¿Hasta qué punto podemos resistir?, por Matías Ferrando Arbulú

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Es inevitable al despertar no ver en todos los noticieros los problemas que aquejan en estos días al país. Por un lado tenemos a los “caminantes” que buscan de manera desesperada la forma de volver a su tierra, por otro las grandes masas de gente en los mercados lo cuál es, evidentemente, un gran foco de contagio; y así, sucesivamente, podría ir contando muchos casos más. El día jueves el presidente Vizcarra nos dio una noticia que era de esperarse, dos semanas más de cuarentena. Esta cuarentena parece que fuese de nunca acabar o a manera de sátira “interminable”. Lo que debemos de analizar es hasta que punto el país está preparado para poder soportar esta prolongada cuarentena.

En lo personal creo que este es un problema que aqueja al íntegro de la población. Desde el más chico hasta el más grande. El más chico se encuentra preocupado por ver la forma de hacer llegar un pan a la mesa así como el más grande está viendo la forma de cómo enfrentar esta crisis en sus negocios y no cortar cadenas de pagos entre las que se encuentran los sueldos.

Desde el primer momento sabíamos que este no es un país que estaba preparado para afrontar ningún tipo de crisis de este calibre, aunque tengo que destacar que se comenzó manejando de la mejor manera y es por eso que, dentro de todo, se está pudiendo sobrellevar. Sin embargo, creo que hemos llegado a un punto en el que esta cuarentena a dejado de ser efectiva y son más los problemas que está ocasionando que las soluciones brindadas.

Es momento de entrar en una cuarentena voluntaria, en la cual cada uno decida que es lo que más le conviene y lo que necesita y dentro de esto, que grandes instituciones den las facilidades y el ejemplo de cómo se puede seguir produciendo sin tener grandes aglomeraciones de personas y tomando todas las medidas necesarias. ¿Acaso no vivimos en un Estado de Derecho? ¿Acaso no somos ciudadanos libres? Son preguntas que a veces me hago ya que al dejar de ser efectiva la medida se debería de volver al estado de normalidad, en el que cada uno pueda decidir que es lo que debe hacer y que no. No quiero que esto se malinterprete, siempre contando con las medidas de precaución necesarias.

Desde el punto de vista legal una norma al dejar de cumplir su función debe ser cambiada. Así vemos como de acuerdo a las necesidades de una población estas van evolucionando. Eso es lo que yo puedo ver que está pasando con esta medida tomada. No solo debido a la gente que no sabe qué hacer para poder ganar unos centavos para comer si no también por las grandes cantidades de gente en las calles y policías y militares que ya no saben como controlarlo. Esto es solo un retazo de todos los problemas.

Finalmente, con esto busco que todos podamos reflexionar, incluyendo a los servidores públicos, acerca de las medidas que se siguen tomando y hasta que punto el pueblo peruano está en la posibilidad de resistir, de esta forma, esta crisis sanitaria que progresivamente nos está llevando a una crisis económica en la cual si no mueres por el virus vas a morir de hambre.

 

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