Guerra contra ISIS, la cruzada de este milenio, por Arturo Garro Miró Quesada

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El pasado jueves 14, día en que los franceses celebraban un aniversario más de la toma de la Bastilla (día nacional de Francia), un miembro de ISIS de nacionalidad tunecina condujo camión por el Paseo de los ingleses en la ciudad de Niza asesinando a 84 personas y dejando heridas de  gravedad a otras 50 durante su accionar. El terrorista también disparó indiscriminadamente contra el público. Contra personas inocentes que solo esperan contemplar el espectáculo de fuegos artificiales que iba a acontecer en ese momento.

El ataque de Niza se convierte en el tercer atentado de ISIS en suelo francés en año y medio, contando los ya los sucedidos contra la revista Charlie Hebdó y el teatro Bataclán. París ha respondido –al igual que en noviembre del año pasado- con una serie de ataques aéreos contra posiciones de ISIS en Siria e Irak. Pero una pregunta: ¿Por qué Francia se ha vuelto –por así decirlo- “caserita” de ISIS y sus consignas asesinas a pesar que todavía sigue recibiendo refugiados en su territorio?

La respuesta es muy sencilla desde mi óptica. No es un problema de abrir o cerrar las fronteras, es un tema de adaptación cultural al modelo de vida que se defiende en occidente, el cual es diametralmente opuesto al que se vive en el Medio Oriento y en gran mayoría de países del mundo árabe. A lo cual también hay que sumar la permisiva política de inmigración francesa en particular.

Como comenté en tres artículos publicados en Lucidez.pe sobre este tema (“Debemos ir con mucha cautela”, “Esta vez Trump tiene razón” y “Violencia de ISIS ya llegó a América”), la pelea contra ISIS no solamente se circunscribe a un tema netamente militar, es mucho más complicado que eso; es una guerra cultural, la cual es difícil de pelear y no se sabe cuándo finalmente acabará.

Guerra cultural para la supervivencia de occidente

En los últimos 100 años, el mundo occidental se ha vivido una serie de cambios políticos, culturales y sociales, los cuales costaron mucho conseguirse y se vive una lucha constante para manutenerlos en pie. Para comenzar, los países occidentales han conseguido la separación total entre cualquier confesión y el estado; ningún país en occidente tiene una “religión de estado”; lo cual no sucede en muchos países del Medio Oriente. ISIS en cambio, pregona la unión indisoluble entre estado y religión. Por ejemplo, ellos defienden –e impulsan- la aplicación total de la Sharía o ley islámica.

En el mundo occidental, en lo referido a los derechos de la mujer, ellas han peleado y conseguido el derechos como: a elegir y ser elegidas, al trabajo en igualdad de condiciones que los hombres (todavía hay mucho por hacer en la igualdad de ingresos), tener la custodia de sus hijos en casos de divorcio, al acceso a la educación, si desean casarse o no etc. En cambio, la doctrina de ISIS en el campo de los derechos de la mujer está bastante lejos de lo que se vive en occidente o en países de mayoría musulmana más moderados (Jordania, Turquía, Túnez y Egipto). ISIS considera a las mujeres como una mercancía que puede ser comercializada al mejor postor. Y en Europa –principalmente en Suecia y Alemania- muchos “inmigrantes”, mostraron un claro desprecio por las personas que son diferentes a ellos cultural y socialmente hablando –y que los han acogido-; llevaron a cabo en la noche vieja de 2015 ataques sexuales contra mujeres y jóvenes.

En occidente se busca construir un clima de tolerancia para todas las minorías y garantizarles el derecho a ser ciudadanos en sus propios países. Pero en las zonas dominadas por ISIS, estos derechos son inexistentes. Por ejemplo, el asesinato de forma cruel de homosexuales lanzándolos de edificios como si fuera un evento social. En occidente el caso más resaltante fue la reciente masacre en Orlando, Florida (Estados Unidos) contra una discoteca gay en un barrio latino.

