Hacia un mejor manejo de los residuos sólidos

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En la COP 20, evento que ha estado en la boca de todos en las últimas dos semanas, se resaltó un tema que llamó particularmente nuestra atención: “la región enfrenta enormes desafíos en temas de agua, saneamiento, residuos sólidos y calidad ambiental. Menos del 15% de las aguas residuales son tratadas para su vertido, y sólo el 2.2% de los residuos sólidos son reciclados.” Estas cifras nos incentivaron a explorar el tema de la gestión de los residuos sólidos (RRSS), especialmente, considerando que es una tarea que no está únicamente en manos de la gestión municipal, sino también de los ciudadanos.

Al hablar de residuos sólidos, se deben considerar aspectos vinculados a la generación, recolección y disposición final de los mismos. En los tres, los ciudadanos y el Estado deben trabajar de manera conjunta para lograr la efectividad del servicio. En cuanto a la generación, en Perú, el volumen de residuos se ha incrementado en 20%, entre el 2010 y el 2011 y la producción per cápita ha aumentado en 17%, es decir, cada peruano produce en promedio 0.61 kg de residuos al día.Este incremento se debe al crecimiento urbano acelerado y poco planificado; y también a los hábitos de consumo de las familias, que en su mayoría no minimizan la generación de residuos mediante prácticas como la segregación, el reciclaje y el reaprovechamiento. Con respecto a larecolección y disposición final -servicios brindados por las municipalidades locales-, los niveles de cobertura de recolección aún no alcanzan el 100%, generándose así puntos críticos de acumulación informales; no existen suficientes plantas de segregación y reaprovechamiento de residuos; y solo existen ocho rellenos sanitarios a nivel nacional. En la mayoría de distritos los residuos se disponen en áreas y bajo métodos que no son adecuados y no cuentan con un control y supervisión para evitar que se generen impactos en la salud de la población, así como en la calidad del agua, del aire y los suelos.  Justamente, en dichas áreas, se producen algunos de los gases más contaminantes – como, por ejemplo, el metano – por lo que resulta aún más pertinente que se busque optimizar la gestión de los RRSS.

Así, considerando la situación actual y las externalidades negativas generadas (al ambiente y la salud de las personas), resulta necesario que se diseñen desde el Estado mecanismos de incentivos para motivar a las familias y empresas a reducir la generación de residuos sólidos, que se fortalezcan las capacidades municipales para ofrecer el servicio, y que se logre la sostenibilidad financiera en el manejo de los residuos (aspecto en el que se debe lograr reducir las altas tasas de morosidad de pago de arbitrios que existen). En el país, se vienen ejecutando algunos programas orientados a mejorar la gestión de RRSS. En esta oportunidad, mencionaremos dos de ellos: i) Programa de Segregación en Fuente y Recolección Selectiva (PSRS); y ii) Programa de Desarrollo de Gestión de Residuos Sólidos en Zonas Prioritarias.

El primero se enmarca en el Plan de Incentivos a la Mejora de la Gestión y Modernización Municipal (PI) del Ministerio de Económica y Finanzas (MEF) y tiene por objetivo promover la segregación de residuos en el hogar y formalizar la cadena de reciclaje. A través del mismo, las municipalidades deben cubrir metas vinculadas a la cantidad de viviendas que segregan los residuos en sus hogares y, si cumplen las metas, reciben un incentivo económico adicional a su presupuesto. Definitivamente, es un programa innovador y centrado en el ciudadano; sin embargo, sería importante evaluar la efectividad del mismo. A pesar de que la mayor parte de las municipalidades están cumpliendo las metas establecidas por el MEF, surgen algunas dudas: ¿se valida si verdaderamente todas las familias empadronadas realizan actividades de segregación? ¿Qué sucede en las municipalidades luego de recibir el incentivo monetario? ¿Continúan promoviendo las actividades de segregación y reciclaje?

Por otro lado, el segundo es un Programa que busca incrementar la calidad y la cobertura de los servicios de manejo de RRSS, y un aspecto resaltante es que contempla la construcción de plantas de reaprovechamiento de residuos y rellenos sanitarios (infraestructura que reduce potencialmente riesgos sanitarios y ambientales). Aún no se pueden establecer conclusiones sobre este Programa debido a que se encuentra en implementación; sin embargo, parece tener un gran potencial. Ahora es el momento de ejecutar líneas de base, para medir posteriormente los impactos de este Programa y evaluar si replicar los mismos. Asimismo, es el momento de fortalecer las capacidades municipales y/o de considerar el establecimiento de Asociaciones Públicas Privadas, para garantizar que se cierren las brechas existentes de manera eficiente.

En resumen, la gestión de residuos sólidos es una tarea compleja en la que hay un gran camino por recorrer y muchas oportunidades de mejora que están en manos del Estado y los propios ciudadanos. Ya existen programas en ejecución y que podrían generar un gran impacto; sin embargo, aún existen acciones por considerar en la agenda: i) diseñar instrumentos e incentivos para minimizar la generación de residuos en las familias y las empresas (un reto, debido a que va de la mano con modificar patrones de consumo, y una oportunidad para estudiar ciencias vinculadas a la economía del comportamiento en el proceso de diseño de incentivos); y, ii) evaluar cuál es el mejor arreglo institucional y de operatividad del servicio para lograr la sostenibilidad financiera del mismo. Adicionalmente, y para terminar, es importante también decir que nosotros como ciudadanos no debemos olvidar nuestro compromiso en esta tarea.