¿Hitler murió en Argentina?

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Siempre me gustó la historia y especialmente escarbar en aquellos aspectos de la “historia oficial” que se nos enseña desde el colegio pero que, al menos a mí, no me termina de convencer. Por lo general, la historia que se nos enseña como un cúmulo de hechos concretos y fechas de batallas, fundaciones, periodos, guerras, etc. a los que no se les encuentra sentido. Personalmente veo la historia, no como una relación de fríos hechos y fechas transmitidos bajo determinadas perspectivas “oficiales”, sino como un estudio lógico, con sentido común y una metodología apropiada, que le permite a uno introducirse en la época y en el momento histórico materia de estudio, tratando de comprender y encontrar el verdadero y real sentido a los hechos ocurridos o que pudieran haber ocurrido. Caso del ataque “sorpresa” a Pearl Harbor, el asesinato de Kennedy, el hundimiento del Lousitania, etc. Uno de estos hechos lo constituye el “suicidio” de Adolf Hitler.

La historia oficial nos enseña que Hitler se suicidó un 30 de abril de 1945 a las 3.30pm., en su bunker de Berlín, de un tiro en la sien. A su lado se envenenó con cianuro, su amante y luego esposa, Eva Braun. Posteriormente ambos cadáveres fueron rociados con gasolina y quemados en un hoyo, a unos metros de la puerta del bunker, al lado del edificio de la Cancillería. Sin embargo, cuando el ejército ruso llega al bunker, nunca encontraron los cadáveres de Hitler y Braun. Lo que hallaron fue el cadáver de uno de los seis dobles que tenía Hitler y de una doble de Eva Braun. Entonces ¿Dónde se encontraban Hitler y Eva Braun? Esta misma pregunta se la hizo molesto Stalin a Churchill sin encontrar respuesta.

El tema comenzó a interesarme cuando en una vieja librería de Madrid, en febrero de 2006, encontré el libro de los periodistas Carlos De Nápoli y Juan Salinas: “Ultramar Sur”, en donde se narra con todo detalle y bien sustentado con documentos, la fuga hacia la Argentina de Adolf Hitler y Eva Braun, pocos días antes de la caída de Berlín. Hasta allí esto podía constituir sólo una hipótesis interesante, pero poco creíble. Posteriormente, las investigaciones sobre la fuga de Hitler a la Argentina y su muerte en ese país a finales de los sesenta, han continuado y las publicaciones sobre el tema han sido copiosas. Cabe destacar la obra “Lobo Gris” de los autores Simon Dunstan y Gerrard Williams, en donde se describe la fuga de Hitler, graficada en documentos, mapas, planos y gráficos, con la ruta de escape desde Berlín vía aérea, pasando por Dinamarca, España y Canarias, para finalmente llegar en submarinos a la costa de la Patagonia Argentina, para establecerse en los alrededores de la ciudad de San Carlos de Bariloche. Todo ello con el conocimiento y apoyo de los aliados, de Francisco Franco en España y, especialmente, de Juan Domingo Perón y Evita en Argentina.

Recientemente se ha publicado el libro “Tras los pasos de Hitler”, del periodista argentino Abel Basti, conocido investigador del tema- quizá el mejor- en donde se puede apreciar una excelente documentación, testimonios y reportajes que sustentan -cada vez con mayor seguridad- la fuga de Hitler de Berlín y su posterior vida en Argentina, hasta su muerte.

La historia definitivamente no es –en muchos casos- lo que se cuenta. Hay que ponerse en el contexto histórico del momento. Para los aliados (Inglaterra y USA especialmente), era fundamental salvar a los principales líderes nazis –incluyendo a Hitler- ya que para los aliados, éstos constituían los mejores expertos en la lucha contra el comunismo, tomando en cuenta que, caído el nazismo, el siguiente enemigo sería Stalin y el comunismo. La “Guerra fría” comenzaba. Bajo esta lógica, se buscó la salvación de Hitler y de altos jefes nazis, su refugio en la Patagonia Argentina y el sur de Chile, así como su financiamiento y protección por años. La próxima semana reseñaré cómo se efectuó esta fuga y como fue la vida y muerte de Hitler en Argentina, de acuerdo con las últimas investigaciones.