Francisco Franco, 40 años después; por Federico Prieto Celi

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Los socialistas han resucitado a Franco, declaró el Nuncio en Madrid, monseñor Reno Fratini, al retirarse después de servir durante diez años a la Santa Sede como embajador del Vaticano en España, y de retirarse igualmente del cuerpo diplomático a los 75 años edad. Sus palabras exactas fueron:

“Sinceramente, hay tantos problemas en el mundo y en España. ¿Por qué resucitarlo? Yo digo que han resucitado a Franco. Dejarlo en paz era mejor, la mayoría de la gente, de los políticos, tiene esta idea porque han pasado 40 años de la muerte, ha hecho lo que ha hecho, Dios juzgará. No ayuda a vivir mejor recordar algo que ha provocado una guerra civil” (Agencia Zenit).

Esa despedida nada diplomático del Nuncio a los españoles molestó al gobierno socialista de Pablo Sánchez. Motivó una queja oficial a la Santa Sede y una respuesta diplomática de ésta, afirmando que esa declaración fue a título personal. Los socialistas quieren ahora tomarse una represalia revisando la colaboración Iglesia-Estado de una nación como España donde tradicionalmente las relaciones con la Ciudad del Vaticano han sido buenas, desde la guerra civil (1936.39).

Como se sabe, el partido socialista obrero español (PSOE), ahora en el gobierno, militó en el bando republicano en la guerra civil, mientras que el general Francisco Franco fue el jefe del ejército; y jefe de estado y de gobierno del bando nacional, que ganó la guerra. Franco gobierno España de 1939 hasta su muerte en 1975. Ya en febrero de este año, el Secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolin había expresado el punto de vista de la Santa Sede mediante una carta a  la Vicepresidenta del gobierno español, Carmen Calvo, y ulteriormente reafirmada por el Secretario General de la Conferencia Episcopal Española. Pero ese pronunciamiento era vago y diplomático.

La intención de retirar los restos de Franco del Valle de los Caídos, más allá de los argumentos oficiales, es entendida por el pueblo español como una venganza póstuma de los socialistas contra el llamado Caudillo de España. Aunque defender a Franco es hoy en España políticamente incorrecto, es obvio que su retirada del Valle de los Caídos, si llega a realizarse, será reprobada por una mayoría silenciosa de españoles.

La Iglesia católica en España ha resistido lo que han podido, pero el gobierno apeló a Roma, con el fin de superar la actitud pasiva de los guardianes agustinos del Valle de los Caídos, que no querían que se removiesen los restos de Franco. Tampoco lo quieren los descendientes del generalísimo, que están viendo la manera de honrar al Caudillo, enterrándolo en el lugar más digno que sea posible, de ser removido de su tumba actual.

Este suceso se produce en vísperas a una consulta electoral general, donde los partidos se juegan el poder político, por lo que cualquier incidente puede hacer cambiar la voluntad de los electores. Pío Mao, un historiador español vigente, en su libro “Los mitos de Franco” analiza detalladamente la trayectoria del PSOE antes, en y después de la guerra civil, lo que explica la actitud tomada ahora por el gobierno socialista de Pablo Sánchez.

El historiador inglés de mayor prestigio en el mundo, Paul Johnson, ha escrito: “Franco preparó con mucha inteligencia la sucesión, a partir de una clase media muy sólida. Franco fue un hombre extraordinario. Uno de los hombres más inteligentes del siglo XX. Algún día el pueblo español le colocará en el lugar que merece”. 

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