, Paul Bocuse.

BC: ¿A partir de qué momento decides abrir algo propio? ¿Dejaste de trabajar los 3 años que estudiaste?

En paralelo a los estudios, empecé a hacer tortas. Poco a poco la gente las iba probando y típico que la familia te recomienda, vas aceptando nuevos retos. Y a pesar de que lo chefs me decían que no haga negocio en paralelo, yo lo hacía igual. Creo que siempre estuve en el ruedo desde los 18 años.

BC: El típico cachueleo de universidad. Y además en la universidad es muy común que el cachueleo sea ese. Pero en tu caso, estudiando pastelería, supongo que tu público era mucho más exigente.

Sí, el típico cachueleo, ¿sabes? Ir y vender, ver quién te compraba y sentirte la empresaria, pero nada muy serio. Eso sí, la exigencia era mucho mayor.

Luego, entré a mis prácticas y tuve que dejar de vender mis cosas porque no tenía tiempo, entré a El Señorío de Sulco, estuve seis meses y me encantó. Al comienzo fue difícil, no sé qué palabra usar, pero la cocina para mí es un poco machista en la parte salada, generalmente encuentras un equipo formado y tienes que ganártelos, no es fácil. Entonces ese fue un reto para mí. Luego de salados, pasé a pastelería y la amé.

BC: ¿Ese fue tu descubrimiento principal?

Más allá de estar en un restaurante, descubrí que me gustaba hacer eventos, asistí a varios en esas prácticas y Flavio Solórzano, el dueño del restaurante, me hizo el favor de contactarme con la oficina de Felipe Ossio. Me recomendó, me sacó una cita y esa ya fue mi segunda pasantía en el 2015. Comencé y solo acompañaba a las ejecutivas a ver los armados de eventos, matrimonios y era un mundo nuevo que me encantó.

Terminé mi pasantía haciendo lo que más podía, sin ganar un sol.

BC: ¿No ganaste nunca en tus prácticas?

No, es muy raro que en las prácticas de cocina te paguen. Es algo que sigue igual, aunque mi política es distinta, ojo. No lo haría con mis practicantes.

BC: Pero el aprendizaje es bárbaro…

Sí, bárbaro. Lo vale totalmente. Luego regresé a la universidad, terminé mis estudios y decidí abrirme sola. En mi departamento era complicado porque estaban mis hermanos, mi mamá y era un loquerío. No podía tener acceso a la cocina y hacerla solo mía. Entonces, los papás de mi enamorado me dieron un espacio en el depósito de su casa y ahí construimos un pequeño taller de cocina, me dieron el primer empujón. Fue chiquitito, habrá tenido 10 metros cuadrados. Lo único que podía costearme en ese entonces era mi horno y mi refrigeradora, me quedé en cero y así comencé. No sabes la cantidad de tortas que salían de ese taller, era diminuto pero la cantidad de tortas era una barbaridad. Es ahí donde me contratan para hacer la torta de un matrimonio y dije sí, y cuando entro a la casa de la clienta me di cuenta de que la decoración era de Felipe (Ossio), así que cuando entré me lo encuentro, vio la torta, le gustó, tuvimos una pequeña conversación y me invitó a trabajar con él como contratada. Así fue cómo entré como ejecutiva en un trabajo soñado. Estuve un año y medio, conversé con él para contarle que quería ya abrirme con un negocio sola y de verdad Felipe lo tomó muy bien, súper buen jefe y me dijo que contara con él. Mi papá tenía este departamento que se lo alquilo actualmente (Camacho), la cocina es un sueño porque es enorme, estoy implementando todo para poder armar salas de reuniones, clases, talleres. Ya tengo un año y medio como independiente. 

BC: ¿Nunca pensaste en lanzarte a eventos, a la par de pastelería?

Es justamente un proyecto en el que estamos trabajando, ya voy a ir contando los detalles pronto.

