Historias de una Foca, por Francesco Ambrosini

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Un día como hoy hace 31 años, nacía quien sin saberlo se convertiría en uno de los mejores jugadores de la historia del Perú. Su nombre de pila es Jefferson Agustín Farfán Guadalupe, y a base de goles ha hecho que ese nombre suene en todo el mundo, un mundo donde también se le conoce como “Foquita”.

Quién sea peruano y no haya gritado un gol de Farfán con la Blanquirroja que tire la primera piedra. “Jeffry”, por más criticado que haya sido en varias oportunidades, siempre lo dio todo por una camiseta que siente hasta los huesos. No es mi intención justificar ciertas indisciplinas que tuvo a lo largo de su carrera, pero eso nunca opacó la calidad de futbolista que es dentro de la cancha.

Comenzó su carrera en Deportivo Municipal, pero fue en el club de sus amores Alianza Lima donde explotó su gran talento, además de ser el lugar donde conoció a quien sería y sigue siendo su socio ideal dentro de la cancha, José Paolo Guerrero. Sus goles con la “blanquiazul” lo pusieron en los ojos del Viejo Continente, para finalmente aterrizar en el PSV. Fue en el cuadro tulipán donde se perdió el Farfán flaco, y reapareció tras una sorprendente transformación con una mayor musculatura y potencia. Jefferson siempre jugó en Eindhoven el fútbol que lo hacía feliz, ese pícaro, encarador, en el cual es más importante el juego que los goles. Sin embargo, nunca dejó de lado ese grito sagrado que a tantas personas ha hecho celebrar, el gol.

El estilo del “Cohete”, tras 14 años de carrera profesional, ya es conocido. Sin embargo, sigue siendo indescifrable. Farfán inició de delantero central, para luego convertirse en un segundo delantero en Holanda y finalmente ser confinado a la banda en su paso por Alemania. A pesar de estos cambios de posición, las virtudes del peruano siempre fueron su velocidad en espacios largos y capacidad de explosión al momento de arrancar, que le permitía dejar atrás a todo rival que intente marcarlo. Asimismo, “Jeffry” es un bendecido de la estirpe aliancista, con una habilidad innata para dejar regados rivales con regates llenos de talento.

Con 21 goles con la Selección Peruana, Farfán es hoy en día uno de los goleadores históricos y máximos exponentes del fútbol peruano. Sin embargo, a sus 31 años la “Foca” tiene mucho más alegrías y goles para regalar a la afición.