Grecia ha votado

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Pues sí, se cumplieron los pronósticos. Y Siryza con su líder Alexis Tsipras se hizo con el gobierno. Aunque le faltó un poquito para la mayoría absoluta. Y acabó aliándose -¡oh, espanto!- con la extrema derecha.

Desde entonces, se han dedicado a lo que dijeron que se iban a dedicar: a pisar callos en los pies de los demás. A la “Troika” (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo y Unión Europea) simplemente la echaron: sin tener para nada en cuenta la vieja tradición helénica de la hospitalidad. Lo hicieron en público, que se viera bien. No directamente, pero sí en la persona del joven presidente de Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem, que iba en son de paz: a conversar sin más, a conocer sus planes.

Y continuaron con sus “travesuras” de chiquillos que han llegado al poder y se regocijan de que todos se fijen en ellos: vetaron un recrudecimiento de las sanciones a Rusia por la invasión de Ucrania, hicieron subir a los cielos mediterráneos a los cazas de la Fuerza Aérea turca, porque el Ministro de Defensa (del partido de extrema derecha) se dedicó a sobrevolar islas de soberanía dudosa; también subieron los cazas griegos y estuvieron con los turcos dando unas vueltecitas por ahí y luego: que si tú has violado el espacio aéreo, que si tú el mío…

Pues ahí los tenemos. ¿No queríamos movimientos poco convencionales, al margen de los anquilosados y corruptos partidos políticos? Pues ahí los tenemos.

Ahora, ¿qué pasará? Pueden pasar dos cosas – o tres o más. Una es que sigan cumpliendo su programa político y que (tras la ingenuidad de ir a Atenas a que les dieran con la puerta en las narices) los otros Estados europeos (porque la Comisión juega a ser la buena y mantener el diálogo: el Presidente Juncker recibirá al novel griego en los próximos días y hasta ahora las palabras de los comisarios han sido conciliadoras: claro, como el dinero no es suyo) se mantengan inflexibles, como pide Merkel (y tras sus anchas espaldas, también Irlanda, España, Portugal, los que pasaron por programas de ajuste)… y entonces la economía griega sufrirá. Y posiblemente acaben los ciudadanos saliendo a la calle.

O que mantengan su programa y los demás países europeos acepten renegociaciones y rebajas. Y entonces habrán perdido buena parte de su credibilidad, pero probablemente no saldrán a la calle.

O que no cumplan su programa y cedan ante los europeos y sobre todo ante el Fondo Monetario Internacional, dotado de menos paciencia que los europeos. Y entonces saldrán a la calle.

Es decir: posibilidad de dos tercios de que salgan a la calle. Y si salen a la calle, cuidadito, porque las protestas en Grecia suelen ser violentas y dejan destrozos. Y violencia ahuyenta a los turistas, que son una de las bases de la economía (aunque también hay mucho turista de isla pequeña y los tumultos son más bien cosa de Atenas).

¿Por qué todo esto? Quizá por dos motivos:

El primero: Grecia no debía haber entrado en las Comunidades Europeas (o no debía haber entrado como entró y cuando entró). Eran 9 países entonces y fue la segunda ampliación de las Comunidades, el 1 de enero de 1981. Y ya entonces más o menos se sabía que no cumplía del todo los criterios. Pero, claro, ¿Europa sin Grecia? Casi inimaginable. Además, un país pequeño, seguro que no es mucho problema… Y entró. Luego, años mintiendo, presentando datos que no eran, con dos partidos alternándose en el gobierno y sin alternarse en la corrupción. Una Olimpiadas (2004) que no sirvieron de nada: pocas ciudades han aprovechado tan mal unos Juegos Olímpicos como Atenas. En algún momento tenía que reventar. Viene de lejos.

Por otra parte: los demás europeos han humillado a los griegos. O: los griegos se han sentido humillados por los europeos. Es curioso que los pueblos que una vez fueron importantes, una vez fueron imperio, mantienen una consciencia de ello a lo largo de los siglos. Recuerdo hace algunos años, poco después de la caída del Muro de Berlín: negociaciones entre una muy conocida escuela de negocios española y otra, bastante incipiente, de Moscú. Había fondos de la Comunidad Europea por medio para impulsar la moscovita. En un momento dado, supongo que uno de los españoles entró un poquito fuerte (como suele suceder) y uno de los rusos, con una ligera sonrisa, le dijo: – No se olvide que hemos sido un Imperio…

Muchas veces no se dice, pero se piensa. La Unión Europea ha hecho que los turcos se sintieran humillados, con esas negociaciones que nunca avanzan, y ha hecho que los griegos se sientan humillados. El voto a … es un voto de rabia, es un voto de: -Así no se nos trata. Por eso, no es tan sorprendente que se haya aliado con la derecha más dura: ambos extremos son nacionalistas y recogen el voto de los humillados, de los llenos de rabia, de los “así no se nos trata”.

El espectáculo no ha hecho más que empezar. Final incierto.

Pero extraña coincidencia: en un programa de entrenamientos de la OTAN, en España, un F-16 griego se estrella. Estaba participando en un el curso de vuelo del Programa de Liderazgo Táctico. Mueren los dos pilotos griegos y ocho militares franceses y quedan heridos franceses e italianos. Si se estrellan en el liderazgo, las víctimas son también otros países.


PD1: La frase: hace unos diez días atracaron a la ex-alcaldesa de Lima. Estaba entrando en un taxi y le encañonaron, a ella y al taxista. Le arrebataron el celular y dice la prensa que luego comentó: “He sufrido de un asalto pero no me victimizo porque eso le sucede a todos”. ¡Impresionante! Ha estado años en el Alcaldía y el resultado es que “a todos” les asaltan. ¿Podría haber hecho algo más para que se redujeran los asaltos y sólo afectaran a “casi todos”?

PD2: La semana: Sicarios asesinan con 10 balazos a taxista en Barrios Altos (reportado el martes); luego, perdido por las páginas interiores de los medios: el jueves: en Trujillo, acribillado a la puerta de su casa; y el sábado, sicarios asaltan a cinco jóvenes que se encontraban en un bar clandestino de Casas Grandes; fallece una chica de 17 años. Crímenes pasionales, venganzas, ajustes de cuentas. Por favor, cinco minutos de silencio.