Estudio en Violeta, por Gonzalo Ramírez de la Torre

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Hay misterios y hay misterios. Algunos resultan entretenidos, capturados en las páginas de alguna novela detectivesca, otros, sin embargo, como el que se suscita con los pronunciamientos de Gilbert Violeta con respecto a un “grupo de poder” que ha “secuestrado” al presidente, son aterradores.

Y es que no es una frase ligera viniendo de uno de los principales escuderos de Pedro Pablo Kuczynski. “El presidente ha sido secuestrado por un grupo de poder”, dijo en una conversación por Telegram a la que tuvo acceso El Comercio. Se entiende el sentido figurado de lo dicho pues, evidentemente, el jefe de Estado no está amordazado en un sótano, no obstante, decir que está ‘secuestrado’ sugiere que su accionar está coactado por una fuerza que, contra su voluntad, lo está dominando. Que esto suceda en una democriacia es preocupante, por decir lo menos.

El día de ayer Violeta insistió con el tema, aunque esta vez sin usar la palabra ‘secuestrar’. “Hay grupos de poder en el país que intentan presionar y que intentan influir sobre las decisiones”, dijo el parlamentario.

El asunto surge en medio de un tormentoso momento político para el presidente y su entorno. Uno de sus asesores fue separado por un probado acto de corrupción y otros dos tuvieron que renunciar luego de ser apabullados por una seguidilla de serias acusaciones. Esta circunstancia, sumada a la sugerencia de secuestro que hace Violeta, eleva varios reparos sobre la muñeca política de Pedro Pablo Kuczynski y sobre la gravedad de los hechos que se están suscitando en la entraña del Ejecutivo.

Pero, como decimos, las declaraciones de Violeta están cargadas de misterio. Se habla de “un grupo de poder”, sin embargo, la identidad del mismo no termina por determinarse. Convendría, sin duda, que se sepa de quiénes se trata para que el ojo público quizá los disuada de su accionar que, como propone el presidente de Peruanos por el Kambio, sería equiparable a un crimen (secuestro, como dice).

¿Se trata de un poder económico? ¿Político? ¿Militar? El señor Violeta, de ser cierto lo que dice, tendría que hacer saber de quién se trata, en lugar de estar cociendo misterios que le hacen un flaco favor a la institucionalidad del país y, en consecuencia, a la imagen del presidente. No se trata, al estilo de Sir Arthur Conan Doyle, de comenzar una novela de crimen e intriga pues, cuando se trata de la democracia y la salud política del país, el asunto no resulta tan entretenido.

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