El Voto, ¿Derecho u Obligación?, por Josef Zielinski

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¿Debería el voto en el Perú seguir siendo obligatorio o deberíamos pasar a institucionalizar el voto voluntario? En realidad la gran mayoría de analistas políticos, politólogos y también políticos en nuestro país están en contra de volver voluntario el voto. Para ello muchos ponen el reciente ejemplo de Chile, donde en las últimas elecciones generales, se implementó el voto voluntario y solo asistieron a votar el 49.36% y el 41.98% de los electores en la primera y segunda vuelta respectivamente. Lo que supone en la práctica que la ganadora – Michelle Bachelet – fue electa con alrededor de solamente el 28% de los votos reales. Esto explica en cierta medida la crisis de legitimidad que vive la presidenta Bachelet en este momento. En otras palabras, al implementar el voto voluntario dentro de nuestro territorio, considerando el poco interés de la población en la política y en su importancia, muy poca gente ejercería este derecho y por lo tanto podría el candidato electo no tener la legitimidad suficiente para gobernar.

Personalmente este argumento no me parece adecuado, dado que pone a los peruanos como una especie de minusválidos cívicos que nunca van a poder lograr comprender lo que es una ciudadanía plena. Por lo tanto es necesario obligarlos a cumplir con sus “derechos” a fin el sistema conserve cierta legitimidad, sin importar que siga preservando sus evidentes taras y debilidades.

En ese sentido, yo si estoy de acuerdo con la implementación del voto voluntario, pero bajo ciertas reglas que paso a tratar de explicar. Voy a tratar de hacer una analogía con la economía. Si un mercado es cerrado y estoy obligado a consumir solo lo producido en el país (como sucedía en el Perú durante la vigencia del modelo económico ISI*) hay pocos incentivos a los productores en innovar y mejorar sus productos, dado que tienen un mercado cautivo, en el que pueden cobrar lo que les plazca, y los consumidores no van a poder comprarle a otros productores. Si este mercado se abre repentinamente y entran otros productos, de mejor calidad y mejor precio, los productores locales inicialmente no van a poder competir en estas nuevas condiciones y los que no se puedan adaptar a las mismas desaparecerán, quedando solo los mejores, es decir los que hayan innovado y mejorado su productividad.

Algo similar me parece sucede con la política peruana. Las franquicias electorales actuales (a casi ninguna se le puede llamar partido político) no se preocupan por institucionalizarse, ser transparentes y conectarse con la ciudadanía. Únicamente se preocupan cada vez que se acercan las elecciones de jalar a las figuras más populares de cualquier campo a su lista congresal o – peor aún – a vender puestos en las listas al parlamento al mejor postor. Y lo hacen porque no necesitan más para poder postular, porque saben que por lo menos un 80% del electorado irá a votar al ser el voto obligatorio, es decir tienen un “mercado cautivo” de votos que siempre van a estar ahí y del cual siempre podrán conseguir algo (tal vez esto explique esa macabra lógica del “mal menor” que parece ya endémica en nuestra política).

En cambio si el voto fuera voluntario, una forma de protestar por parte de la ciudadanía sería el no asistir a votar al ver que ninguna de las opciones electorales la considera como seria y que represente verdaderamente sus intereses e ideales. Entonces en este caso las franquicias electorales que deseen seguir existiendo tendrían que convertirse en verdaderos partidos políticos urgidos en ser una efectiva bisagra entre la sociedad y el Estado y de esta forma motivar a los ciudadanos a votar. De esta manera, tal vez lentamente, nuestra partidocracia se podría ir institucionalizando con los beneficios que esto supone para nuestra política.

Muchos podrán decir que el voto voluntario también puede favorecer a mafias y que las personas de bajos recursos podrían ser inducidas a votar por candidatos determinados, a cambio de alguna dádiva. Y es cierto. El riesgo existe ¿pero es acaso este un suficiente motivo para no hacer voluntario el voto? ¿acaso no se pueden tomar salvaguardas para que esto no ocurra o al menos reducir lo más posible su incidencia? En todo caso lo más conveniente sería eventualmente incorporar el voto voluntario primero solo para elecciones municipales y regionales, para posteriormente, después de hacer todos los ajustes necesarios, extenderlo a las elecciones generales.

Tal vez mi razonamiento no sea el adecuado. Pero intento de esta forma abrir un debate muy importante para nuestro país, que podría llevarnos a empoderar de manera adecuada a los ciudadanos y hacerlos más conscientes de su importancia en la sociedad.