Humberto Campodónico se equivoca

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Como señalábamos hace unos días, el conjunto de medidas anunciado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ha desatado algunas críticas, tanto desde la derecha como desde la izquierda. Mientras que algunos opinólogos como Aldo Mariátegui acusan el alza del impuesto a los dividendos sin entender los cálculos detrás, otros como Humberto Campodónico siguen una ruta más técnica pero igualmente desacertada. Veamos.

En su última columna, Campodónico hace una acusación muy seria: el reciente recorte de Impuesto a la Renta hace que la estructura tributaria sea más regresiva, i.e. asigna una mayor carga sobre aquellos que menos tienen. ¿Cómo? ¿No era que los que tenemos menos somos los principales beneficiados con el recorte de IR? El argumento de Campodónico es que, al recaudarse menos IR, la recaudación por concepto Impuesto General a las Ventas (IGV) aumenta como porcentaje del total de la recaudación del Estado. Y como el IGV lo pagamos todos, ricos y pobres, entonces una mayor carga se concentra en lo que pagan los pobres. La observación, llena de vacíos, viene acompañada de estadísticas de la OECD y un lacónico pero elocuente “Regresivo, pues”.

Permítanos, estimado lector, ser absolutamente categóricos: lo que dice Campodónico es falso. Y es una falta de respeto a la inteligencia de sus lectores siquiera plantear un argumento semejante.

En primer lugar, Campodónico parece no haberse percatado que quienes más se benefician con la reducción del impuesto a la renta son aquellos que ganan menos, ya que el recorte se da en el tramo más bajo de ingresos. Esto significa que, quien gana menos, ve su carga tributaria reducirse más (y su ingreso disponible aumentar más) más en términos porcentuales. Por ejemplo: quienes ganan entre S/. 2,000 y S/. 3,000 mensuales ven su carga tributaria reducirse en más de 45%, mientras que aquellos ganan S/. 9,000 o más observan una reducción menor al 10%.

Hagamos un poco de números. Si mi carga tributaria se reduce en 45%, por ejemplo, y gasto todo el ingreso adicional que me genera, entonces el gobierno me grava 18% por IGV y mi ahorro neto, en términos de impuestos dejados de pagar, es de 36.9% con respecto a la estructura tributaria actual. Si nos situamos en el ejemplo extremo, el de aquella persona que gana más, se ahorra 10% en pago de impuestos y no los gasta (presumiblemente porque su nivel de ingresos es más alto), entonces no paga IGV y la carga se reduce en 10%. De esta forma, quienes tienen menos y gastan todo lo que tienen pagan 36.9% menos en impuestos, mientras que los que ganan más y ahorran todo pagan 10%. Difícilmente a esto se le puede llamar regresivo.

Segundo, no todos pagamos el IGV en igual medida: aquellos que se mueven en el mundo de la informalidad, por el mismo hecho de estarlo, no pagan IGV o pagan mucho menos que el resto. Campodónico no tiene en cuenta un “detalle” como este, tal como tampoco parece importarle que el MEF ha incluido entre sus medidas una serie de disposiciones para que a las microempresas se les devuelva el gasto realizado por concepto de IGV cuando compran bienes de capital. ¿Eso hace más regresiva la estructura tributaria para las empresas? La respuesta, sólo por si lo duda, es no.

Tercero, el recorte de impuestos realizado por el MEF se ha concentrado en el IR en vez del IGV por razones técnicas, no políticas. Sorprende que a alguien como Campodónico, que dedica buena parte de su tiempo a criticar la empresa privada aduciendo su poder de mercado, se le haya escapado de vista el hecho de que un recorte de IGV sólo ensancha el margen de ganancia de las empresas. ¿O acaso él realmente espera que una reducción de, por ejemplo, dos puntos en el IGV sea transferida por las empresas al producto final? Habría que recordarle aquí, por si no se enteró, que cuando se recortó el IGV de 19% a 18% a fines del gobierno anterior no hubo cambios significativos en los precios finales. En otras palabras, mientras la empresa ensanchaba su margen de ganancia, el consumidor final seguía pagando lo mismo.

En cambio, la reducción de IR que plantea el MEF pone dinero directamente en los bolsillos de la gente, especialmente quienes tienen menos, a la vez que altera los incentivos de las empresas para aumentar su ritmo de inversiones. Es verdad, como él apunta, que la inversión aumentará cuando exista más demanda y no sólo porque los empresarios tengan más plata en el bolsillo. Sin embargo, él obvia mencionar que el alza en el impuesto a los dividendos se combina con la reducción de IR de tal manera que, cuanto menos dividendos se paguen (lo que implica una mayor reinversión y por tanto generación de oportunidades y empleos para otros), menor es la carga tributaria de la empresa misma. ¿Esto también es regresivo señor Campodónico?

Es completamente legítimo discrepar con las medidas del MEF. Nuestro propio columnista Joswilb Vega lo ha hecho de manera fundamentada y elocuente. Lo que no es aceptable, sin embargo, es realizar acusaciones sin fundamento o señalar que existen “alianzas” como si la política económica consistiera en confabulaciones de ciertos sectores económicos, cuando no es así. La propuesta del MEF está basada en fundamentos técnicos, y sobre ella hay que discutir. Cuando Campodónico también los tenga para criticarla, que nos avise. Pero mientras tanto, queremos dejar en claro cuál es su verdadera propuesta en este momento: reducir el IGV para que los consumidores no se beneficien y las empresas amplíen sus márgenes pero no incrementen sus montos de inversión. Regresivo, pues.

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