Elecciones parlamentarias sólo en segunda vuelta, por Federico Prieto Celi

"Temo que Sagasti no lo hará porque está prisionero de los caviares, feministas, marxistoides, y otros grupos de presión ideológica de dudoso patriotismo".

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El parlamento aprista contra el gobierno de Bustamante; el parlamento aprista contra el primer gobierno de Belaunde; el parlamento del Fredemo contra el gobierno de Fujimori; el parlamento fujimorista contra el gobierno de Kuczynski y el parlamento de izquierda contra Vizcarra, han impedido que los jefes de estado terminen el periodo para el que fueron elegidos por el pueblo; o sufrieron su propia caída en manos del Ejecutivo.

Las elecciones generales de abril del 2021 seguramente que formarán un parlamento pluripartidario. Con el sistema de elección de congresistas en primera vuelta es imposible que quien gane la presidencia en la segunda vuelta tenga mayoría parlamentaria. Volveremos a un enfrentamiento entre el Congreso y el gobierno. Y como hemos visto en la historia de las últimas décadas, esos gobiernos terminan mal.

Se ha hablado de distintas reformas políticas, pero nadie ha hablado de la única que necesitamos. Y nadie habla porque perjudica a la clase política. Cuando una falla conviene a la clase política no se corrige, como pasa con el voto preferencial, que daña la vida partidaria. La reforma que hace falta es sencilla: las elecciones parlamentarias deben hacerse en segunda vuelta, junto con los dos primeros candidatos a la presidencia. Los demás partidos deben quedar fuera. De esa manera se asegura que haya concordancia entre los poderes legislativo y ejecutivo, por cinco años.

El procedimiento para hacer este cambio no puede ser el debate congresal,  porque los parlamentarios de turno no desean esta reforma, porque  quedarían en su gran mayoría fuera. Se les acaba la mamadera. Debe hacerse por referéndum, pero para ello se necesita voluntad política del presidente de la República. Temo que Francisco Sagasti no lo hará porque está prisionero de los caviares, feministas, marxistoides, y otros grupos de presión ideológica de dudoso patriotismo, como la oligarquía periodística y los grupos de presión internacional. Dicen que cada pueblo tiene el gobierno que se merece. ¿Nos merecemos éste?

Otro sí digo: no estoy hablando de una segunda vuelta parlamentaria como la francesa, que eligen en segunda vuelta diputados y senadores, entre los más votados en la primera, para cada región electoral. Estoy hablando de que sólo los dos partidos políticos cuyos candidatos presidenciales han pasado a la segunda vuelta compitan por primera vez en la segunda vuelta, para cubrir las 130 vacantes del Congreso. La primera vuelta debe ser sólo con candidatos a la plancha presidencial. La segunda vuelta entre los dos primeros, con elecciones parlamentarias entre sus dos partidos.  Una democracia bipartidaria.

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