Elecciones generales bicentenarias, por José Andrés Tello

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Recogiendo esta célebre frase de Adolfo Suárez Gonzales, una figura clave de la política española, cuando la democracia retornaba a la madre patria al final de la dictadura de Franco; debo señalar, que gran parte de la crisis institucional que hoy en día atraviesa nuestro país se debe al accionar mismo de los políticos, que en su momento elegimos con la finalidad de que conduzcan nuestro destino como sociedad en líneas de tiempo que fluctúan entre los cuatro y cinco años, dependiendo si estamos ante la elección de autoridades sub nacionales o nacionales, según cada caso.

La actual crisis que afecta al Perú, en gran medida, se debe a nuestra precaria institucionalidad que, sumada a una grave crisis de legitimidad de nuestros políticos, generan zozobra en cuanto al futuro de un país, que sin duda cada vez se aleja, en lugar de acercarse, al famoso grupo de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico- OCDE.

Si hace una semana hubieran vacado al Presidente Pedro Pablo Kuczynski y los vicepresidentes Martín Vizcarra y Mercedes Aráoz hubieran renunciado tras este proceso de control político que ejerce el Congreso, Luis Galarreta, el actual presidente del Parlamento hubiera asumido la primera magistratura de la república y hubiera tenido que convocar a nuevas elecciones presidenciales en los siguientes doscientos setenta días, tal cual ordena actualmente la ley electoral recientemente modificada en cuanto a sus plazos. Galarreta habría ejercido pues, el cargo hasta el 26 de julio de 2018, fecha en que sea electo el nuevo presidente del Congreso debería reemplazarlo en el cargo ante la representación nacional.

Quizás las renuncias de Vizcarra y Aráoz hubieran implicado una natural reacción frente a lo consideraban una vacancia con sabor a golpe de Estado desde el Parlamento. Por otra parte, a nadie le hubiera extrañado también, que ambos vicepresidentes hayan asumido la primera magistratura del Estado, sin mayor inconveniente obviamente si se hubiera producido una renuncia al cargo por parte de Kuczynski.

Con ocasión de tan sería crisis gubernamental muchas voces se alzaron exigiendo nuevas elecciones generales, es decir, nuevas elecciones presidenciales, congresales y de parlamentarios andinos.

Esta exigencia resultaba inviable, en la medida que la única vez que se dio un caso de nuevas elecciones generales fue luego de la caída del Fujimorato, en virtud a una modificación transitoria de nuestra Constitución Política, con la dación de la Ley N° 27365, la cual allá por el año 2000, ordenaba que: “…El Presidente y los Vicepresidentes de la República elegidos en las Elecciones Generales de 2000, concluirán su mandato el 28 de julio de 2001.  Los congresistas elegidos en el mismo proceso electoral culminarán su representación el 26 de julio de 2001. No son de aplicación para ellos, por excepción, los plazos establecidos en los artículos 90° y 112° de la Constitución Política…»

Lo que queda claro, es que, si a la fecha ya tuvimos un proceso de vacancia presidencial que no se dio gracias a la abstención de Kenji y nueve congresistas más de Fuerza Popular, el partido hegemónico en el Parlamento, a cambio de la libertad de su padre Alberto Fujimori; no es de extrañar que el presidente pueda buscar pasarles la factura a muchos de sus adversarios políticos con una disolución del Parlamento si, por ejemplo, la representación nacional le negará el voto de confianza a cualquier gabinete ministerial a futuro. Esa situación nos llevaría al escenario de una nueva elección congresal.

Con ocasión de las elecciones generales, debo recordarles estimados lectores, que se llevan a cabo tres elecciones simultaneas en el tiempo, pero diferentes entre sí.

Empero, dejando de lado estos tecnicismos lo que debemos procurar si queremos tener elecciones generales el 2021 y no adelantarnos a nuevas elecciones presidenciales o congresales improductivas y costosas, para completar el quinquenio; tiene que afinarse el dialogo político entre oficialismo y oposición. No obstante, este dialogo se dé, tenemos que esperar como ciudadanos una necesaria aclaración de nuestro actual presidente con relación a un negado, pero a su vez evidenciado vínculo con Odebrecht; asimismo, esperemos que hablé en breve con aquellas personas que se sienten afectadas con el indulto humanitario otorgado a Fujimori. No todo se centra a una justa indemnización económica, patrimonial, también existe el resarcimiento moral, algo que quizás esperan muchos de PPK, ahora que hay personas y líderes de opinión, que se sienten traicionados o burlados por un indulto gestado entre gallos y medianoche; esperemos que por un tema de durabilidad y, por ende, estabilidad, la actual premier y vicepresidente de la república se mantenga en el cargo con un gabinete de ministros técnico, pero sobretodo político. Dicho sea de paso, nuestro presidente afronta un descrédito, que está colocándole la labor de head hunter, o cazador de talentos, bien cuesta arriba.

De otro lado, necesariamente en la tienda naranja debe producirse una recomposición del correlato de fuerzas a su interior. Hoy es una realidad que keikistas y albertistas están enfrentados entre sí, pero urge que de su lado haya una estabilidad y cohesión por el bien del país, al ser el grupo de oposición hegemónico.

En resumen, el drama tras la vacancia y el indulto humanitario radica en que el segundo no se debió otorgar a cambio de evitar lo primero. El indulto, la gente lo hubiera podido entender mejor si tras el mismo existe un auténtico proceso de reconciliación nacional; o un acuerdo de agenda Perú entre el oficialismo y la primera fuerza política de oposición; sin embargo, cuando se da el indulto para que el presidente evite una sanción personal por parte de la representación nacional, pues la cosa toma otros ribetes. Ojalá que la llegada del papa Francisco, calme las aguas tras estas fiestas cargadas de sorpresas y que nos aunemos todos a orar por el país esperando, como debe ser, las próximas Elecciones Regionales y Municipales 2018 y también, oportunamente, las Elecciones Generales Bicentenarias del 2021.

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