¡Hasta Siempre Cayetana!

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Hoy muy temprano ha muerto una ilustre española. Una mujer que ostentaba tantos nombres como títulos. Nacida el 28 de marzo de 1926, su nombre completo era María del Rosario Cayetana Paloma Alfonsa Victoria Eugenia Fernanda Teresa Francisca de Paula Lourdes Antonia Josefa Fausta Rita Castor Dorotea Santa Esperanza Fitz-James Stuart y de Silva Falcó y Gurtubay, duquesa de Alba de Tormes, poseedora de 46 títulos nobiliarios de los cuales catorce son grandes de España.

Muy a pesar de lo que uno creería, teniendo en cuenta su alta posición y una vida resuelta, la vida de doña Cayetana estuvo marcada por las adversidades o tragedias como diría ella. La primera de ellas fue la muerte de su madre, doña María del Rosario de Silva y Gurtubay, en 1934, cuando ella tenía 8 años. Este hecho significó para ella ser educada por institutrices y por su abuela materna. Sin embargo, la presencia de su padre, el XVII Duque de Alba, fue un aspecto fundamental en su formación como persona y como duquesa. Cuenta doña Cayetana que su padre la educó “con la misma o mayor severidad que si hubiera sido un chico”.

Fueron precisamente las formas y modos del Duque que marcaron la vida de doña Cayetana, ya que él se esmeró en formar a su única hija bajo su propia concepción de la vida, el amor y las tradiciones, porque “un Alba siempre tiene que ser fuerte ante la adversidad” y así fue.

La vida de doña Cayetana estuvo marcada por la vida de la XIII duquesa, curiosamente llamada Cayetana, con quien aparte de compartir el nombre de pila, y los cabellos rizados, compartió el inmenso gusto por lo español: su arte y su cultura. Esto la llevó a explorar el mundo de la bohemia española y al son del flamenco convertirse en una de las principales bastiones de la cultura de su amada España.

Bajo estas circunstancias fue que el 14 de mayo de 1975 crea la Fundación Casa de Alba para poder preservar y dar a conocer el patrimonio de los Alba al mundo entero. La colección incluye lienzos de Picasso, Van Dyck, Tiziano, Renoir, van Loo, Mengs, Fran Angélico, y como no, de Goya.

Fue, pues, doña Cayetana una dama que supo unir la tradición con la vanguardia, que vivió y dejó vivir, y que vivió como sintió.

“Ya vuelvo querido Tormes

Ya tornan las ansías mías

A ver la pizarra helada

Que cubre mi muerte viva.

Castígame de esta ausencia

Que de adorarte me priva

Alba de mi sol difunto

Y noche de mi alegría.

Tú sola fuiste mi patria,

Y la que dejo enemiga

Porque no hay más tierra propia

Que toda esta tierra mía.”