Huracán histórico en el estrecho de La Florida

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El 15 de abril de 1961, la administración Kennedy –que recién tenía tres meses instalada en la Casa Blanca- autorizó una incursión militar en Cuba que tenía como objetivo derrocar al régimen de Fidel Castro; esta operación iba a ser llevada a cabo por disidentes cubanos que habían huido hacia Estados Unidos luego de la llegada al poder de Castro Ruz, el primero de enero de 1959. A esta operación se la conoce en la historia como Bahía de Cochinos, debido al lugar elegido para el desembarco, con apoyo logístico estadounidense y soporte de inteligencia de la CIA.

Bahía de Cochinos duró solamente cuatro días y terminó siendo un completo fracaso para la administración Kennedy como para el exilio cubano afincado en Estados Unidos, y un triunfo estratégico para la perpetuación del régimen castrista en el poder. Este suceso ocasionó que La Habana y Washington rompan relaciones diplomáticas hasta nuestros días.

Desde 1961 a la fecha, las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba han estado en niveles muy bajos, a tal punto que ambos países solo cuentan con oficinas de intereses en ambas capitales a fin de velar por sus intereses. Pero antes, quisiera compartir con ustedes estimados lectores, una serie de acontecimientos que a lo largo de estos 53 años, a mi parecer han puesto las relaciones entre Washington y La Habana en puntos de ebullición.

En octubre de 1962, la entonces Unión Soviética colocó misiles R-12 Dvina de alcance mediano pero con poder nuclear frente a las costas de la Florida, todo ello con apoyo del entonces presidente cubano Fidel Castro. Ello conllevó a una crisis diplomática que duró 13 días y que puso al mundo al borde de una guerra nuclear.

Ante esta situación, la administración Kennedy ordenó un bloqueo contra el régimen castrista y solicitó la expulsión de Cuba de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en razón que la organización contempla entre sus estatutos que todos los países miembros actúan de manera conjunta en caso uno resulte ser agredido por un país de otro continente. En razón de ello, La Habana fue expulsada de la OEA, y su reincorporación recién se dio en 2009; hasta ahora Cuba no ha retomado su lugar en la organización.

En abril de 1980 se llevó a cabo el éxodo de Mariel, en el cual centenares de cubanos abandonaron su país –entre abril y septiembre- llegaron a Cayo Hueso en búsqueda de un futuro mejor, pero La Habana aprovechándose de esta situación, infiltró en los grupos de personas que salían de Cuba a criminales –limpió las cárceles de su país- y enfermos mentales, en una clara intención de desacreditar al exilio cubano, afincado principalmente en La Florida, y agredir al gobierno estadounidense.

Militarmente, Cuba y Estados Unidos no han tenido enfrentamientos militares de gran envergadura, el único hecho que es considerado como la única vez que ambos países intercambiaron tiros fue en Granada, cuando Estados Unidos en alianza con otros estados del caribe invadió este país caribeño a fin de derrocar al entonces presidente granadés Huston Austin, el cual era de tendencia cubano-soviética, el 25 de octubre de 1983.

Luego en 1996, aviones de la fuerza aérea cubana derribaron dos avionetas de la organización humanitaria “Hermanos al Rescate”, la cual era integrada por exiliados cubanos y ciudadanos de otros países. Esta organización nació para rescatar a los centenares de balseros cubanos que huyen de la isla utilizando una serie de medios nada convencionales y arriesgan su vida en el estrecho de la Florida para llegar a Miami. Cuba dice que derribó los aviones en su espacio aéreo, mientras que el exilio cubano en Miami dice que fueron derribados en aguas internacionales, y originó la muerte de los ocupantes de las aeronaves. Luego del anuncio efectuado por Washington de restablecer relaciones diplomáticas con Cuba, la reacción de indignación de los familiares de los pilotos de “Hermanos al Rescate” no se hizo esperar.

Posteriormente –a consecuencia del derribo de dos avionetas de “Hermanos al Rescate”- el gobierno del entonces presidente estadounidense Bill Clinton, aprobó el 01 de marzo de 1996 la ley Helms – Burton, la cual endurecía las sanciones y restricciones del embargo existente sobre Cuba desde 1961. Esta ley principalmente consiste en represalias legales contra empresas no estadounidenses que tengan tratos con Cuba, y que tanto sus representantes como los familiares de estos, ven diezmadas sus posibilidades de ingresar a los Estados Unidos.

