Hasta dónde puede llegar la Comisión Permanente, por Edwar Diaz

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La Comisión Permanente es un órgano parlamentario muy antiguo que data de la Constitución de 1860, pero que a lo largo de nuestra historia republicana ha pasado desapercibido. Sin embargo, tras la disolución del Congreso de la República, este órgano ha cobrado relevancia política en el país y ha originado una serie de debates jurídicos acerca de sus funciones y alcances, sobre todo en cuanto al papel que debe realizar durante el interregno parlamentario, es decir, el periodo en el que no existe Congreso, teniendo en cuenta que en él confluyen 24 representantes de todas las bancadas parlamentarias.

Al aprobarse la Constitución de 1993, que eliminó bicameralidad, la Comisión Permanente asumió una de las funciones que correspondía a los Diputados, consistente en actuar como parte acusadora del Presidente de la República, Congresistas de la República, Ministros, Defensor del Pueblo, Contralor General y los miembros del Tribunal Constitucional, Consejo Nacional de la Magistratura, Corte Suprema, por infracción a la Constitución y por todo delito que ellos cometan en el ejercicio de sus funciones y hasta cinco años después de que hayan cesado en éstas.

Además, la Comisión Permanente tiene estas funciones: (1) designar al Contralor General a propuesta del Presidente de la República; (2) ratificar la designación del Presidente del BCR y del Superintendente de la SBS; (3) aprobar los créditos suplementarios y las transferencias y habilitaciones del Presupuesto, durante el receso parlamentario; (4) ejercitar la delegación de facultades legislativas que el Congreso le otorgue, salvo las materias relativas a reforma constitucional, ni a la aprobación de tratados internacionales, leyes orgánicas, Ley de Presupuesto y Ley de la Cuenta General de la República.

Como puede apreciarse, la Comisión Permanente no es un órgano legislativo propiamente dicho, sin embargo, durante el receso parlamentario puede recibir facultades legislativas del Congreso, actuando como un órgano que evita el vacío en uno de los Poderes del Estado. En cambio, en el interregno parlamentario (Congreso disuelto) la función legislativa recae temporalmente en el Poder Ejecutivo y la Comisión Permanente no es sino un órgano receptor de los decretos de urgencia que emite el gobierno, los cuales revisará y pondrá en conocimiento del nuevo Congreso cuando este se instale.

Visto así, durante el interregno parlamentario, la Comisión Permanente no tiene más funciones que las señaladas en la Constitución que son las relacionadas con el nombramiento de funcionarios y recepción de decretos de urgencia, más no puede actuar como si se tratara del Congreso para aprobar la renuncia de la vicepresidenta de la República, requerir el reemplazo de un magistrado del Tribunal Constitucional por uno nuevo o plantear demandas competenciales ante el Tribunal Constitucional, toda vez que ambas son acciones que no le han sido facultadas en norma alguna.

Es importante que los Congresistas que forman parte de la Comisión Permanente conozcan sus derechos y atribuciones, ya que de lo contrario podrían realizar acciones nulas que se enmarquen en una usurpación de funciones. Disuelto el Congreso de la República este Poder del Estado deja de existir momentáneamente hasta que se instale el nuevo Congreso, oportunidad en la que la Comisión Permanente del Congreso disuelto cesa en sus funciones.

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