¡Gooool de Raúl!, por Arturo Garro Miró Quesada

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Y en contra golpeee, Chávez se la pasa a Fidel. Fidel se la pasa a Raúl. Raúl se corre toda la cancha, le hace un quiebre a la disidencia de su país, patea y GOOOL!!! Goool de Raúl!! Raúl, Raúl, Rauuuuúl!!!

¿Y qué tienen que decir la comunidad internacional al respecto?

Bueno, este ha sido un GO-LA-ZO de media cancha, el segundo para ser exactos. No olvidemos que en el primer tiempo Raúl Castro anotó también un gol de media cancha igual de espectacular. Ya con estos dos goles, el atacante cubano Raúl Castro superó a lo hecho por Diego Armando Maradona en México 86.

Es verdad. Amables lectores, Raúl pone al equipo “Socialismo del Siglo XXI” arriba en el marcador con un doblete de media cancha. GO-LA-ZOS, la verdad. 2-0 a favor de “Socialismo del Siglo XXI”. Pasemos al análisis de este vibrante e histórico encuentro.

Ya. Dejando la efervescencia futbolera de este mes próximo a concluir, los invito a ponernos un poco más serios y analicemos –por qué no decirlo con todas sus letras- al gran ganador de la suscripción del cese al fuego entre las el Estado colombiano y las FARC, el presidente cubano Raúl Castro Ruz.

Quién es Raúl Castro Ruz, aparte de ser hermano menor del ex presidente cubano Fidel Castro. Raúl Castro es actualmente presidente del Consejo de Estado y Presidente de Cuba desde 2008 cuando su hermano Fidel le confiere ese puesto debido a su dimisión por problemas de salud. Dejando así el puesto de ministro de defensa de su país, cargo que ocupó desde el triunfo de la revolución cubana en 1959; siendo –inclusive hasta el día de hoy- la persona que más tiempo ha ocupado la jefatura de un ministerio de defensa en América Latina.

Desde que asumió el poder oficialmente en febrero de 2008, Raúl Castro ha venido realizando una serie de acciones que han dado pie a pensar que en Cuba se está viviendo un proceso de transición. Primero anunció que no pretenderá un tercer mandato con lo cual dejará el poder en febrero de 2018. Y en segundo lugar, el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos después de haber estado suspendidas por más de cincuenta años. En este punto, Raúl Castro demostró su muñeca política al conseguir una serie de concesiones para su régimen sin prácticamente tener que dar algo a cambio. Cómo así. Estados Unidos le pidió que cesen en Cuba la persecución a periodistas, disidentes y actores sociales opositores al régimen y la liberación de los presos políticos de las cárceles cubanas y se comiencen a respetar las libertades de opinión y conciencia, pero el régimen castrista ha hecho todo lo contrario. A pesar de ello, Estados Unidos re abrió su embajada en La Habana, y como corolario de la faena, el presidente Obama visitó Cuba de forma oficial por tres días a principios de este año. Con los antecedentes antes mencionados, y la visita de Obama como yapa, Washington avaló la actual situación política de Cuba (USA posteriormente a autorizado a determinadas líneas aéreas de su país a volar hacia Cuba); por consiguiente, este fue el primer GOLAZO que metió Raúl de media cancha.

Ahora vamos con el segundo GOLAZO que ha metido Raúl, que dicho sea de paso, es el gol de la fecha. El pasado jueves 23, luego de más de cincuenta años de cruentos enfrentamientos, el gobierno colombiano y el grupo terrorista de las FARC firmaron en La Habana el cese al fuego definitivo con lo cual se ha dado un paso importante hacia la tan ansiada paz en Colombia. Pero este cese al fuego no se ha dado de la noche a la mañana; a este punto se ha llegado luego de cinco años de largas negociaciones en territorio cubano desde el primer día con los oficios del gobierno cubano en su conjunto –Raúl Castro ha estado metido de lleno en la conducción de las negociaciones- y de todo el aparato diplomático castrista; todo ello coloca a Cuba en una posición privilegiada en el concierto de la diplomacia internacional y de mediadora en conflictos de complicada solución; haciendo olvidar -por un breve instante- la situación de las libertades y de los derechos humanos en Cuba.

Con los hechos antes expuestos, al menos por un buen tiempo, Raúl Castro y su régimen – en términos futbolísticos- son los jugadores de la fecha, y colocan a Raúl en una posición expectante para el balón de oro en el espectro internacional, es decir, ser promovido para el Nobel de la Paz. Este escenario ya ha venido sonando desde algún tiempo en razón de los esfuerzos que ha venido haciendo el gobernante cubano en aras de la paz en Colombia. Pero aun así, cabe una pregunta bien pertinente: ¿Es Raúl Castro digno de recibir tan importante galardón? Pues yo pienso que no. Y no por qué. En primer lugar, el régimen castrista no da señales claras de iniciar un proceso de transición serio hacia la democratización de Cuba; tal como se hizo –guardando la abismal distancia- en la España franquista desde la década del sesenta del siglo pasado. Las cárceles cubanas siguen teniendo presos de conciencia en sus instalaciones, y no hay una clara intención de reducir ese número; más bien sigue aumentando el número de disidentes políticos del régimen que son enviados a prisión. El amedrentamiento a opositores al régimen no cesa, y no hay señales que ello cambie (testimonio de ello lo pueden dar las Damas de Blanco). Y la libertad de prensa sigue siendo una mala palabra en la isla; teniendo entre sus casos emblemáticos el de la bloguera disidente Yoani Sánchez.

Los premios Nobel –especialmente el de la paz- son reconocimientos a personas que han hecho denodados esfuerzos para tener un mundo que viva en paz, con respeto a los derechos humanos y a todo tipo de libertades (pensamiento, religión, sexo, cultura, etc); por lo cual, Raúl Castro no califica para ser miembro de tan selecto club. Club del que son miembros personas como lo son: la activista indígena guatemalteca Rigoberta Menchú (Nobel de la Paz 1992). El ex primer ministro israelí Isaac Rabin (Nobel de la Paz 1993). El disidente chino Liu Xiaobo (Nobel de la Paz 2010), quien no pudo ir a recibir su premio debido a que se encontraba recluido en una prisión china debido a sus ideas políticas. La política birmana Aung San Suu Kyi quien ganara este galardón 1991, pero que recién pudo recogerlo 21 años después debido a que se encontraba en arresto domiciliario, el cual fuera decretado por el gobierno militar de su país. Y finalmente, con la pakistaní Malala Yousafzai, quien recibió este reconocimiento en 2014 debido a la lucha que emprendió por el derecho de las niñas de su país a no ser discriminadas para recibir educación; esta acción casi le cuesta la vida.

Por lo mencionado en el párrafo anterior, y teniendo en cuenta los ejemplos expuestos, Raúl Castro está bien lejos de ser digno de tan importante reconocimiento debido a que muchos de los miembros del club “Nobel de la Paz” han luchado por las libertades, la democracia, los derechos humanos y la inclusión; a costa de sus propias vidas y de su libertad. Por consiguiente, una persona que en su propio país pisotea todos los días los derechos humanos, la democracia y el libre pensamiento político, no es apta para ser miembro de tan selecto club.