Entendiendo al Estado Islámico (III), por Daniel Ku Hop

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Esta semana el conflicto entre el Estado Islámico y la coalición internacional dio un giro considerablemente positivo. Por primera vez desde su establecimiento en la zona de Iraq-Siria, la Coalición Internacional consiguió ingresar en Raqqa, la capital del Estado Islámico. Un acontecimiento, que se esperaba sea conseguido para fin de año, ha llegado, cual Navidad anticipada, a mediados de Septiembre. Este suceso, si bien no cambia el enfoque del análisis, le otorga un extra de importancia que cuadra perfectamente con esta sección del estudio. En los dos artículos anteriores, relaté cómo fueron los inicios, cómo es la organización y cuáles son las estrategias utilizadas por ISIS, por lo que, como fue prometido desde un inicio, en esta tercera, y última parte del análisis, hablaré del futuro cercano del Estado Islámico y presentaré un conjunto de potenciales soluciones al conflicto, tanto propias, como de Martin Sageman, un experto en el tópico en cuestión y autor del muy interesante libro “Leaderless Jihad: Terror Networks in the Twenty First Century”.

Al día de hoy, teniendo en consideración la tendencia creciente en la velocidad de los avances militares que está teniendo la Coalición Internacional en la lucha contra el Estado Islámico, es, a no ser que algo inesperadamente agresivo suceda, hasta seguro afirmar que la conquista de Raqqa es cuestión de unas pocas semanas, si es que no de días. Por tanto, es de vital importancia empezar a pensar en qué pasara con ISIS después de la reconquista de Raqqa.

Para conseguir responder a esa interrogante, es crucial dejar la mezquindad y, por muy políticamente incorrecto que suene, reconocer una importante cualidad en ISIS: su resiliencia. Como relaté en el primer artículo, la historia de la creación de ISIS ha estado plagada de grandes golpes a la organización; sin embargo, de alguna manera, ésta siempre ha conseguido salir, aunque muchas veces con algún cambio de nombre, victoriosa de cuanto impedimento tuvo en su camino. La situación que el Estado Islámico vive ahora es, en muchos sentidos, muy parecida a la que vivió con la toma de posesión del actual líder del grupo terrorista, Abu Bakr Al Baghdadi. Recordemos que, como fue mencionado en la primera sección del presente análisis, tras la muerte del entonces líder del Estado Islámico en 2008, y la ascensión al poder de Al Baghdadi, el entonces llamado ISI (Estado Islámico en Iraq), se estableció en una región Siria con poco alcance del Estado. Actualmente, acorde con lo afirmado por el ex Director de Inteligencia Nacional de los Estados Unidos, Michael Dempsey, en su artículo “Preparing for ISIS 3.0”, el futuro de ISIS, también se encuentra en Siria. Según el norteamericano, es casi seguro que el Estado Islámico busque establecerse en la zona del Valle del río Éufrates, al sur de Raqqa, en la frontera Iraquí. Esto se debe a que la región mencionada es rica en petróleo (principal fuente de financiamiento de las actividades terroristas de la organización) y lleva años sin tener presencia estatal del gobierno de Al Assad.

Considerando la manera como se ha desarrollado la situación hasta el momento, me permitiré, de la manera más humilde posible, esbozar una suerte de recomendaciones de solución al conflicto, que estarán divididas en soluciones físicas, y soluciones simbólicas. Cabe aclarar, que estas recomendaciones poseen limitaciones y no buscan de ninguna manera demostrar alguna sapiencia o infalibilidad frente a lo que pueda acontecer en los próximos días y semanas.

La primera recomendación física que me permito hacer para la solución del problema es, sin lugar a dudas, asegurar la retoma de Raqqa. Esto, no porque la reconquista de la mencionada ciudad vaya a significar el fin del Estado Islámico, sino porque esta va a significar un golpe que, con suerte, será lo suficientemente duro como para brindar, a la Comunidad Internacional, el tiempo necesario para desarrollar los siguientes pasos a ser recomendados. Una vez asegurada la ciudad de Raqqa, el siguiente paso físico, deberá ser, en mi opinión, evitar que se reestablezcan. Es de suma importancia realizar un mapeo alrededor de la zona para proteger regiones que cumplen con las características mencionadas (como las del Valle del río Éufrates). Al evitar que ISIS se reestablezca en una región que favorezca a los siniestros objetivos del grupo terrorista, se deberá también cuidar, a capa y espada, las ciudades que se encuentran alrededor de estas posibles zonas de restablecimiento. Es primordial evitar que los miembros de ISIS se reinserten entre civiles comunes y corrientes puesto que sólo hay un factor más peligroso que la presencia física del Estado Islámico: la expansión de su ideología.

Con respecto a las recomendaciones simbólicas, considero importante desarrollar tres soluciones multiangulares. En primer lugar, es necesario reconstruir las ciudades que se han visto dañadas en todo el proceso. Es cierto que en un primer momento se podría considerar que la arquitectura es poco importante en una emergencia bélica como la que se viene desarrollando, sin embargo, la reconstrucción de las ciudades cumple una doble función. La primera es brindar refugio a una sociedad civil que se encuentra bajo el flagelo de una crisis humanitaria tan o más peligrosa que la misma presencia del Estado Islámico. Por otro lado, la segunda función que cumple esta reconstrucción de las ciudades es meramente representativa: los miembros de ISIS, los nacionales de Siria, Iraq, e incluso, los del mundo, necesitan ver que un grupo terrorista no va a frenar el progreso, que el mundo sigue hacia adelante pero que no los dejará en el camino. La sociedad civil necesita poder confiar en la Coalición Internacional, como si su vida dependiera, y en efecto depende, de ello.

Hace ya algunos años, un importante académico, conocedor a profundidad de todo lo que engloba el terrorismo religioso, Martin Sageman, publicó el libro “Leaderless Jihad: Terror Networks in the Twenty First Century”, en este, desarrolló 3 posibles soluciones que podrían ser claves para la etapa post conflicto directo. En primer lugar, Martin Sageman recomienda despojar a ISIS de todo el spotlight legal y mediático que le ha sido otorgado. El Dr. afirma, acorde con la visión del grupo terrorista, que el hecho de que los principales líderes de su organización se encuentren entre los más buscados de los países más importantes de occidente los ayuda puesto que los cataloga como héroes de la causa. En segundo lugar, y coincidentemente acorde con lo mencionado en las estrategias que fueron expuestas en el artículo pasado, la discriminación a las diásporas musulmanas alrededor del mundo debe ser controlada y finiquitada. La exclusión de las diásporas en los diversos países apoya, directamente, a los objetivos planteados por ISIS puesto que el grupo terrorista toma la discriminación como un hecho y la incluye dentro de sus estrategias. Finalmente, la tercera recomendación realizada por Martin Sageman es la inclusión social de los jóvenes musulmanes en las comunidades occidentales. Esto se ve explicado en que la nueva estrategia de reclutamiento utilizada por el grupo terrorista incluye un contacto directo con los jóvenes musulmanes quienes viven, en carne propia, la discriminación y la exclusión de la sociedad civil “regular”.  Incluir a los jóvenes mediante integración intercultural reduciría, en gran medida, este contacto con reclutadores del Estado Islámico.

La lucha en contra de ISIS pareciera estar llegando a su fin. Sin embargo, esta no necesariamente es una victoria en términos reales. La verdadera lucha que hay que ganar no es contra los militantes de la organización, sino contra la ideología bélica que estos profesan y buscan expandir. Por ello, la Comunidad Internacional debe tratar este tema no solo como un asunto militar, sino como un asunto social y político.

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