Si no nos defendemos nosotros mismos, nadie lo hará

Luego de la elección arbitraria que he hecho de acontecimientos con los cuales busco probar que la guerra contra ISIS no es solamente militar, sino también cultural, me quiero detener en un tema del cual recientemente he tenido conocimiento; la defensa que hacen políticos, autoridades policiales y locales como sociedad europea en general de los “nuevos inmigrantes” justificando sus delitos.

El ejemplo más representativo es Suecia. Un poco de contexto. En la noche de año nuevo de 2015, grupos de inmigrantes –recién llegados al referido país- atacaron sexualmente a aproximadamente 30 mujeres y algunos jóvenes. Los atacantes que llegaron a ser detenidos por la policía dijeron que estaban haciendo uso de su derecho a estar en el país porque los habían invitado.  Esta justificación es totalmente deplorable, pero lo más condenable es la reacción de las autoridades suecas ante esta situación. Para comenzar, la policía en un primer momento trató de ocultar los hechos aduciendo que no querían que la sociedad sueca estigmatice a los inmigrantes, pero los hechos fueron tan graves que no pudieron minimizarlos más. Una de las declaraciones más graves fue lo dicho por la diputada feminista de izquierda sueca Barbro Sörman, cuando dijo que el accionar de los inmigrantes violadores se debe a que en sus países las mujeres son personas que están en lo más bajo de la sociedad; a tal punto, que la referida diputada se vio obligada a cerrar su cuenta oficial en Twitter. Lo más preocupante es que algunas víctimas de la ola de violaciones y tocamientos indebidos se negaban a hacer sus denuncias porque no querían hacer que los inmigrantes se sintieran rechazados.

Europa después de los ataques contra Francia en noviembre de 2015, decidió no endurecer sus políticas migratorias como de acogida a refugiados, sino todo lo contrario; lo cual no redujo el accionar terrorista de ISIS en el viejo continente. Ojo, con esto no quiero decir que no se de protección y cobijo a quienes huyen del terror y el hambre, pero que se tomen medidas de seguridad para proteger no solamente las fronteras y los países, sino también la protección a la cultura y valores de la sociedad occidental.

ISIS también siembra terror en Medio Oriente

La violencia de ISIS no es solamente contra occidente, también lo es contra sus propios hermanos de credo. Diez días antes del ataque contra Niza, ISIS hizo detonar una bomba frente a una heladería en Bagdad dejando un total 80 fallecidos y 230 heridos en un centro comercial frecuentado por la clase media de la capital iraquí. Pero la violencia de este grupo terrorista en el Medio Oriente es de las más crueles y es diaria.

A diario, las mujeres en las regiones dominadas por ISIS son maltratadas, violadas y hasta ofertadas para la venta. Sí, tal como lo leen, para la venta. Por ejemplo, son objetos de sorteos en mercados. A este hecho hay que sumar el asesinato de niños inocentes sean o no musulmanes. Un ejemplo de ello es el caso de una niña de 4 años asesinada –a la fuerza- por su propia madre por indicación de un policía religioso puesto que esta –la madre- le había dicho a su hija que si no iba a la casa en cinco minutos, la mataría en nombre de Alá; el policía islámico escuchó esto y le dijo que como la niña no había obedecido, debía horrar su juramento.

Por lo tanto, el sufrimiento de las personas en Siria e Iraq que viven bajo el yugo de ISIS, son también víctimas. Víctimas cotidiana de la locura suicidad de ISIS que busca regresar a tiempos medievales atemorizando a sus propios hermanos y hermanas en fe sin permitirles tener la posibilidad de hacerse de un futuro y seguir las normas del Corán como ellos y ellas lo deseen.

En conclusión, es nuestra obligación defender nuestros valores como sociedad y cultura occidental. Nadie dice que no haya que acoger a quienes huyen del terror, todo lo contrario. El tema va por el lado de mejorar los controles migratorios para ver quiénes entran y quienes no, eso depende de cada país. Pero tanto ISIS –y también por qué no decirlo- como los gobiernos occidentales que no han sabido combatir en todos los frentes a estos criminales, están empujando a las sociedades que se ven afectadas por el accionar de ISIS a optar por propuestas radicales que garanticen seguridad y defensa de los valores y principios de la cultura occidental e identidad nacional.