BC: Pasemos entonces a tu otra faceta. Tú tienes además de la empresa de pasteles y dulces, algunos proyectos en paralelo, cuéntame un poco sobre cómo vas construyendo tu marca, que además es tu propio nombre. ¿Estás consciente de la tremenda responsabilidad que es?

Claro que sí y me aterra (risas). Realmente siempre van a haber ciertos problemas, que una torta no llegue exactamente como debería, estar en todas las fases desde hacer hasta entregar. Es una responsabilidad terrible, pero me encanta que mi nombre sea mi marca y además tiene un propósito. Cuando yo arranqué empecé a buscar mil y un nombres que podían funcionar como pastelerías, pero al final no importaba el nombre porque yo considero que voy a llegar a ser una figura gastronómica para el país, entonces, si quiero que me reconozcan prefiero que lo hagan por mi nombre y no por uno que no sea el mío. Así empezó la marca, la lancé oficialmente el 7 de diciembre del año pasado. Dicto clases de pastelería grupales y privadas, ahora estamos incursionando en los eventos. 

BC: ¿Y has pensado en una tienda con puerta a calle?

Todavía no está en planes, cada cosa que hacemos intentamos hacerla bien al 100% para empezar otra. Hoy por hoy, el taller está funcionando maravilloso, así como las clases. Preferimos que por ahora sea algo más exclusivo y a puerta cerrada.

 BC: ¿Y cómo te fue con el planeamiento de la empresa, las proyecciones para este año, la estrategia comercial y financiera en sí?

Uno acá no puede improvisar y felizmente tengo un papá que es administrador y es un capo, con él pude diseñar un plan estratégico no solo para este año sino para cinco años más. De hecho, hemos superado lo que pensamos hacer y lograr, ya somos un equipo más grande con 6 personas. Mi hermano ve toda la parte numérica, Estefanía ve la atención al cliente en todas las etapas, las chicas del taller y yo que me reparto por todos lados.

 BC: Entonces ya llegaste a lo proyectado. ¿Cuáles crees que fueron los factores principales que han influido para que tu marca logre empezar de la manera tan exitosa como lo ha hecho?

Sí, como te digo fue maravilloso, no pensé tener tanto éxito este año. Se han ido dando cosas, Instagram es una muy buena herramienta y es una ventana al público, en un año he pasado de tener menos de mil seguidores a tener 16 mil, entonces el poder expresar y plasmar mi día a día, tips, consejos, y no ser una chef que se guarda cosas, sino que educa al público en su rubro ha tenido un gran impacto. La gente considera que soy sincera, transparente y lo soy. Creo que eso hace que la gente se mande, haga el pedido y una vez que lo hace les parece riquísimo. El boca a boca funciona muy bien, al final es una cadena.

BC: Ahora eres una influencer gastronómica, cuéntame tu experiencia en cuanto al alcance, ¿cómo así lo vienes logrando?

Nos costó, ah. Es un trabajo del día a día, cuesta un montón. No es tan fácil, es amanecerte para crear contenido, sacrificar ciertas cosas. Un chef finalmente tiene los fines de semana como días más fuertes, es trabajar de lunes a lunes, es comerte la angustia de saber si llegas a fin de mes y puedes pagar sueldos. Ahora tengo gente a mi cargo, ya no es chiste. Es reinventarte todos los días. Todo además fue de manera orgánica, no comparto la política de comprar seguidores porque son cuentas fantasmas que no van a convertir a ventas, tampoco comparto el hecho de recomendar cosas que no me gustan o trabajar con marcas que no resuenan conmigo, etc.

BC: Y te has vuelto una figura pública dentro del target al cual has apuntado. Es gente que seguramente te puedes encontrar haciendo compras, o en los mismos lugares a donde vas.

