Escocia y un referéndum que parece decidido

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El 18 de septiembre de este año se llevará a cabo en Escocia un referéndum para decidir si este país, ahora parte del Reino Unido, se independiza. La campaña a favor del ‘Sí’ a la independencia la lidera el Ministro Principal Alex Salmond, del Partido Nacional Escocés, compitiendo con Alistair Darling, el líder de la contienda a favor del ‘No’ a la independencia.

Las encuestas hasta ahora han demostrado que Escocia no pasaría a ser independiente luego del 18 de setiembre, e incluso el apoyo al ‘Sí’ cayó considerablemente luego de que Salmond fuera humillado en un debate televisado contra Darling. Resulta que el Ministro Principal, si bien es dueño de una labia envidiable y de una clara convicción por el independentismo, adolece de los argumentos suficientes para demostrar cómo escocia sobreviviría económicamente a la independencia. Durante el debate, cuando se le cuestionó sobre la moneda que adoptaría escocia si Gran Bretaña no le permite continuar usando la Libra Esterlina, el señor se limitó a decir que no había nada que pudiera impedir que Escocia utilice la libra y que por ende no tenía un plan alternativo.

La reacción de los escoceses a la mediocridad de los argumentos de Salmond se reflejó claramente en la encuesta que vino luego del debate, la encuesta publicada le daba 50% a la ‘no’ independencia mientras el ‘si’, solo alcanzó un 37%.

Siempre se supo que Salmond no la iba a tener fácil. Si bien los apasionados discursos cargados de nacionalismo causaron furor en cierto grupo de la sociedad la gran mayoría encontraba en la idea de la independencia muchas preguntas y para los más letrados de los analistas el discurso de Salmond se ve más como una aventura populista (aunque no le resultó ser muy popular).

Y es que tiene sentido, la economía escocesa, en gran medida, está estructurada como parte del Reino Unido. El ejemplo más claro de esto está en la moneda y la falta de respuesta de los representantes del ‘Si’ ante esta cuestión genera zozobra en la población escocesa ¿Qué pretende hacer Salmond? ¿Unirse al Euro? Claro, eso podría ser pero ¿Cuánto tiempo tomaría eso? ¿Cuánto tiempo demorarían las negociaciones? ¿Qué tendría que decir la Unión Europea al respecto? El tiempo de espera y posteriormente la incorporación de las condiciones que impondría la Unión Europea le haría mucho daño a las empresas y trabajadores escoceses. Pero lo gracioso es que Salmond ni está planeando este escenario, parece querer dejar las cosas fluir y ver qué pasa. Pero eso no le da seguridad a su pueblo, el pueblo que él con tanta pasión chauvinista dice amar.

¿Qué pasaría con ‘Rosyth Dockyard’? Por ejemplo. Esta empresa escocesa se sostiene de los contratos que tiene con el Royal Navy, siendo Rosyth una zona de integración y mantenimiento de los portaaviones Británicos. Los trabajadores temen el desamparo y si bien los líderes del ‘si’ insisten que esto no significaría el fin de Rosyth Dockyard, los empleados temen que las consecuencias de despegarse del Reino Unido vaya a significar el fin de su fuente de vida. Y así como ellos muchos escoceses esperan con ansias el resultado del referéndum que para tranquilidad de ellos y en gran medida por la falta de planeamiento de los nacionalistas, terminará dejándolos como parte de Gran Bretaña.