¿Hacia una sociedad atontada?, por Alfredo Gildemeister

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Hace unos días leía un artículo de Fernando Navarro titulado: “La idiotización de la sociedad como estrategia de dominación” y me hizo pensar en esa situación de “status quo” o “stablishment” en el cual los seres humanos del siglo XXI nos hemos acostumbrado a vivir y en el que nos seguimos moviendo sin cuestionar nada, como si se tratara de un “Sistema” de cuya verdad y maravillas nadie osa manifestar dudas o cuestionamiento alguno. Todo el mundo vive imbuido en el “sistema” establecido, que es incapaz de concebir alternativas a los criterios impuestos por el poder. De acuerdo con Navarro, una de las maneras de conseguir esta sumisión al “sistema” es en base al entretenimiento vacío, pues de esa manera se abotaga nuestra sensibilidad social, y nos acostumbramos a ver la vulgaridad y la estupidez como las cosas más normales del mundo. De esa manera se nos incapacita para poder alcanzar una conciencia crítica de la realidad.

Si agüeitamos por unos minutos nuestra alicaída TV nacional, podremos apreciar como en gran parte y a toda hora, se nos proporciona un entretenimiento totalmente vacío, en donde el “comportamiento zafio e irrespetuoso” se considera todo un valor positivo. Ello se puede apreciar en los programas denominados “del corazón”, en los “reality shows” e inclusive en los supuestos programas cómicos, de imitación -hoy tanto radiales como de TV- en donde la vulgaridad, el doble sentido y la chabacanería imperan o se imponen, ante la condescendencia del público televidente o radioyente, el cual permite que se les embuta cuanta tontería vacía y basura se pueda. Son formas pues de aborregar -“estupidizar”- a la sociedad, por no decir de idiotizarla, ello especialmente en países como el nuestro, en donde el nivel educativo y cultural es muy bajo. Como bien señala Navarro: “En esta subcultura del entretenimiento vacío, lo que se promueve es un sistema basado en los valores del individualismo posesivo, en el que la solidaridad y el apoyo mutuo se consideran como algo ingenuo. En el entretenimiento vacío todo está pensado para que el individuo soporte estoicamente el sistema establecido sin rechistar. La historia no existe, el futuro no existe; sólo el presente y la satisfacción inmediata que procura el entretenimiento vacío”.

El objetivo último de los que manejan y manipulan el sistema a su antojo con el entretenimiento vacío, es el convencernos de que nada puede hacerse: de que el mundo es tal como es y es imposible cambiarlo, y que el capitalismo con sus falsos valores como el individualismo a ultranza y el liberalismo extremo, son verdades “sine qua non” de las cuales no se puede dudar ni cuestionar en lo mas mínimo. Con dichas “verdades” debemos vivir y desarrollarnos. No nos queda otra. Ya lo decía san Juan Pablo II, luego que cayera el muro de Berlín y desapareciera luego la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas: el hecho de la desaparición de estos regímenes totalitarios de corte comunista no significa que el sistema capitalista sea el mejor. Es intrínsecamente tan pernicioso como el comunista, pues pone al capital y al libre mercado por encima del hombre y su trascendencia. Y los frutos de esa aberración lo estamos viendo hoy.

De allí que, paradójicamente, el entretenimiento vacío ha conseguido la proeza extraordinaria de hacer que los valores del capitalismo sean también los valores de los que se ven esclavizados por él. Es lo que Boétie, en el siglo XVI, denominó como “servidumbre voluntaria”, señalando que la mayor parte de los tiranos perduran únicamente debido a la aquiescencia de los propios tiranizados. Baste recordar a Venezuela en donde un sector aún apoya al dictador Maduro o a la Cuba de Castro. Un sistema así es muy sutil, pues con sus estupideces forja las mentes de las personas. La TV es el vehículo ideal para ello: en cada programa, en cada película, en cada noticia, siempre rezuma los valores del sistema establecido, y sin darnos cuenta, creyendo que la verdadera vida es así, nos introducen sus valores en nuestras mentes. A esto hay que agregarle las redes sociales manipuladas por encargados de los gobiernos de turno, los cuales también tendrán como meta la manipulación de la opinión pública, así como la desinformación y la no información inclusive, a fin de mantener a la sociedad atontada de acuerdo con los intereses del momento.

Esta claro que el entretenimiento vacío continúa modelando nuestras conciencias, y por lo tanto el mundo a su antojo, por lo que terminará destruyendo cualquier reflexión, análisis o cuestionamiento del “Sistema” y de la realidad. Porque su objetivo no es otro que el de crear una sociedad de hombres y mujeres autómatas que abandonen los ideales y aspiraciones que les hacen rebeldes, para conformarse con la satisfacción de unas necesidades inducidas por los intereses de las élites dominantes de todo tipo. Así los seres humanos quedan despojados de toda personalidad, convertidos en animales vegetativos, siendo desactivada por completo la vieja idea de luchar por ser mejores, atomizados en un enjambre de egoísmo desenfrenado, quedando las personas solas y desvinculadas entre ellas más que nunca, absortas en la exaltación de sí mismas.

No obstante, si queremos revertir tal situación de enajenamiento a que estamos sometidos, solo nos queda como siempre luchar por una nueva sociedad con verdaderos valores, principios y que apunte al desarrollo integral de sus miembros como verdaderos seres humanos, con trascendencia. No queda otra alternativa. No queremos una sociedad de autómatas en donde solo el tener y el consumismo enajenante cuentan. De lo contrario, seguiremos viviendo en una sociedad en donde el conformismo, el consumismo y la no reflexión ni cuestionamiento de nada será la regla, esto es, una sociedad de entes vegetativos idiotizados, dicho más elegantemente, una sociedad atontada.

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