“Es lo que hay”

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Perú cada vez más cerca de quedar matemáticamente fuera de los puestos de clasificación al Mundial Sub-20 de Nueva Zelanda. En esta ocasión Colombia derrotó con justicia por 1-3 a los dirigidos por Víctor Rivera.

Claudio Pizarro resumió la actualidad del fútbol peruano en una conferencia de prensa en octubre último. “Es lo que hay” comentó al referirse al universo de futbolistas convocables para competir en un alto nivel. A esta selección Sub-20 no se le puede exigir mucho, se deja el alma en el campo de juego pero se carece de cuestiones técnicas básicas, supuestamente desarrolladas en el jugador cuando este aún se encuentra en la niñez. Además, esta categoría cuenta con la ‘mala suerte’ (y resalto las comillas) de seguir a los Reyna, Benavente, Deza, Flores, Hinostroza, Guarderas, etc. Las comparaciones son innecesarias pero se convierten en argumento de los débiles para ningunear al que quieren hacer daño.

Perú salió ordenado, alejó a Colombia del área propia y atacó con cautela, entendió la superioridad del rival y desde salió la propuesta de Rivera. Premio a la paciencia, una clara y adentro, golazo de Succar. Premio también a la desconcentración, el mismo delantero de Sporting Cristal lo dijo sobre el final “Lo conversamos antes, si hacemos un gol lo debemos cuidar como oro”. No fue así, se empató al minuto, una serie de atajadas del colombiano Álvaro Montero que pudieron ser el segundo y adiós. Perú durmió en una pelota parada, llegó el segundo y el travesaño salvó el tercero. Fuerte golpe psicológico del que no se pudo reponer el equipo.

El partido no dio para más, el segundo tiempo fue un monólogo cafetero que recién pudo liquidar en la última. Es lo que hay y no podemos pedir más. Perú clasificó al Hexagonal, aseguró su presencia en los Juegos Panamericanos y se topó con realidades futbolísticas muy superiores. Hay que ir de a pocos, no matar a los muchachos y tener mucha paciencia. En el corto plazo, pensar en Brasil y Paraguay, buscar la hazaña o al menos cerrar la participación de manera decorosa. En el largo, maximizar el talento que se tiene a disposición y darle seriedad a las divisiones menores, empezando por los clubes que se niegan a tenerlas.