Hombres también sufren cáncer de mama

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Los lazos rosas y el hecho de que el cáncer de mama sea el tumor más frecuente entre las mujeres hacen que automáticamente relacionemos esta enfermedad con el sector femenino. Sin embargo, los hombres también pueden sufrir cáncer de mama.

Considerado como una enfermedad silenciada y muchas veces estigmatizada, el cáncer de mama masculino supone el 1% de todos los cánceres de mama. Según estudios recientes, el número de casos documentados ha aumentado significativamente en las últimas dos décadas y media, pasando de 0.86 a 1.08 casos por cada 100,000 hombres.

A diferencia del cáncer de mama femenino, el masculino suele tener unos factores muy claros. La exposición a la radiación, concentraciones altas de estrógenos derivadas de enfermedades como el síndrome de Klinefelter, la cirrosis, el alcoholismo o la pérdida de un testículo pueden desencadenar el desarrollo del cáncer de mama masculino. Los antecedentes de familiares con cáncer de mama pueden aumentar aún más el riesgo.

Las diferencias étnicas también afectan a esta enfermedad. En el África subsahariana entre el 7 y el 14% de todos los cánceres de mama ocurren en hombres. Por el contrario, los hombres hispanos registran el menor número de casos.

El cáncer se suele detectar en varones de entre los 60 y los 70 años y lo más frecuente es que el hombre note un bulto en el pecho. Sin embargo, la reticencia masculina a ir con frecuencia al médico, sumada a la concepción de que el cáncer de mama es solo femenino, hace que cuando se diagnostica la enfermedad, el tumor ya esté muy avanzado.

A esto se le suma el estigma que sigue existiendo alrededor de la enfermedad que la relaciona directamente con la mujer. La concepción de que el pecho es un órgano que el hombre no está destinado a tener puede provocar vergüenza en el paciente, rechazo e incluso negación.

Una vez que es detectada la enfermedad, el tratamiento más común es una mastectomía radical que elimine quirúrgicamente todo el tejido de la mama, ya que el tumor puede ser bastante grande. Muchos pacientes siguen necesitando radioterapia después de la intervención y, al igual que en el tratamiento del cáncer de mama femenino, en algunos casos —sobre todo en aquellos en los que se han visto afectadas las glándulas linfáticas— también se recomienda la quimioterapia. El tratamiento suele completarse con el uso de medicamentos de efecto antiestrogénico, como el Tamoxifeno.

Los nuevos fármacos contra el cáncer de mama femenino, que buscan llevar los niveles de estrógenos casi a cero, bloqueando su producción, no son eficaces en los hombres. La testosterona, presente en mayores niveles en el hombre, evita que el crecimiento del tumor pueda ser bloqueado correctamente.

Dejar de lado el estigma es la clave para ganar la batalla contra la enfermedad.