En búsqueda de la navidad peruana

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Más allá de las creencias religiosas, la navidad (por lo menos en el Perú) es un tiempo para reflexionar y encontrar la unión familiar. Sin embargo, también es el momento preciso para observar la pintoresca adaptación de dicha celebración en nuestro país. La celebración navideña comenzó con la llegada de los españoles. Con el choque de dos mundos distintos, fue común que se diera inicio a la fusión cultura, pero, a diferencia de otras actividades que llegaron con la conquista, la navidad ha sido la que menos se ha mestizado. Esto no es bueno o malo, solo es un dato curioso para un país que está en constante búsqueda de su identidad.

El viejo mundo nos trajo la navidad, una de las más importantes celebraciones del año, esta llegó con las formas europeas de celebrar. La cena navideña, el nacimiento, los ritos religiosos, etc. Con el tiempo y  con la comercialización de dicha fiesta a nivel mundial, llegaron los regalos, la imagen mítica de papa Noel, el árbol navideño, los trineos, el chocolate caliente. Curioso porque lo que vino no sufrió un proceso de adaptación, se aceptó de fábrica (por así decirlo). Hoy en día es pintoresco observar las figuras del nacimiento, la gran mayoría con la estética europea. Se coloca el árbol de navidad, normalmente un pino, en un país donde no se acostumbra a ver ese tipo de árbol, hemos aceptado el paquete de fábrica. Es más, algunos modelos simulan tener nieve, en un país donde en muy pocos lugares hay hielo, es más, en una fecha de verano. Se adornan las casas, se escuchan villancicos, se coloca la imagen de papa Noel escalando la ventana. Colorido, es verano ¿No se morirá de  calor el señor Noel? Imagínense, en pleno verano con ese caluroso traje, es más, cargando una bolsota de regalos. La poca adaptación de esta fecha también nos pasa factura a nosotros, quienes acostumbramos a tomar chocolate caliente en pleno verano. Pongámonos a pensar, la cena navideña tradicional está pensada para los inviernos, hemos aceptado el paquete de fábrica.

Sin embargo, existen esfuerzos por adaptar la esteticidad de la navidad a la realidad peruana. Cada vez hay más gente que compra nacimientos con trajes típicos o que busca una navidad más realista, ya no se compran su pino con nieve artificial, sino se buscan algo más peruano. Inclusive, algunos prefieren viajar a la playa por navidad (o sea, doce de la noche, feliz navidad y chapuzón). En fin, en el Perú se está comenzando a buscar la identidad de la navidad peruana. Habrá algunos que preferirán la estética tradicional, otros, un poco más curiosos, optarán por algo más adaptado. Chicha morada o chocolate caliente, panetón o bizcochito, pavo o cuy. Todas las formas son válidas para celebrar en familia. Todas las formas son parte de la realidad de nuestro país, de la composición histórica.

Aprovecho en desearles feliz navidad a todos mis lectores.