Gambia: país de las canicas, por Inés Yábar

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Antes de que yo naciera Yahya Jammeh ya era presidente de Gambia luego de haber hecho un golpe de estado. El 1 de diciembre del 2016, tras 22 años en el poder, Jammeh rechazó los resultados de las elecciones luego de que estas dieran como ganador a su opositor Adama Barrow. Jammeh quiso anular las elecciones pero no lo logró y fue retirado por las fuerzas armadas el fin de semana pasado. Senegal, Ghana, Togo y el Mali ayudaron con presión militar para que el antiguo presidente fuera exiliado. Mientras tanto, Barrow esperaba la toma de mando en el país vecino: Senegal. Además, muchos turistas fueron retirados del país por miedo a violencia política.

Gambia es un país donde muchas personas no saben leer o escribir. El proceso electoral es entonces diferente del que nosotros conocemos. Con menos del 50% de la población alfabetizada, usan un sistema de canicas. Se asigna un barril a cada partido que se presenta a las elecciones. Este es del color del partido y tiene el símbolo del mismo pegado en la tapa. Cada votante recibe una canica y la inserta en un agujero del barril que corresponde al partido por el que vota. Al caer, la canica hace sonar una campana indicando que un voto ha sido realizado. Para el conteo basta con contar las canicas en tableros de madera de 200 o 500 hoyos y proclamar un ganador.

En esta ocasión ganó Barrow con más de 45% de los votos. Este hombre trabajó en Londres como agente de seguridad pero regresó a su país en el 2006 para crear una compañía inmobiliaria. Promete mejorar la economía de su país para evitar que muchos de sus compatriotas dejen Gambia en busca de un futuro mejor en Europa. Para lograr un crecimiento económico, Barrow quiere repotenciar el sector turístico y continuar con la exportación de maní. Según el Banco mundial, en este país de 1,9 millones de personas, 20% del producto bruto interno proviene de remesas. Sin recursos naturales abundantes o industrias competitivas, Barrow tiene mucho trabajo por delante si no quiere que siga incrementando el número de Gambianos en el extranjero (ahora 4% de la población se encuentra fuera del país), sobre todo después de los planes de Europa de cerrar aún más sus fronteras a migrantes africanos.

El ex presidente Jammeh ahora vive en Guinea Ecuatorial con las riquezas que acumuló a lo largo de su mandato y los 11,4 millones de dólares que se robó del país a su salida. En Gambia, el horizonte político se ve un poco más estable hoy día. Es cierto que en las últimas 2 décadas este país sufrió de la mano de su líder político. Encarcelamiento de opositores, restricciones para la prensa, desaparecimientos, violencia y matanzas no eran cosa desconocida en el país más pequeño de África. Ayer, con la llegada de Adama Barrow de vuelta a Gambia el clima político va a cambiar.

Este cambio hacia la democracia tomó tiempo pero si la población no hubiese alzado su voz la situación sería hoy aún más tensa. Usando el hashtag #GambiaHasDecided el mundo entero apoyó las elecciones y las decisiones de este país. Ahora les toca a los nuevos líderes cumplir sus promesas y restaurar la paz. Los gambianos hicieron respetar sus derechos y países vecinos los ayudaron. ¿Que estamos haciendo nosotros para asegurarnos que en nuestro país se respeten los derechos? ¿Y que de ayudar a los países cercanos al nuestro como Venezuela? Para hacer respetar derechos humanos, tú ¿qué estás haciendo?

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