Impuestos con poco sentido común

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La aplicación de impuestos por parte del gobierno central o local se da con la finalidad de recaudar fondos para ofrecer servicios y/o para desincentivar el consumo o la práctica de alguna actividad específica. Por ejemplo los impuestos aplicados a los cigarrillos o a las bebidas alcohólicas ya que se supone que el consumo de dichos bienes genera pérdidas a la sociedad. En este sentido, la aplicación de dichos impuestos genera impactos positivos.

Sin embargo en nuestro país hay un grupo de impuestos que tienen impactos negativos además de no representar parte importante en la recaudación de fondos. En esta ocasión me concentraré en dos de ellos: El Impuesto a las ganancias de capital y el impuesto vehicular.

El impuesto a las ganancias desde su concepción es antitécnico y trataré de explicarlo sin utilizar la matemática. Se supone que el dinero que nos queda para comprar un activo, ya sea físico o financiero como una casa o las acciones de una empresa, es igual a nuestro ingreso después de pagar impuestos y nuestros gastos también después de pagar impuestos. El ahorro generado entonces ya pagó todos los impuestos requeridos y con dicho ahorro nos compramos los activos que mencionamos.

Luego de un tiempo el valor de dichos activos sube y los vendo generando una ganancia de capital que ahora también debe pagar impuestos, pero uno no entiende ¿Por qué se debe pagar impuestos de nuevo si dichas ganancias se generaron con dinero que ya pagó todos los impuestos? ¿Por qué debo pagarlos por partida doble?

Por su parte el impuesto vehicular desincentiva la compra de autos nuevos ya que se aplica a la compra de autos nuevos, valga la redundancia, que son mucho más eficientes en el consumo de combustible, más seguros y contaminan el ambiente en menor medida que los autos usados. No obstante, no existe ningún impuesto a aquellos autos que tienen más de 20 años mucho menos eficientes y con un alto grado de contaminación. Es poco sensato ver un auto de 30 años de antigüedad que no pague ningún impuesto por contaminar más que un auto nuevo y este último sí. No se entiende qué se busca con este impuesto pero lo que genera es claro, incentiva la preferencia por comprar un auto usado.

Además del pago de dichos impuestos que afecta nuestro presupuesto y tiene impactos negativos hay que agregarle la pérdida de tiempo en realizar el engorroso trámite para pagarlos, en especial el impuesto a las ganancias de capital. No me dejarán mentir lo tortuoso que puede ser declarar impuestos a la renta por las ganancias de capital por ejemplo de las inversiones en la bolsa de valores.

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