Histórico gesto del presidente Kuczynski, por Federico Prieto Celi

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Ningún medio informó  el sábado 22 de octubre del hecho más importante ocurrido en el Perú el día anterior, viernes 21,  al parecer a pedido de la oficina de prensa de Palacio, para evitar una polémica innecesaria. ¿Qué había pasado? Hoy lunes 24 todos lo sabemos: el presidente Kuczynski había consagrado el Perú a Dios Todopoderoso, a través de la intercesión del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María. Estaba acompañado de su esposa. Había importantes personalidades invitadas; y unos mil asistentes.

Era el tradicional Desayuno Nacional de Oración, que se realiza anualmente en el Perú desde hace dos décadas (1985). Un desayuno interreligioso nacido en 1943 en el Senado de los Estados Unidos, en plena segunda guerra mundial. La consagración ha sido a Dios Todopoderoso, usando la expresión constitucional del préambulo de la carta magna: “El congreso constituyente democrático, invocando a Dios todopoderoso…” El hecho de que apelara a la intercesión de los sagrados corazones de Jesús y de María es importante pero no es lo esencial. Por tanto, de acuerdo con el espíritu de los padres de la patria y de los padres conciliares –libertad religiosa en ambos casos- el texto es impecable. Nuestra constitución no es confesional pero sí creyente; es laica pero no laicista.

El contenido de la consagración evoca las históricas palabras del general José de San Martín, libertador y protector del Perú, dichas en la mañana del sábado 28 de julio de 1821, delante de una multitud de limeños de todos los estratos sociales,  con la bandera peruana en la mano, como hemos estudiado en el colegio: “¡El Perú es desde este momento libre e independiente, por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende!” Llegaremos al bicentenario tal como nacimos: como un pueblo creyente y cristiano, que no tiene miedo de ponerse bajo la protección de Dios.

Fue providencial la presencia y respaldo de la presidenta del Congreso, Luz Salgado, la más importante representante del partido mayoritario de oposición, Fuerza Popular, presidido por  Keiko Fujimori, porque así queda claro que no se trata de un acto partidario con intención subalterna, sino un acto público en el que confluyen los poderes legislativo y ejecutivo, es decir, los dos poderes eminentemente políticos, que deben velar por el bien común nacional. Igualmente oportuna fue la presencia del congresista del Apra Jorge del Castillo, dado el historial inicial del Partido del Pueblo.

El cardenal Juan Luis Cipriani sí comentó positivamente el hecho, subrayando la humildad y valentía del presidente Kuczynski, en su programa sabatino Diálogos de Fe, en RPP. La Conferencia Episcopal no se había pronunciado hasta el momento de escribir estas líneas.

Los elementos del texto utilizado en la consagración son: 1) Lo hace como Jefe de Estado y como persona, con su esposa, su familia y la República; 2) Pone en las manos de Dios el gobierno, con todos sus trabajadores y ciudadanos; 3) Ofrece Dios sus pensamientos y decisiones como Presidente para que los utilice para el bien de nuestro país, consciente de la existencia de los diez mandamientos; 4) le pide que  escuche y acepte ese acto de consagración y cubra a nuestro país con su especial protección; 5) pide perdón a Dios por todas las transgresiones que haya cometido en el pasado, todas las que se hayan hecho en el pasado de la República y por todas aquellas decisiones que se hayan tomado estando en contra de sus mandamientos y le pide su ayuda para cambiar todo lo que nos separa de Él; y 6) declara esa consagración como juramento solemne ante Dios y los ciudadanos de nuestro país.

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