Escocia ha votado

344

El jueves se celebró el referéndum en Escocia: el pueblo debía elegir entre seguir siendo parte del Reino Unido o constituirse en Estado independiente. ¿Por qué el jueves? La tradición quiere que en el Reino Unido las elecciones se celebren siempre los jueves; en otros países, lo tradicional es el sábado; en otros, el domingo. Esto complica siempre las elecciones al Parlamento Europea, que se celebran no en una fecha, sino de jueves a domingo, según los países, para respetar todas las tradiciones. Por supuesto, los resultados del jueves no se dan a conocer hasta que se cierran los colegios electorales del domingo.

Y Escocia ha elegido seguir siendo parte del Reino Unido. Por un margen del 10%; lo cual quiere decir que un 45% de los escoceses está a favor de la independencia; además, con un porcentaje de voto emitido muy alto (para lo que suele ser habitual): del 83%. Es curioso repasar los resultados en cada circunscripción electoral: en las grandes ciudades, por ejemplo, el “No” está por encima de la media: Edinburg (61), Aberdeen (59). La excepción es Glasgow, en que vence el “sí” (con un 53%). Sólo en North Lanarkshire, en West Dunbartonshire y en Dundee (4 circunscripciones, por tanto, de las 32) hay más votantes a favor de la independencia que en contra. Dundee es la ciudad más independentista, con un 57%, la “ciudad del sí”, como la llamó Alex Salmond, el líder escocés que ya ha anunciado su dimisión.

En la parte del “no” destaca la zona fronteriza con Inglaterra: aquí no se cumple eso de que la cercanía del vecino lleva al rechazo. Realmente los nombres de las circunscripciones electorales son bien bizarros (Dumfries and Galloway, East Dunbartonshire, Aberdeenshire Royal Deeside) y llevan a ser consciente de cuán superficial es nuestro conocimiento de otros países.

¿Qué hubiera sucedido si el “sí” hubiera triunfado y Escocia se convirtiera en Estado independiente? Automáticamente estaría fuera de la Unión Europea y se restablecerían las fronteras, con todas sus consecuencias, como aranceles y cuotas para las mercancías. Se suspendería la libre circulación de personas y de capitales.

¿Y Escocia podría volver a formar parte de la Unión Europea? Sí, cumpliendo todos los pasos y negociaciones. En primer lugar, tendría que llamar a la puerta de Naciones Unidas, para ser reconocida como Estado. Sólo Estados pueden formar parte de la Unión Europea. Luego empezarían a negociar en Bruselas: tendrían que solicitar oficialmente la adhesión y el Consejo -o sea, la representación de los Estados- encarga a la Comisión iniciar negociaciones. La decisión tiene que ser unánime: es la primera vez en el proceso en que un país miembro puede bloquear o retrasar la adhesión. Como en este caso la independencia se habría obtenido con el acuerdo del Reino Unido, no es de esperar que se opusiera. Otros podrían hacerlo, para que no se creen precedentes que en algún momento pudieran afectarles también directamente.

Una vez el Consejo ha dado “luz verde”, la Comisión inicia negociaciones sectoriales, por ver si el país cumple la normativa comunitaria (lo que en la jerga se suele llamar “acquis communautaire” o “acervo comunitario”): se dividen los temas en capítulos (suelen ser más de 30) y se van negociando uno por uno. Cuando se comprueba que se cumple el derecho comunitario o que se podrá cumplir después de un período de transición, se cierra el capítulo.

En el caso de Escocia, que habría estado en la Unión Europea hasta pocos meses antes, esta comprobación es fácil y se podría abreviar.

Con el informe de la Comisión, deciden el Parlamento Europeo y el Consejo; ambos tienen que estar de acuerdo. El Consejo, además, decide por unanimidad: basta con que un país se oponga para que no se pueda producir la adhesión. Si el nuevo Estado se fue sin conflicto, probablemente no habrá problema; si se fue con conflicto, el muy probable que haya muchos problemas.

Con el acuerdo de todos, se firma el Tratado de Adhesión, se fija la fecha de entrada en vigor, se firma y se celebra. Y el país estaría de nuevo dentro de la Unión Europea. ¿Cuánto tiempo habría pasado? Aun suponiendo que todo fuera sin grandes complicaciones, no menos de dos años, probablemente más. En ese tiempo, ¿cómo se resentiría la economía? Se podría, si hay muy buena voluntad de todas las partes, se podría firmar un Tratado de Asociación o algún otro tipo de tratado transitorio que paliara los efectos negativos.

En fin, nos podemos ahorrar todas las elucubraciones, porque Escocia a votado mayoritariamente a favor del “no” a la independencia. Queda en el aire la pregunta de si todo esto era necesario o si, como acostumbran últimamente a hacer algunos políticos, Cameron se ha metido en un lío innecesario y se podía haber ahorrado todo esto negociando traspasos de competencias. Competencias que ahora, de todas formas, tendrá que ceder, porque así lo ha prometido a las puertas del referéndum, como argumento para que al menos algunos escoceses se lo pensaran. Escoceses entre los que los hay favorables al Reino Unido. Y los que no lo son. Aquí, curiosamente, hay nacionalistas (independentistas), pero también independentistas que no son nacionalistas. Curioso matiz.