¿Eres rojo o eres blanco?, por Jonathan Sepúlveda

“A una semana de la segunda vuelta de las elecciones, debemos reflexionar de qué posición estamos. ¿Somos fríos o calientes? ¿Somos rojos o blancos? La decisión está en tu voto”.

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La vida se basa en la toma de decisiones. ¿Con qué fin? Eso lo decide cada persona. Algunos buscan felicidad, otros, dinero, muchos buscan paz –en cualquiera de sus manifestaciones: emocional, financiera, familiar, etc. –, sin embargo, otros buscan poder. La determinación con la que buscamos cumplir nuestros objetivos lo establecemos nosotros. Es así que, a lo largo de la historia, los acontecimientos que han dejado precedente son aquellos que cumplieron con dos requisitos: determinación y un mismo objetivo. ¿Qué tiene que ver esto con lo que estamos pasando como país? Pues mucho, ya que hoy nos vemos enfrentados a dos posiciones que buscan lo último que mencioné: poder.

Como ciudadanos debemos velar por los objetivos que nos unen como nación – o al menos así debería ser. Estos son, desde la opinión de este servidor, la libertad, la igualdad y la dignidad. Cada uno de estos está estrechamente relacionado con la persona humana, ya que hoy en día no nos imaginamos un país con la esclavitud vivida antes del 3 de diciembre de 1854 – fecha en que el Presidente Provisorio Ramón Castilla decretara la abolición de la esclavitud en el Perú. O sin igualdad y dignidad, dos derechos fundamentales reconocidos en nuestra Constitución y reconocidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Podemos filosofar si una persona es verdaderamente libre, igual o digna, pero no es el momento.

A una semana de la segunda vuelta de las elecciones, debemos reflexionar de qué posición estamos. ¿Somos fríos o calientes? ¿Somos rojos o blancos? ¿Pensamos con mente fría y serena o nos dejamos llevar por el sensacionalismo y el calor del rencor? ¿Queremos libertad o queremos ideales extremistas que buscan el control y la permanencia? Las posiciones están claras. La decisión está en tus manos tu voto.

“Yo te conozco, que no eres ni frío ni caliente. ¡Me gustaría que fueras uno o el otro! Entonces, como no eres ni caliente ni frío, sino tibio, estoy a punto de escupirte de mi boca. – Apocalipsis 3:15-16”.

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