Posteriormente en 1998, el gobierno estadounidense condenó a cadena perpetua o largos años de prisión a cinco agentes del estado cubano por estar realizando acciones anti estadounidenses y conspirar contra organizaciones anti castristas afincadas en Florida. En 2011, se sentenció al contratista estadounidense Allan Gross a 15 años de prisión por supuestas actividades subversivas contra el régimen castrista; Gross en su defensa dijo que estaba apoyando la instalación de Internet para la comunidad judía cubana. Tanto los tres agentes cubanos condenados a prisión en Estados Unidos, como Allan Gross, fueron liberados el miércoles 17 de diciembre como parte de las negociaciones para el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países.

Otro incidente fue la disputa legal por la custodia del niño cubano Elián González, el cual llegó a Florida rescatado por un pescador luego que permaneciera varios días a la deriva en el mar sometido a condiciones inclementes para su vida. Después de un tira y afloja diplomático y mediático entre el régimen de Fidel Castro, que inmediatamente se dio su apoyo incondicional al padre de Elián, y el gobierno de los Estados Unidos. Al final, el 22 de abril de 2000, el Departamento de Justicia de Estados Unidos ordena el hallanamiento de la casa de los tíos de Elián González y devuelva al menor a su padre. Como consecuencia de ello, los demócratas pierden las elecciones de noviembre de 2000 en la Florida, a consecuencia del proceder gubernamental en este caso. Tiempo después, Janet Reno postula a la gobernación del estado de la Florida, y pierde estrepitosamente a manos de su rival republicano. Posteriormente a este resultado, la ex secretaria Reno abandonó la política.

Luego de presentarles estos hechos –elegidos arbitrariamente- quiero hacer un breve análisis de lo sucedido el pasado miércoles 17.

En primer orden de cosas, el bloqueo sobre Cuba no ha dado los resultados esperados; es decir, el derrocamiento del régimen castrista. El bloqueo –como su endurecimiento- ha fortalecido al régimen de los hermanos Castro y les ha dado la excusa suficiente para culpar a Estados Unidos de todos sus males y perpetuar el discurso “anti imperialista” en Cuba como en los simpatizantes del sistema cubano en América Latina.

Estados Unidos desde hace más de una década ha venido perdiendo influencia en la región, principalmente desde el once de septiembre, debido a que desde esa fecha se ha preocupado más por el Medio Oriente; y por el avance por la vía electoral, de gobiernos de corte izquierdista en países que antes eran proclives a Washington. Estados Unidos está empezando a entender que debe recuperar su presencia en la región, y crear nuevos puentes ante una nueva realidad geopolítica adversa para sus intereses, pero por culpa de ellos.

El régimen castrista por su parte, está buscando una “salida decorosa” para un proceso de transición que no podrá frenar, y Raúl Castro lo sabe, puesto que la revolución ya es inviable debido a que Venezuela –debido a sus temas internos- ya no podrá seguir enviando petróleo a cambio de médicos y Fidel Castro no vivirá para siempre, la caída del mito, que es pieza clave para mantener con vida a regímenes como el cubano.

Pero hay un aspecto que por lo visto en estos días nadie ha reparado. La nueva composición del congreso estadounidense que empezará funciones en enero. Las elecciones legislativas de mitad de periodo en Estados Unidos que se realizaron el pasado noviembre, arrojaron una mayoría republicana en ambas cámaras, y la influencia de los lobbies anti castristas al interior del partido republicano son muy fuertes. Muestra de ello es el liderazgo preponderante que tienen dos anti castristas altamente influyentes; Marco Rubio e Ileana Ros-Lehtinen, tanto en cámara de senadores y representantes respectivamente. Y todas las designaciones de embajadores que hace Estados Unidos deben de ser refrendadas por la cámara de senadores. El presidente Obama puede acudir a la figura del decreto –figura que le reconoce la constitución de su país- si deseara saltearse un eventual boicot republicano a este reinicio de relaciones bilaterales, pero.. ¿estará dispuesto a correr con ese riesgo?

El tema no es tan simple, hay mucho camino por recorrer y ver cómo seguirán decantándose las negociaciones en los mese que vendrán de 2015.

Termino este artículo con la frase pronunciada por San Juan Pablo II cuando visitó Cuba en el verano de 1998, “Que Cuba se abra al mundo, y que el mundo se abra a Cuba”.