Este es un año electoral

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A enero del 2015, existen 20 –sí, leyó bien— partidos nacionales inscritos en el Jurado Nacional de Elecciones. Cabe recordar que solo los partidos políticos con inscripción nacional pueden lanzar candidatos a la presidencia. No obstante, y tras un ejercicio esencialmente prospectivo, el tablero presidencial puede traer más de una sorpresa a fines de año.

En un escenario de alta dispersión, se podrían lanzar 20 candidaturas en el 2016.  Aunque, dado el requisito de pasar la valla del 5% como elemento indispensable para mantener la inscripción partidaria –y por ende una cuota de poder político y de negociación- es improbable que ello ocurra. Lo más probable es que esos 20 generen alianzas que lancen, posiblemente, a la mitad de contendores a la presidencia.

En ese contexto, los 20 partidos se pueden dividir de la siguiente manera: Partidos con alta o mediana certeza de sus candidatos a la Presidencia, Partidos con mediana o baja certeza de sus candidatos a la Presidencia, y Partidos sin ninguna certeza de quién será su candidato a la presidencia.

En el primer grupo se ubica un tercio del pool de Partidos, siete,  que tienen una mediana o alta certeza de quién será su candidato presidencial: ellos son el Partido Aprista Peruano (Alan García), Fuerza Popular (Keiko Fujimori), Perú+ (Pedro Pablo Kuczynski), Perú Posible (Alejandro Toledo) y Alianza para el Progreso (César Acuña).

En el segundo grupo entrarían el Partido Nacionalista Peruano (Daniel Urresti o Ana Jara), Acción Popular (Alfredo Barnechea o Yonhy Lescano), y el Frente Amplio (Salomón Lerner Ghitis, Susana Villarán, Marco Arana, Marisa Glave o la recientemente voceada Verónika Mendoza). Se podría decir que Solidaridad Nacional (Luis Castañeda) podría también entrar en este grupo. Si bien tiene un líder indiscutible en su agrupación política, no existen certezas sobre su candidatura, dada la recientemente otorgada responsabilidad de liderar a la comuna limeña.

Finalmente, los 10 partidos restantes no cuentan con un líder o set de líderes que pudieran pugnar alguna candidatura presidencial ni cuentan con cuadros que hayan expresado tal intención hasta el momento.

Entre ellos están Somos Perú (cuya cabeza es Fernando Andrade), Restauración Nacional (liderado por Humberto Lay), el Partido Humanista Peruano (con Yehude Simon), Democracia Directa (aparentemente liderado por el “Helicóptero” Alex Gonzales), Siempre Unidos (con el ex alcalde de Los Olivos Felipe Castillo a la cabeza), el PPC (que no cuenta con pre-candidatos expresamente anunciados), Todos por el Perú (partido de Drago Kisic, Elmer Cuba y cía, al que recientemente asociaron con el ex funcionario Julio Guzmán), Perú Patria Segura (partido de la familia Reggiardo), el Partido Orden (de Ántero Florez Aráoz), Vamos Perú (partido de Juan Sotomayor, alcalde de El Callao), y Unión por el Perú (sin líderes visibles).

Esta lectura permite dar una primera impresión de la configuración electoral que se avecina para los siguientes meses. En los dos primeros grupos se ubican partidos con caudillos con vigencia política y/o bases con capacidad de movilización a nivel nacional. Por otro lado, en el tercer y mayoritario grupo se puede apreciar que son, en esencia, partidos administrados por caudillos de menor jerarquía política presente que los primeros, y que pueden tener mayores incentivos para, finalmente, buscar una alianza.

En dicho escenario, es posible que, finalmente, nueve agrupaciones políticas tienen una candidatura presidencial, y que éstas aglutinen a los 11 partidos restantes. Así, es posible que el tablero de partidos con candidatos y sus aliados sea similar al que se comparte en la Tabla 1:

Captura

El ensayo realizado responde a afinidades históricas evidenciadas por los partidos mencionados y a raíz de declaraciones recientes de sus líderes. Los partidos que serán “followers” en esta campaña muy posiblemente se alinearán de la manera mostrada en la Tabla, ya que éstos suelen negociar unos cuantos curules bien ubicados en el partidor, y que serán asignados a los pocos caudillos/dueños de cada agrupación política.

Curiosamente, y solamente ordenadas de mayor a menor según el número de agrupaciones que pudieran aliarse a una propuesta política, el escenario descrito presenta, al menos, 14 agrupaciones concentradas en lo que puede denominarse como centro-derecha. Tomando conceptos de “Teoría de Juegos”, es posible deducir que tal composición del tablero termine por agotar al elector – situación que se ha comprobado en elecciones anteriores—, conducir a que las alianzas de centro-derecha canibalicen sus votos, y que ello pueda llevar a ver atractivas opciones ancladas en el centro o que coqueeten con el progresismo. Toledo en el 2001 y Humala en el 2006 y el 2011 lograron capitalizar tales cualidades. Por ello, es plausible vaticinar que a segunda vuelta pasará algún representante de la sobrepoblada centro-derecha, y algún partido que logre posicionarse en contrapunto a tal propuesta y que pueda captar la simpatía de barones regionales.

Nuevamente, este ejercicio es esencialmente prospectivo, y asume como constante el número de agrupaciones inscritas y la coyuntura política que mantiene vigente a ciertos pre-candidatos. Sin embargo, no es audaz inferir que la foto final hacia diciembre sea bien similar a la que vemos en este momento.

La mesa de negociación está servida.