¿Es el inicio de la desintegración?, por Carlos Arias

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El pasado jueves se concretizó la promesa del primer ministro del Reino Unido, David Cameron, en donde se consultó a los ciudadanos británicos si deseaban permanecer en la Unión Europea o dar un paso al costado y retirarse. Fue así como los resultados jugaron a favor del “Brexit” (Combinación de dos palabras en inglés: Britain and Exit) con 17,410,742 votos frente a la opción de permanecer en la Unión Europea con 16,577,342 votos.

Sin embargo, dicha medida resulta totalmente perjudicial para los más débiles del Reino Unido, toda vez que dicha propuesta (La de retirarse de la Unión Europea) fue vendida con el discurso de “No queremos que nadie nos diga lo que tenemos que hacer” y “Queremos más beneficios para nosotros”. Es así como los impulsadores del Brexit, Boris Johnson y demás miembros del partido UKIP, influyeron en muchos británicos en tanto señalaban que la deplorable regulación externa de Bruselas es el porqué de la calidad de vida de muchos ciudadanos del Reino Unido, y el propósito de dicha propuesta también gira en torno al hecho de recuperar el control sobre sus fronteras y que se reduzca el número de extranjeros que llegan a dicho país en busca de trabajo.

Los más perjudicados por esta separación, claramente, no van a ser las personas con una capacidad adquisitiva alta; todo lo contrario, serán las personas económicamente dependientes, los que tienen puestos de trabajo con sueldos bajos, los que sufrirán las consecuencias económicas. Además de ello hay que tener en cuenta que la moneda nacional del Reino Unido, la libra esterlina, caerá, y empresas privadas decidirán migrar, toda vez que, si bien es cierto el mercado del Reino Unido está muy bien posicionado, el respaldo que le daba la Unión Europea marcaba cierta diferencia; sin embargo, aún se deberá estar en la espera de las negociaciones para ver en qué términos el Reino Unido se separa de la Unión Europea, en tanto es posible no formar parte de ésta última, pero sí de su mercado único, como es el caso de Noruega.

Ahora, con esta separación, es claro, que no solamente, el Reino Unido se vería afectado, sino también el gran bloque de  la Unión Europea. Esto debido a que, según la firma británica de consultoría Global Counsel, la UE ya no sería tan atractivo a nivel global, viéndose afectada con respecto al poder internacional que ésta tenía.

Sin embargo, lo más preocupante del Brexit es la posible desintegración de algunas regiones enteras del Reino Unido. Es el caso de Escocia e Irlanda del Norte, quienes, conforme a las votaciones del referendo, los votos a favor de quedarse en el bloque de la Unión Europea constituyeron el 62%, frente a un 38%, en Escocia; mientras que en Irlanda, el caso fue similar, los votos a favor de permanecer fueron de 55% frente a un 44%. Por lo cual, existe la inminente posibilidad de que estas dos regiones del Reino Unido decidan realizar un referendo en el que se proponga independizarse de éste y posteriormente formar parte de la Unión Europea.

Finalmente, cabe señalar que la integración del Reino Unido al gran bloque era de mucha ayuda mutua, y no como lo plantearon los miembros del partido populista UKIP, en tanto el Reino Unido para la Unión Europea es una parte muy importante del potencial económico y es evidente que problemas como terrorismo, inmigración, política internacional, etc., el Reino Unido no podrá afrontarlo como país aislado. Estas son consecuencias de pésimas manipulaciones políticas por parte de Boris Johnson y demás políticos del partido UKIP.