Elecciones fáciles, esperas difíciles, ciudadanos siempre, por Inés Yábar

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Domingo 5 de Junio. Día de elecciones. Mis primeras elecciones en Perú. Llego a mi centro de elecciones. Ya sé a qué sala tengo que ir. No hay nadie en la cola. Entro, no sé qué hacer. Primero entrego mi DNI y me dan la cédula. Me dirijo a la cabina de votación. La miro un rato. No porque no sepa lo que voy a marcar pero porque quiero entender la importancia de mi acto. Al salir, firmo y recibo mi DNI con el primer holograma en su reverso. ¿Es todo?, pregunto. Sí, me dicen los 3 jóvenes en la mesa. Y salgo.

No puedo creer que haya sido tan fácil y a la vez tal importante lo que acabo de hacer. He participado en las elecciones presidenciales de mi país así como una gota de agua en un vaso, perdida entre tantas más pero que importa, que ayuda, que tiene significado.

Pero ya han pasado 4 días desde ese momento. Para algo que para mi fue tan fácil, lo demás parece complicado. Me da gusto que se busque unas elecciones limpias y claras pero van 4 días que al despertar quiero mirar los avances y me distraigo de desayunar en familia. Van 4 días que mi página principal de Facebook tiene algún comentario sobre las elecciones en tono desesperado o negativo.

Me alegra que los peruanos tratemos de informarnos pero aún veo muchos que votan por seguir una tendencia o votan contra algo en vez de votar por algo. Llegué al Perú hace 1 semana y en cada reunión que he tenido alguien ha hablado de política. En cada diferencia de opiniones he presenciado un debate. Para mi el voto es secreto y no creía en ninguno de los 2 candidatos lo suficiente como para militar por uno o por el otro. Pero hice una elección y haber votado produjo una de las sensaciones más gratificantes que he sentido.

Pero ahora no hay que quedarse allí. Mientras escribo estas líneas el jefe de la ONPE acaba de anunciar que PPK ganó con 50,12% de las actas procesadas en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Tenemos nuevo presidente y las publicaciones sobre política comenzarán a disminuir. Las pancartas de las calles serán poco a poco retiradas. Los debates entre partidarios de diferentes partidos se harán más escasos.

¿Qué nos toca hacer ahora? No porque tengamos un nuevo presidente electo debemos dejar de hacer oír nuestras voces. No debemos olvidar nuestro pasado pero no debemos quedarnos pensando en lo que pasó. Miremos ahora hacia delante. No como una nación dividida en la que 8 539 036 personas votaron por otro candidato. No como una nación de rencor hacia un pasado que malo o bueno no volverá jamás. Conservemos la memoria nacional pero creemos un futuro mejor. Más consciente, más solidario. Nuestra labor de ciudadanos no termina en estas elecciones. Ahora exijamos cambios. Actuemos por nuestros ideales. Ayudémonos mutuamente. Y sobre todo busquemos siempre ser ciudadanos responsables que no se ponen cómodos en su silla diciendo que ya cumplieron con su labor. Que nos siga importando nuestro país. Que sigamos compartiendo ideas. Para seguir actuando como ciudadano, tú, ¿Qué estás haciendo?

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