Mira, en verdad, yo soy súper humilde, relajada, soy exactamente la misma en todos lados. Me ha pasado muchas veces que me encuentro a gente en supermercados y me quedo sorprendida. Me ha pasado que viene gente a mi clase y me piden fotos, lo que yo valoro mucho es que a veces son personas que se han esforzado bastante, han ahorrado para pagarla y cuando llegan no pueden creer que están tomando una clase conmigo, y para mí enseñar es lo más normal. Conforme vas ganando más seguidores va a pasar que algunos te ven como inalcanzable, pero conmigo no es así. Por ejemplo, yo podría tener una community manager, pero no lo hago porque no me gusta, siento que las preguntas que me hacen son tan profesionales y relacionadas a cocina que no me gustaría darles algo distinto, amo responderles yo misma, así me quede toda la noche. Siento que es parte de mi trabajo, ¿sabes?, y de verdad que la gente lo valora un montón.

BC: Además, como dices, qué importante es compartir lo que sabes en vez de guardarlo celosamente. Creo que es la mejor manera de generar confianza en tus followers y posibles clientes.

Es que yo creo que hay una gran cantidad de gente en el rubro que está equivocada al dar una receta mal. Yo creo que, o haces las cosas bien o no haces nada. Y la gente no te sigue porque seas la niña bonita sino porque saben que tú les vas a enseñar algo, que pueden crecer profesionalmente porque no todos tienen la posibilidad de ir a una escuela como a la que yo fui. A mí me encanta poder enseñar, es como lindo y no me guardo los secretos porque, finalmente la idea es que sean mejores cada día y para todos hay mercado. Tengo súper amigas mías que tienen marcas de postres y me han llegado a preguntar si normal venir a mis clases y, ¡claro! Si yo te puedo enseñar algo y tú puedes crecer a partir de eso, bacán. Y si eres mejor que yo, te aplaudo, es así como deben funcionar las cosas.

BC: Sabes que he visto especial relacionamiento entre microinfluencers gastronómicos, chefs, nutricionistas. Realmente crean contenido conjunto y cada uno tiene negocios independientes.

A mí me parece que cada uno de ellos tiene un trabajo maravilloso. Cada uno trabaja en su contenido y plasma su enfoque, gustos, creencias en las cosas que hacen. Es bueno generar ciertas alianzas porque es clave el relacionamiento, más si estamos intentando enseñar algo en el mismo rubro. Hace poco hice un video con Germán (Requejo), que no tenía nada que ver con lo culinario. Con algunos entablas amistad, otros pasan a ser conocidos, pero con una buena relación.

BC: ¿Te gustaría incorporar más contenido lifestyle a tus redes sociales?

Es inevitable, de una u otra forma siempre está presente mi lifestyle, mis próximos proyectos voy a documentarlos, subiendo fotos en los destinos a los que vaya. Por ejemplo, hace poco estuve en Aruba y, aunque fue por vacaciones, grabé unas cuantas cosas, hago recomendaciones, etc. Sí me gustaría amarrar tanto lo gastronómico como lo lifestyle para que la gente vea mi día a día de manera real. 

BC: Finalmente, ¿qué le dirías a los futuros emprendendores, sobre todo los de tu rubro, según tu experiencia?

El mejor consejo que les puedo dar es que se manden, que dejen esos miedos que uno carga y se tiren a la piscina, yo lo hago todo el tiempo… Es la búsqueda constante de tu felicidad, es importante esto que digo, TU felicidad, no la de tu familia o la de tus amigos. Uno necesita poner en una balaza eso. Creo que, si no te mandas, nunca sabrás y te quedarás con la duda. Puedo decirles con seguridad que al otro lado del miedo está esperándote algo increíble, y que es mejor arriesgarse y saber que lo intentaste a quedarte con la eterna duda de qué hubiera pasado si… Uno siempre aprende algo de todas las experiencias por las que pasa, a lo mejor y te equivocas pero de todas formas sabras que aprendiste algo.

A los de mi rubro, les aconsejo que se mentalicen y que disfruten el camino. Hay muchísimo por aprender y es importante que no solo sean buenos en la cocina, sino que investiguen, sepan de donde vienen sus insumos, sigan capacitándose siempre, traten bien a su equipo; finalmente, van a pasar horas con ellos. Y lo más importante, siempre métanle pasión, cuando uno hace las cosas con gusto y con dedicación, el resultado es mucho mejor.