Esto va para largo

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Han dicho los terroristas del autoproclamado “Estado Islámico” (todo distanciamiento de ese nombre es poco) que ahora van a por Roma. Se nota en la capital de Italia y en el Vaticano un refuerzo de la seguridad, aunque los italianos también se han dedicado en las redes sociales a hacer bromas. Circulan imágenes de las colas en Fiumicino, de maletas desaparecidas… incluso de mujeres con burka intentando comer spaghetti.

Pero lo de estos terroristas no es ninguna broma. El diario español “El Mundo” concede amplio espacio a informar de una conferencia impartida en Sevilla por su experto en el mundo islámico, el periodista Ignacio Cembrero quien llegó a afirmar que ante esa -como dijo- “organización terrorista más poderosa de todos los tiempos” vamos hacia una nueva la “Guerra de Cien Años” . Quizá sea excesiva esa duración, que emula la que Francia e Inglaterra sustentaron entre 1337 y 1453. Quizá se acerque más a la “Guerra de los Treinta Años”, que entre 1618 y 1648 dejó devastada una buena parte de Europa central. No hay duda de que tras el paso de estos brutales terroristas también la devastación va a ser su legado: las imágenes del destrozo a martillazos de las estatuas en el museo de Mosul son sólo un ejemplo de la fijación mental que les domina. El repetido secuestro de cristianos coptos egipcios que luego serán asesinados es otro crimen contra la Humanidad que esperemos acabe ante los tribunales internacionales.

Esperanza desde luego muy vaga porque primero habrá que capturarlos. En ocasiones, en coloquios con estudiantes alguno pregunta qué mueve a personas de países occidentales a unirse a esos terroristas. No es fácil encontrar una respuesta. Y es difícil calcular el número de quienes han ido para allá para luchar por la implantación del Islam más brutal en ese territorio. Son reclutados básicamente, según parece, por internet, con lo que ya no hace falta toda una red mundial de mediadores. Según cálculos de la CIA, el número total de combatientes podría ser de unos 50.000 combatientes del EI. La cuarta parte, unos 12.000 o 13.000, podrían no ser sirios ni iraquíes sino extranjeros: la mayoría de ellos procede de otros países de mayoría musulmana, con predominio de los tunecinos, unos 3.000, y los marroquíes, con entre 1.200 -según Marruecos- o hasta 2.000 -de acuerdo a Estados Unidos-. Siempre según los datos aportados por el periodista, los procedentes de países europeos occidentales son entre 3.000 y 3.200: 1.100-1.200 franceses, 350 belgas, más de 600 británicos, más de 600 alemanes, unos 70 u 80 españoles.

Hasta la pacífica Suiza da cuenta en su último informe sobre la seguridad del país de que algunos de sus ciudadanos han ido a apoyar esta causa. Son sólo 23 casos confirmados y 6 han retornado y 3 murieron; hay otros 20 casos sin confirmar. Es decir: incluso en un país tan pequeño un 50% de los posibles combatientes no se pueden confirmar. Y eso que en este tema trabajan hasta siete instituciones estatales más la policía de los diferentes cantones (regiones). La coordinación es uno de los grandes retos. Los suizos intentan combatir esta nueva forma de turismo guerrero con vigilancia en las redes sociales, órdenes internacionales de busca y captura y también con la prevención: cuando se advierte una radicalización en una persona, se busca el contacto y conversar para disuadir o, al menos, hacerse una idea cabal del riesgo. Indican los expertos suizos que con esas conversaciones se corre el riesgo de que alguno se radicalice aun más, pero que la experiencia, en general, es positiva, por lo que quieren invertir más medios en ello. De acuerdo con la legislación suiza, sin embargo, no es posible prohibir a alguien la salida del país o retirarle el pasaporte cuando hay seguridad de que va a viajar a un territorio en guerra, como están haciendo otros países. Para Suiza esto sería además una limitación excesiva de las libertades fundamentales. La tensión entre la seguridad y la permanencia de los derechos fundamentales es para los países occidentales uno de los capítulos más difíciles en este conflicto.

Siempre que sea habla de este tema, se piensa en Siria e Iraq. Y es verdad que los terroristas controlan ya un territorio de unos 60.000 kilómetros cuadrados en el norte de Iraq y Siria, un territorio mayor de Croacia o Costa Rica. Por eso, el ejército iraquí, empeñado también en la batalla por la reconquista del territorio, hace movimientos que sugieren que se van a lanzar a recuperar Mosul. Dicen los expertos que probablemente no sea real, que los iraquíes no disponen dela capacidad bélica para sacar de allí a los invasores, que quizá sólo sea parte de la guerra psicológica.

Pero los terroristas han extendido su influencia a otros países. Ha sido en Libia donde han asesinado a los cristianos, egipcios que a veces cruzan la frontera para trabakar en el país vecino. Y quizá sea en Libia donde pueda haber una acción militar terrestre contra sus bastiones.

Desde luego, con los medios actuales parece que los 30 años no nos los quita nadie. ¿No habría que pensar en una nueva estrategia? ¿No habría, además, que buscar cegar las fuentes de financiación y la venta de armamento? De alguna parte tienen que provenir el dinero y las armas. El diálogo primero, el aislamiento después de quienes provean uno u otro material (o ambos) debería ser la consecuencia.

Para la financiación explican los expertos que podría contar con el petróleo que vendería de contrabando a Turquía, al que se unen los rescates de rehenes, y también las cantidades procedentes de algunos potentados cercanos a la familia real de Arabia Saudí (aunque otras fuentes indican que este flujo de dinero ya habría cesado), además del chantaje a los cristianos.

Ya ha fallecido el primer occidental que luchaba junto con los kurdos contra los terroristas: un australiano murió en el frente de batalla. Aunque –a diferencia de los terroristas-los kurdos no reclutan extranjeros, sí hay algunos luchando con ellos; en su mayoría se trata, según parece, de antiguos militares.

Mientras tanto, en España la policía ha detenido recientemente a ocho personas que retornaban de otro escenario bélico: Ucrania. Habían estado luchando con los prorrusos y ellos mismos mostraban en las redes sociales fotografías con armas e indumentaria guerrera, en entrenamiento o batalla. La fiscalía les acusa, entre otras cosas, de asesinato, pero también de violar la neutralidad de España en el conflicto. España, ¿realmente es y debe ser neutral en este conflicto?

PD1: El viernes 20 de febrero la prensa comunica la muerte de un policía tras haber recibido 17 puñaladas, en Villa El Salvador. Una semana después se lee de un hombre que recibió 17 balazos en El Callao y otro, en Ventanilla, que murió de un balazo en la frente. El día anterior nos enterábamos de que 11 balazos de sicarios mataban a un hombre en Ayabaca. El 12 de febrero -no se recogió en su momento- una balacera en El Callao dejaba heridas a dos jóvenes madres; una de ellas, de 21 años, quedó con una bala alojada en la cabeza. No ha sido posible encontrar informción sobre su evolución. Por favor, cinco minutos de silencio.