Guía para Ganar Concesiones en Perú en 12 pasos, por Fernando Vega

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  1. Ten la suerte que nombren como Ministro del sector a un ex socio de una “consultora” que trabajó para ti, casualmente, en ese mismo proyecto, como indicaba su propia página web.
  1. Ten la suerte que justo ese Ministerio, dirigido por ese Ministro, no te ejecute la Carta Fianza por casi US$ 67 millones que garantizaba una concesión previa, casualmente del mismo proyecto, que decidiste incumplir.
  1. Ten la suerte que ese Ministerio, dirigido por ese Ministro, nombre a un ingeniero, un “experto”, para resolver una controversia estrictamente legal, que era justamente la ejecución de esa Carta Fianza.
  1. Ten la suerte que ese “experto” ingeniero resuelva la controversia de pleno derecho y, oh sorpresa, te dé la razón en contra del texto expreso de la norma, que dice que si renuncias a una concesión se ejecuta la Carta Fianza. Y así te ahorraste casi US$ 67 millones.
  1. Ten la suerte que ese Ministerio, dirigido por ese Ministro, y tú se pongan de acuerdo para que seas tú quien le pague el 100% de lo que cobró el “experto”. Claro, al final, es absolutamente normal que el ganador de una controversia le pague el íntegro de los honorarios al “experto”.
  1. Ten la suerte que el procurador de ese Ministerio se equivoque al impugnar el fallo de ese “experto” y acelere que su decisión se convierta en cosa juzgada.
  1. Ten la suerte que el Presidente del Comité Adjudicador de Proinversión de la nueva concesión; sí esa en la que todos los peruanos pagábamos y costaba 7 veces más que la anterior, sea un consultor que trabajó para ti, casualmente, en ese mismo proyecto.
  1. Ten la suerte que el Congreso apruebe justo una ley para que puedas tomar el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de, casualmente, ese mismo proyecto de otra concesión que también tenías vigente pero por la cual, ese Ministerio, dirigido por ese Ministro, no iba a preguntar.
  1. Ten la suerte que solamente con ese EIA, que antes estaba prohibido transferir, ya tenías 1 o 2 años de ventaja contra cualquier competidor.
  1. Ten la suerte que el abogado del Comité Adjudicador de Proinversión no se de cuenta y justo contrate como abogados externos de ese Comité a un estudio de abogados que te había asesorado, casualmente, en ese mismo proyecto y que además colocaba tu nombre en su página web en el rubro “clientes”.
  1. Ten la suerte que el representante de uno de los miembros del Consorcio competidor, el único competidor que quedaba vivo, petardeara a sus socios faltando 4 días para que se abran los sobres, dándole así una excusa al independiente Comité Adjudicador de Proinversión para que los descalifiquen y así te quedes solito.
  1. Ten la suerte que ese estudio de abogados, sí, el mismo que te asesoraba, valide la descalificación de tu único competidor.

En resumen, ten la suerte que todo eso haya pasado porque, pese a todo, la oferta de tu único competidor era $100 millones más “barata” que la tuya, o sea, que igualito te iban a ganar.

¡Cuanta suerte se puede llegar a tener en Perú!

Cualquier parecido con la realidad, aguzado, agobiado y asqueado lector, es pura coincidencia.

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