Enorme socavón en Chile no para de crecer y alerta a la comunidad científica

Vecinos de Tierra Amarilla, localidad de unos 15.000 habitantes en la región de Atacama, en el norte de Chile, alertaron a las autoridades de un cráter con 36 metros y medio de diámetro.

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Un enorme cráter circular de 32 metros de ancho y 64 de profundidad surgió en plena vía que atraviesa terrenos propiedad de una compañía minera.

Una semana después, el agujero se ha ensanchado: su diámetro es ahora de 36,5 metros, según las últimas mediciones satelitales.

El Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile (Sernageomin) ordenó a la corporación minera, Compañía Candelaria, paralizar todas sus operaciones en la zona.

También ha iniciado un proceso sancionador contra la empresa, mientras un equipo investiga las posibles causas del socavón.

¿Cómo se originó?

Geólogos explicaron que puede haber varios sucesos naturales o producto de la actividad humana que causen un socavón de este tipo.

Pero concluyen principalmente dos: el primero estaría relacionado con las intensas lluvias caídas en la zona en julio.

«Tienes varias capas en el suelo y hay varias maneras en las que el agua puede ir erosionando», indicó el geofísico chileno Cristian Farías, director de Obras Civiles y Geología de la Universidad Católica de Temuco.

Explicó que «al caer mucha agua de lluvia en suelos con un alto nivel de yeso, el agua percola y erosiona durante varios días toda la parte de abajo, lo que quita sustentabilidad a la parte más alta y termina generando un colapso».

La segunda hipótesis apunta a la influencia de la actividad minera en la zona.

La Compañía Candelaria explota en Tierra Amarilla un yacimiento de cobre y las galerías de su mina se adentran en el subsuelo, tanto en los alrededores del boquete como debajo del mismo a una profundidad mucho mayor.

«La información preliminar que se maneja apunta a la intervención de la minera que hizo una sobreexplotación de minerales en esa zona», afirmó Cristóbal Muñoz, director de la ONG divulgativa Red Geocientífica de Chile.

Muñoz señaló que la empresa «tenía una proyección indicada de 38.000 toneladas de mineral a extraer, pero extrajo cerca de 138.000 toneladas, más del triple» en ese yacimiento.

La intervención minera, apuntó, podría haber desestabilizado el suelo al desviar el agua subterránea de su cauce natural y vaciar los acuíferos, generando espacios que favorecen que el terreno ceda y caiga por su propio peso, formando el socavón.

Compañía Candelaria, por su parte, reconoce la sobreexplotación de minerales, pero asegura que fue completamente legal.