¿En Iraq sólo “un parche”?

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El Estado Islámico muestra una brutalidad sin precedentes. Ha conseguido que Obama se haya puesto serio y haya conseguido armar una coalición con muchos socios europeos, a los que en Ucrania, por ejemplo, ha tachado de tibios. Claro que él no tiene los condicionantes que tienen muchos de los europeos. No es sólo la dependencia energética. Cuando Angela Merkel, en los inicios del conflicto, quiso mostrar mano dura, se personaron en la Cancillería los empresarios recordando lo mucho que la economía alemana podía perder si el conflicto con Rusia escalaba. De momento, se ha llegado a una tregua, a nuevas sanciones europeas que se suspenden por la tregua, mientras sobre el terreno las dos partes se acusan precisamente de haber roto esa misma tregua. Lo dicho: un galimatías. Con los rusos amenazando con desarrollar nuevas armas nucleares y las relaciones este-oeste en el punto más bajo desde la Guerra Fría (todo esto bajo Obama “el pacificador”).

En Iraq la situación también tiene sus particularidades. Se trata de no enviar tropas, sino de bombardeos “sin riesgo”: es importante evitar el retorno de féretros.

Mientras Kerry viaje por el mundo intentando ganar para la coalición a países de los que llamamos “árabes” (¿Egipto lo es?) que no sean Irán, van anunciando a voz en grito, una y otra vez que se van a intensificar los bombardeos. ¿Qué hace un ejército a quien le anuncian una y otra vez que van a bombardearle, un ejército que además conoce a la perfección un territorio extremadamente difícil? Pues prepararse que esos bombardeos tengan los efectos más limitados que se pueda. Por tanto, ¿a qué gran estratega anunciar semana sí semana no que se va a bombardear?

Realmente, ¿qué se pretende con esos bombardeos? Desde Iraq (lo decía recientemente un misionero argentino que desde hace años vive en Bagdad y ve como, según estimaciones, ya sólo quedan 300.000 católicos del millón y medio que vivía en el país) llegan voces de que se trata de “un parche”, o mejor, de un objetivo egoísta: no se trataría -como se afirma con grandes tonos- de proteger a toda la población iraquí, a los perseguidos por el Estado Islámico, sino de que el Kurdistán no caiga en manos del Estado Islámico. A cambio, son los soldados kurdos los que realmente se baten sobre el terreno. Son sus féretros los que volverán a casa, nada de víctimas occidentales.

Y ya que antes han salido los árabes, parece, eso sí, que Arabia Saudí finalmente ha dejado de apoyar (en su conocida doble cara) a los movimientos islamistas extremos.

Resumiendo: Occidente dispara desde lejos, defiende sus intereses y grandilocuentemente anuncia defender los derechos humanos. Al menos, así lo ven algunos en Irak y en otras partes del mundo. SI así fuera, sería una muy triste hipocresía.

¿Y dónde está Naciones Unidas?