El voto ¿Derecho o deber?

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Considero que el voto es un derecho y debe ser optativo pero vayamos en orden. Nuestra Constitución, en el artículo 31 dice: “Tienen derecho al voto los ciudadanos en goce de su capacidad civil”, aquí la palabra “derecho” es de suma importancia, pues nos da a entender que es el ciudadano quien libremente se acerca a sufragar, a ejercer su derecho legítimo. Pero más adelante, el mismo artículo agrega “el voto es personal, igual, libre, secreto y obligatorio hasta los setenta años. Facultativo después de esa edad”, habla ya de un voto obligatorio, lo que se contradice con la primera cita, pues ya no es el ciudadano quien decide ejercer su derecho al voto, sino es el propio ordenamiento jurídico el que exige el sufragio de modo obligatorio, por lo tanto ya no estaríamos hablando de un derecho sino de un deber jurídico, una conducta que el ciudadano tiene que realizar porque ha sido impuesta para atender al beneficio del interés público y que su incumplimiento es castigado a través de un sistema de multas y muerte civil.

Hay algunos que afirman que el voto es un acto cívico y que volverlo optativo sería desalentar el patriotismo. Sin embargo, esa afirmación es subjetiva pues el patriotismo no se manifiesta cumpliendo los deberes impuestos, es más, el voto optativo refuerza la idea del acto cívico por iniciativa propia, lo cual es aún más valioso para enraizar el amor a la patria. El voto optativo obligaría a los partidos políticos a trabajar más en sus campañas, que serían algo más que regalar polos y comida, se tendría que convencer realmente al electorado porque este, para ir a sufragar, tendría que salir de su zona de comodidad, si sale será porque cree que votará por la mejor opción. Se eliminaría aquel dicho de “Votar por el mal menor”, si ya votar es voluntario, se elegirá aquel candidato que realmente concuerde con las ideales de uno. La fórmula para tocar el tema de fondo sería la promoción y no la coacción. Hay quienes acotan que el sistema electoral se desmoronaría porque la mayoría de peruanos no irían a votar, se desentenderían de las elecciones. Ante esa idea se podría decir que es normal que en los países donde se ha implementado el voto como derecho el porcentaje de votantes oscile entre el 40% y 55% de la población total (Ese porcentaje depende solamente del interés que los candidatos han despertado en los ciudadanos), en ninguno de los casos se ha desmoronado el sistema, es más, se ha fortalecido porque se ha hecho más transparente, nadie está obligado a votar si así no lo quiere, y no hay razones objetivas para pensar que acá será diferente que en Colombia, Chile. También se afirma que no estamos preparados para el voto optativo, que somos una débil democracia, pero quienes dicen eso no se dan cuenta que modificar el voto en el Perú podría ser un medio para fortalecer la vida democrática. Ya no se votaría por obligación, sino por convicción.

Sin duda alguna que implementar el voto como derecho sería beneficioso para el país, no solo porque erradicaría aquella contradicción del artículo 31 de la Constitución sino también porque ayudaría a plantar los cimientos de una democracia moderna, más transparente y, aunque valga la redundancia, más democrática porque el voto sí sería libre. Tenemos que dejar atrás el sistema, de castigos y multas que encierra el voto como deber porque no es eficaz para dar a entender al ciudadano el verdadero sentido de la fiesta democrática, aquella a la que se asiste por convicción. Como dice Hegel “La historia es el progreso de la conciencia de la libertad”, para poder crear un verdadero sentimiento, una verdadera historia democrática, debemos otorgarle una libertad mínima al ciudadano: la libertad de votar a verdadera conciencia, la libertad de no elegir Es más, la muerte civil para quienes no votan es realmente una exageración del legislador peruano pues atenta contra varios Derechos Fundamentales, en fin. Creo que tarde o temprano se dará el cambio, y se tendrá que dar junto con una campaña de concientización a la población, explicarles por qué, a pesar de que ya no es obligatorio, es importante asistir al sufragio. El tema ha sido planteado en el congreso pero no se le dio la fuerza debida, hace falta más tiempo para que el legislador comprenda que el voto es materialmente un derecho y no un deber.