¿El fin del bipartidismo español?, por Óscar Segura

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Las elecciones generales de España de hace unos días trajeron varias sorpresas, una de ellas es que no aún no hay presidente. Otra es que el tradicional bipartidismo del Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que se repartían el poder desde hace 20 años, muestra síntomas de deterioro.

Se supone que el ganador de la elección del domingo fue el candidato del PP y presidente de España, Mariano Rajoy. Sin embargo como el sistema político de este país está basado en el Parlamento su partido tiene 123 escaños pero necesita 176 para poder continuar gobernando. En otras palabras, al PP no le alcanza seguir en el poder.

Por su lado, el PSOE, liderado por Pedro Sánchez, quedó en segundo lugar con 90 escaños pero con 20 menos que el 2011, al igual que el PP ambos partidos han perdido poder en comparación a la elección anterior. La elección ha dado una penosa radiografía de estos partidos políticos que parecen declinar en favor de otras agrupaciones como Podemos y Ciudadanos, que buscan ser el recambio para un país agotado por la crisis y el desempleo.

Ante esto, el partido con mejor resultado de los comicios es Podemos que quedó como la tercera fuerza política del país y cuyo líder Pablo Iglesias critica tanto al PP y al PSOE, vaticinando que es el fin del bipartidismo. Es más, está denunciando a ambos partidos por ser responsables de la crisis económica y del descredito general hacia la política. Con 69 escaños se ha convertido en la conciencia política del PSOE a quien advierte que no hará alianza con él para que continúe el gobierno del PP, con lo cual ha logrado arrinconar al principal partido de izquierda de España y sentarse en una negociación en una posición de fuerza.

Ante esto, el PSOE tiene el dilema de aliarse con su tradicional rival de la derecha el PP y confirmando lo que denuncia Pablo Iglesias cuando señala que hay una “casta” que gobierna para sus propios intereses. La otra alternativa es aliarse con Podemos, que aunque ideológicamente son más cercanos las demandas de este partido nuevo tienden a estar marcados por un populismo que asusta mucho a la clase política incluyendo a los socialistas.

Sobre el miedo que despierta Podemos habría que decir que no es tanto por la búsqueda de un cambio estructural político y la flexibilización de los recortes sociales sino la posibilidad de que abra la puerta a un referéndum en la región de Cataluña y con esto que se facilite la independencia de esta región.

En medio de estos movimientos que parecen un capítulo de la serie Juego de Tronos,  el cuarto partido Ciudadanos y su líder Albert Rivera han quedado como los , sin tener aún una posición fija lo que hace más difícil la situación del PP con el que tendría más afinidad especialmente con respecto al nacionalismo catalán.

Si Podemos es un PSOE más radical, Ciudadanos parece un PP pero en su versión light, que hizo creer que Rivera sería la gran sorpresa sin embargo, la elección del domingo parece haberlo puesto en un escenario no previsto. Estamos pues, ante un rechazo contra la clase política tradicional que ya se veía venir, Grecia o Italia parecían el inicio de una ola que recorre Europa en donde los partidos ya no pueden justificar medidas de ajuste y crisis, lo que hace que surjan nuevos actores políticos. Como diría la vieja frase: “Todo lo sólido se desvanece en el aire”.