[EDITORIAL] En defensa del modelo económico

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Nuevamente la izquierda radical trata de poner zancadillas al sistema económico de libre mercado que existe hoy en el país. La semana pasada, la noticia de la aparente cancelación del proyecto Tía María (que fue posteriormente desmentida) pareció otorgar una nueva victoria a los enemigos de la actividad minera en el país. Esto dio pie a renovados reclamos por “industrialización” y de intervención del Estado en la actividad económica, acusando la reciente desaceleración como resultado del libre mercado.

Estas propuestas están equivocadas, y desde este diario no desistiremos en repetirlo cuantas veces sea necesario. No sólo porque el libre mercado, en los 25 años de vigencia que tiene en el Perú, ha generado una prosperidad sin precedentes, sino también porque la alternativa ha sido una fuente de atraso y pobreza. En los 25 años entre 1966 y 1990 la economía se expandió menos de 50% (entre 1975 y 1990, cuando predominaron políticas económicas de corte estatista, incluso se registró una contracción de 1.2%). En cambio, en los 25 años posteriores, la economía ha crecido cinco veces más rápido, casi triplicándose entre 1990 y 2015.

La evidencia es tan abrumadora que se podría esperar un apoyo inequívoco a la economía de libre mercado; sin embargo, la izquierda recalcitrante ha optado por insistir con ideas trasnochadas, criticando “el modelo” y acusando de manera irresponsable y deshonesta a todo aquel que discrepa de haber vendido su conciencia al “gran capital” (sic). Y es por eso que ahora, que los precios de los metales han caído y la economía se ha desacelerado, reclaman un cambio de modelo. Se insiste con ideas de “industrialización”, se ataca el libre comercio y se ataca a la actividad minera, azuzando el conflicto. Este es el caso de Tía María y este es el caso de Conga, entre muchos otros.

Los militantes de la izquierda que con mezquindad se refieren a las exportaciones mineras como “piedras” desprecian a los miles de peruanos que trabajan con mucho esfuerzo en la industria minera, sea directa o indirectamente, y a los que luego piden su voto haciéndose pasar por sus defensores. Quienes hablan de industrialización pasan por alto que la principal diversificación productiva se da a través de un sistema educativo competente, ese mismo que en el Perú no ha podido surgir ante el constante sabotaje del SUTEP que un sector de la izquierda controla. Las acusaciones de la desaceleración ignoran que en Venezuela y Argentina la actividad no sólo crece poco, sino que se contrae, que Brasil (el ejemplo de moda hasta hace unos años) se ha estancado, y que incluso en los ejemplos de moda como Ecuador y Bolivia las proyecciones de crecimiento se vienen revisando a la baja. Nuevamente, los ejemplos del continente, tal como la experiencia de los últimos cincuenta años, son contundentes.

En Lucidez respaldamos los contornos generales de la política de libre mercado que existe actualmente en el Perú. Más allá de las diferencias sobre políticas específicas (salario mínimo, programas sociales, gasto público, etc.), el modelo de libre mercado con rol subsidiario del Estado, que fomenta la competencia en la mayoría de sectores sin intervención del Estado y está abierta al mundo es el correcto. El modelo económico actual no debería necesitar defensa, y sí más bien quienes insisten en atacarlo. Los hechos, aquí y en el mundo, así lo demuestran, por más que algunos prefieran cerrar los libros de historia y hacer oídos sordos.